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‘Mi hijo perdía peso a un ritmo alarmante y evacuaba heces blancas’. Padres buscan justicia en EE. UU. por alimentos contaminados con plomo en Ecuador

Una investigación de EL UNIVERSO y ‘The Examination’ encontró fallas en el sistema de vigilancia alimentaria tanto en Ecuador como en EE. UU.

Edificio de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), en Washington D. C. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS Foto: MICHAEL REYNOLDS

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Eran exámenes médicos rutinarios. Los hijos de Nicole Peterson y Thomas Duong cumplían 1 y 3 años y, por ello, les tomaron muestras de sangre para enviarlas al laboratorio. Los resultados fueron alarmantes. El nivel de plomo triplicaba el límite de riesgo.

La familia, que reside en Carolina del Norte (Estados Unidos), inició una investigación que duró alrededor de tres meses para dar con la fuente de contaminación.

Los padres sabían de los efectos graves de la intoxicación por plomo en niños. La Organización Mundial de la Salud previene que los niños que tienen alta exposición al plomo pueden sufrir daños en el cerebro y en el sistema nervioso central, provocando secuelas permanentes, como discapacidad intelectual o trastornos del comportamiento. Tras varios esfuerzos, la familia encontró el origen: el puré de manzana y canela Wanabana, fabricado en Ecuador.

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Una tonelada de canela en polvo se habría contaminado con plomo antes de llegar a grandes productores de alimentos de Ecuador

Fueron esos exámenes de rutina y la exhaustiva búsqueda posterior los que permitieron que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) alarmara sobre la contaminación. Sin embargo, la alerta llegó tarde, pues ya se había producido una intoxicación masiva en Estados Unidos. Hasta el momento se han detectado 422 casos en 44 estados de ese país, según el último informe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés). De ellos, 101 son casos confirmados, 284 son probables y 37 son sospechosos.

La FDA alertó por contaminación con plomo del puré de frutas Wanabana en Estados Unidos. Tomada del sitio web de la Arcsa.

Ahora, Nicole Peterson y Thomas Duong buscan justicia para sus hijos. El puré fue fabricado por la empresa ecuatoriana Austrofood S. A. S. Los padres interpusieron una demanda por daños y perjuicios en contra de varias compañías, entre ellas, Wanabana LLC, de Florida, que tiene como administrador a Francisco Peña Cordovez, quien también es representante legal de Austrofood. Él no contestó a una solicitud de entrevista.

No es la única demanda que Wanabana LLC afronta por la contaminación de los productos. En el sistema judicial estadounidense hay al menos nueve procesos iniciados en su contra en Florida, Carolina del Norte y Nueva York.

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¿Qué prueba se debe solicitar en los laboratorios para detectar plomo en sangre?

Cinco son por daños y perjuicios a víctimas directas, y el resto son demandas colectivas. Esta es una figura legal estadounidense que permite a una persona denunciar en nombre de todos los consumidores, para que la empresa señalada detenga sus malas prácticas y compense por los daños provocados al colectivo.

Las autoridades sanitarias de Ecuador y Estados Unidos apuntan a que los purés se contaminaron por un ingrediente, la canela en polvo, que habría contenido cromato de plomo. El uso de este químico está prohibido en el procesamiento de alimentos por su alta toxicidad, pero se lo suele emplear ilegalmente para alterar el color o aumentar el volumen de las especias.

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Austrofood ha puesto la responsabilidad sobre su proveedor de canela en polvo, la empresa ecuatoriana S&S Negocios Asociados Mayoristas Negasmart S. A. Al menos dos denunciantes en Estados Unidos apuntan dentro de los procesos judiciales que esta compañía también sería responsable de los daños. La representante de Negasmart, María José Sánchez, no aceptó una entrevista ni contestó las preguntas que pidió por escrito.

En un comunicado, esta empresa también negó que haya contaminado la canela en polvo. Argumentó que solo hace la intermediación del producto, es decir, compra la canela molida, la envasa y la vende. Denunció que el insumo vino adulterado desde sus proveedores.

De hecho, la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria de Ecuador (Arcsa) señala como posible fuente de contaminación a uno de los proveedores de Negasmart, el empresario quiteño Carlos Aguilera González, dueño de una molinera. Él también negó ser el agente de contaminación de la canela en polvo. Las investigaciones siguen en curso.

El plomo fluyó sin control

EL UNIVERSO y el portal estadounidense The Examination encontraron fallas en los sistemas de vigilancia alimentaria tanto de Estados Unidos como de Ecuador. Los registros de la Arcsa y la FDA muestran que no existe evidencia de que la canela en polvo haya sido analizada correctamente desde su fabricación en Ecuador hasta su consumo en forma de puré en Estados Unidos. Los exámenes se hicieron posteriormente.

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Este no es un caso aislado. En Estados Unidos, las inspecciones de la FDA a los fabricantes de alimentos extranjeros estuvieron muy por debajo de los objetivos establecidos por la ley, el año pasado.

El Gobierno estadounidense ha puesto la responsabilidad de la contaminación en gran medida sobre las empresas alimentarias. Estas deciden por sí mismas dónde son más vulnerables sus cadenas de suministro y luego elaboran planes para minimizar el riesgo. Solo en raras ocasiones, la FDA controla esos planes y exige a los fabricantes que realicen exámenes de laboratorio a sus productos.

Normas laxas

En Ecuador, los vacíos en el control de alimentos son más graves. La doctora Estefanía Arízaga, especialista en calidad e inocuidad alimentaria, explica que la norma define con claridad los límites máximos de metales tóxicos que cada producto alimenticio debe contener, pero no obliga a nadie a hacer exámenes de laboratorio para verificar que eso se cumpla.

Asegura que la norma sí ordena que las empresas deben calificar a sus proveedores, pero no especifica qué exámenes se deben hacer ni cada cuánto ni cómo. “Hay una falencia normativa marcada y, más que eso, no existe una cultura de calidad e inocuidad de los alimentos. Se omiten los peligros y se desconoce el riesgo”, asegura la especialista.

Además, la Arcsa tiene pocos recursos para implementar la vigilancia. Cuando estalló esta emergencia, casi la mitad de sus equipos de laboratorio estaban fuera de servicio. Esta carencia hace que la institución solo examine productos en casos de alto riesgo cuando recibe una denuncia o hay clara evidencia de una contaminación. Esto sucedió en el caso de la canela en polvo. La Arcsa inició los análisis luego de la alerta de la FDA.

Daniel Sánchez Procel, director ejecutivo de la Arcsa, inspecciona los laboratorios de la institución. Foto: Arcsa

Primero concentró sus esfuerzos en las materias primas usadas en la elaboración de los purés y luego extendió su estudio a 926 productos elaborados con canela en el país. Hasta el momento ha encontrado que 159 cumplían con la norma y que seis estaban contaminados con plomo.

A pesar de esto, en Ecuador no se han detectado focos de intoxicación con plomo, pero esto no quiere decir que no hayan existido, advirtió el ministro de Salud Pública, Franklin Encalada. No tenemos tamizados los pacientes que están intoxicados por cromato de plomo, por plomo como tal. Puede ser que sí hayan ido a los hospitales, pero acordémonos de que la sintomatología de un intoxicado por plomo es muy florida. Usted lo puede confundir con una gastroenteritis, con una toxinfección alimentaria, con una colitis en un adulto. Son muy diversas”, aseguró Encalada en una comparecencia en la Asamblea Nacional.

Históricamente, la detección de intoxicaciones por metales ha sido baja en el país. Las estadísticas de egresos hospitalarios más actualizadas muestran que entre 2018 y 2022 se registraron 41 pacientes hospitalizados intoxicados con metales y que uno de estos falleció. Esta realidad no habría variado en 2023, según un reporte que el Ministerio de Salud Pública (MSP) entregó a la Asamblea Nacional. Este documento señala que hubo seis intoxicaciones de ese tipo el año pasado y que ningún paciente murió.

El ministro Encalada anunció que se tamizará a habitantes de varios sectores para buscar plomo en la sangre. Aun no se conocen los resultados de este estudio.

Secuelas de por vida

Nicole Peterson y Thomas Duong se alarmaron al ver que sus dos hijos tenían niveles de plomo de 10 y 12 microgramos por decilitro, pues el nivel de riesgo es de 3,5. Era junio del año pasado. Al inicio pensaron que la fuente de contaminación era el agua, pero no encontraron nada. En cuestión de semanas, la situación se agravó. Los niños duplicaron la cantidad de plomo en el organismo. Llegaron a 21 y 24 microgramos por decilitro.

La desesperación se desbordó. Lo extraño era que los padres tenían niveles normales de plomo. La familia acudió al Departamento de Salud Ambiental de Catawba, en Carolina del Norte, estado donde residen. Los técnicos de esa institución inspeccionaron la guardería de los niños, sin ningún resultado.

Habían pasado dos meses desde los primeros exámenes de laboratorio. Un médico les recomendó hacer una dieta de eliminación, que consiste en revisar los alimentos que se consumen a diario. El proceso duró varias semanas. Al hacerlo, las sospechas se centraron en los purés Wanabana. Un laboratorio público encontró que este producto tenía un nivel de plomo de 1,9 miligramos por kilo, cuando la norma permite un máximo de 0,1 miligramo por kilo.

La FDA tomó estos análisis, junto con el de otros dos niños, y emitió la alerta de los purés Wanabana, el 30 de octubre del año pasado.

Esta noticia alarmó a Mustafa Al-Khaled, un morador de Norfolk, en Nebraska (Estados Unidos). Él había comprado ese producto en un supermercado de su localidad y a los pocos días su hijo, de 1 año y medio, comenzó a experimentar cambios.

El bebé estaba perdiendo peso a un ritmo alarmante, lloraba incontrolablemente y en múltiples ocasiones evacuaba heces blancas, aseguró Al-Khaled en un escrito judicial. Lo llevó a un centro médico, donde le hicieron exámenes de laboratorio y encontraron un nivel de plomo de 15,3 microgramos por decilitro, cinco veces más que el límite de riesgo.

A finales de noviembre, Al-Khaled interpuso una demanda por daños y perjuicios contra Wanabana LLC en un tribunal de Miami, en Florida. Luego, agregó a Negasmart como posible responsable. Busca una indemnización por todas las afecciones presentes y futuras. (I)

Will Fitzgibbon

The Examination

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