Lucrecia Ramos y su esposo Joaquín Cheme, residentes del barrio urbano Santa Rosa en Muisne, recuerdan la tragedia aún con detalle el terremoto del 16 de abril que afectó a Esmeraldas y Manabí.
Lucrecia se encontraba en su vivienda de madera ubicada junto al río. “La tarde del sábado 16 de abril arreglaba mi casa y de repente se derrumbó todo hacia el río que estaba la marea baja”, relató.
Un 2016 marcado por la tragedia que dejó terremoto de 7,8 en Ecuador
En medio de la oscuridad y el lodo, los afectados intentaron recuperar enseres e inmuebles y movilizarse en canoas o lanchas hacia el sector El Relleno, porque se rumoraba un maremoto, relató Cira Mendoza, del barrio San Pedro y San Pablo, quien en la actualidad se moviliza en una silla de ruedas por una afección en la columna.
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Unas 803 viviendas resultaron afectadas en Muisne, de las cuales unas 110 viviendas en la ciudad isla se cayeron y algunas casas aún están en escombros con las cintas de seguridad, indicó Olga Intriago, quien ayudó con el registro.
En San José de Chamanga, parroquia rural que lindera con el cantón Pedernales, zona del epicentro del terremoto de magnitud 7,8, aún hay familias en carpas plásticas y junto a ellas han levantado viviendas.
Uno de estos casos es el de la familia Bernal Soledispa, quienes perdieron además dos canoas para pesca artesanal con motores fuera de borda.
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Unas 320 viviendas fueron construidas para damnificados de esta localidad fuera de zonas de riesgo del perfil costero.
Antes de 2016, la mayoría de viviendas en Chamanga eran de hormigón y madera (67%) y ranchos (30%), algunas para actividades comerciales y gastronomía, que sucumbieron con el sismo y réplicas posteriores, detalló Filiberto Méndez, quien era propietario de un taller de reparaciones de motocicletas.
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La zona comercial de Chamanga ya no es la mismo desde la fatídica fecha y algunos sobrevivientes como el caso de Pastora Quintero, dueña de un restaurante, prefirió mudarse con su familia a otra provincia pero regresó por la pandemia del COVID, en el 2020.
Daños en la provincia de Esmeraldas
Unas 2.392 edificaciones de la provincia de Esmeraldas, 7 centros de salud afectados, 26 unidades educativas con daños, cortes eléctricos masivos y graves daños viales, concentrándose la mayor afectación en Muisne, Chamanga y Pedernales, fue el informe de hace una década de instituciones y organismos de respuesta inmediata.
La alcaldesa Yuri Colorado con el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvu), firmaron en el 2025 un convenio para 1100 casas para los damnificados del terremoto e inundaciones en el cantón Muisne.
Desde el año pasado se construye el sistema de agua potable para 6.500 personas de Chamanga, Bilsa, El Palmar, Piedra Fina, La Florida, Boca de Tigua, Los Laures y Balzar, con una inversión de 2’538.182,25 dólares.
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En la ciudad de Muisne se construyeron casas para unas 300 familias reubicadas en el sector El Relleno y el puente peatonal de 350 metros de longitud por un monto superior a los 4.6 millones de dólares.
El sismo de Esmeraldas: imágenes de la destrucción que deja temblor de magnitud 6,1
Viviendas para damnificados del 2023 y el 2025
Los reclamos de viviendas han continuado para unos 8.000 afectados por el terremoto del 2016 y los sismos de 6.0 en marzo del 2022 y de 6.3 el 25 de abril del año pasado en la provincia de Esmeraldas.
Enrique Valdeza, del comité de reclamantes, detalló que unas 1400 casas fueron categorizadas en semáforo rojo, y 2.000 en amarillo.
El Ministerio de Economía y Finanzas, asignó 2′622.587,65 dólares el año pasado, para un plan habitacional de interés social en el sector Lucha de los Pobres, para los afectados por los sismos e inundaciones en Esmeraldas.
También sufrieron daños el Centro de Atención Ciudadana (CAC), donde funcionaban unas 30 instituciones públicas, unidades escolares y de salud.
Elvis Mendoza, de la zonal 1 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, dijo que hay una asignación de 2 millones de dólares para infraestructura escolar, que incluye edificios afectados por los sismos e inviernos.
El asambleísta John Polanco ha intentado fiscalizar los dineros de la reconstrucción para Esmeraldas y Manabí, pero ya está fuera de tiempo.
Ahora le hace el seguimiento de la construcción de las casas para los damnificados de los cuatro años anteriores (I)

