Inaugurada en enero de 2020, la Casa de la Mujer acoge a mujeres mayores de edad que han sufrido violencia de género. Al lugar pueden llegar en compañía de sus hijos menores de 12 años para recibir atención psicológica, médica, legal y capacitaciones en emprendimiento.

Ubicada en el centro histórico de Quito, se trata de un inmueble patrimonial rehabilitado y adaptado para atender a las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia. Cuenta con un presupuesto anual de $ 360.000 y opera todos los días, aun en tiempos de pandemia.

Según explicó Carmen Hermosa, coordinadora de la Casa de la Mujer, quienes necesiten ser acogidas por temas de violencia pueden hacerlo a través de cualquier institución como la Fiscalía, comisarías e incluso, ECU911. “Cuando una mujer es agredida y siente que su vida está en riesgo, puede pedir ayuda al 911 y ellos canalizan la atención en nuestra casa de acogida o en la otra que existe en la ciudad”, añadió.

El Patronato indicó que se habilitó la línea 1800-288-523 para que las mujeres soliciten ayuda. Dentro de la casa de acogida se brinda una atención integral que incluso permite a las mujeres continuar con sus estudios. En el lugar cuentan con apoyo académico para las víctimas y sus hijos, de acuerdo con información oficial.

Ya que la Casa de la Mujer es parte de la Red Nacional de Casas de Acogida para Mujeres Víctimas de Violencia, están facultados a recibir a mujeres de otras ciudades. Una vez ingresadas al centro de ayuda, su tiempo de permanencia puede variar de acuerdo con varios factores, incluidos los estudios psicológicos y la red de apoyo con la que cuenta la víctima. El tiempo promedio de residencia en la casa de acogida es de seis meses, según Carmen Hermosa.

Precisamente hace unos días, una usuaria culminó la etapa de acogida y salió a iniciar una nueva vida apoyada en las herramientas de emprendimiento que le enseñaron como parte del tratamiento integral. Ella estuvo en la casa por diez meses y es una de las usuarias que han permanecido más tiempo en este espacio.

“Esperamos tener la parte emocional ya restablecida para que las mujeres puedan salir y brindarle asesoría legal en el tema de denuncias, demandas de alimentos y otros temas”, aseguró Hermosa. Aunque esto no es garantía para que las mujeres salgan del círculo de la violencia, pues señaló que muchas vuelven con su agresor y no completan el proceso de ayuda.

Durante la pandemia han visto un aumento de casos, llegando a albergar a 35 personas al mismo tiempo, tomando en cuenta que el lugar tiene capacidad para 40 usuarios entre víctimas y sus hijos. (I)