Un mural del artista español Okuda San Miguel atrae desde este lunes las miradas a quienes transitan por uno de los principales bulevares del centro histórico de Quito, donde se encuentran con una explosión de color que marca el inicio de una ruta de arte urbano en la capital de Ecuador.

Esta intervención de Okuda es la primera piedra del proyecto CaminArte, una iniciativa del Municipio de Quito de recuperación del patrimonio urbano que propone crear una galería de arte a cielo abierto, y a la que la Embajada de España contribuye con una serie de murales que se realizarán a lo largo del año.

Estos murales, una aportación cultural de España a la ciudad con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Batalla de Pichincha, se distribuirán a lo largo del bulevar 24 de Mayo, como parte de la rehabilitación hacia la Cima de la Libertad, donde se selló la independencia de Ecuador.

Sobre la fachada de un antiguo cine, la obra de Okuda, conocido por sus piezas artísticas con figuras de patrones geométricos multicolor, rinde homenaje a las mujeres bordadoras de la comuna quiteña de Llano Grande, de la parroquia Calderón, cuyos bordados han sido declarados patrimonio cultural nacional de Ecuador.

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El mural, realizado también con la colaboración del Foro Arte de Contemporáneo (CEMFAC) de los Llanos de Aridane, municipio de la isla canaria de La Palma, presenta a tres mujeres bordadoras, una de ellas en primer plano a la que Okuda le ha agregado su toque particular con un sombrero con forma de Pikachu.

Espectáculo de danza

En el acto de inauguración del mural, el bailarín español Elías Aguirre presentó una coreografía junto a la Compañía Nacional de Danza, con la que trabajó la semana pasada e impartió su taller “Moving pause”.

A la presentación de la obra asistieron autoridades como el alcalde de Quito, Santiago Guarderas; la embajadora de España en Ecuador, Elena Madrazo; el embajador de la Unión Europea en Ecuador, Charles-Michel Geurts, y la concejal de Cultura del Ayuntamiento de los Llanos de Aridane, María Rosario González.

Guarderas se congratuló de que su ciudad tenga una obra de Okuda, “uno de los expositores más grandes de la plástica, inspirada en las mujeres bordadoras de Calderón, una parroquia de Quito poseedora de una serie de patrimonios inmateriales que enriquecen y enorgullecen la cultura de los quiteños y quiteñas”.

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Interacción mutua

“No es venir y pintar un mural o bailar, es interactuar con la gente que nos acoge y para la que queremos trabajar”, y así “los artistas han sido capaces de comprender mejor el Ecuador y han hecho posible que el Ecuador tenga un trocito de España”, expresó por su parte la embajadora española.

Madrazo celebró que se recuperen espacios públicos para la ciudadanía y recordó que el mural “es un regalo de Embajada y de la isla de La Palma a la ciudadanía de Quito”, porque “Okuda ha plantado una bandera de la libertad, que es ciertamente la única bandera con la que todos nos podemos sentir identificados”.

De su lado, González deseó que la internacionalización de la cultura sea la forma en la que los pueblos se puedan interconectar y mantener un diálogo cultural, y en ese sentido recordó que esta es la tercera obra de un artista del CEMFAC en el extranjero, tras la de Boa Mistura en Mozambique y la de Sara Fratini en Martinica. (I)