Los datos no son alentadores. El último reporte del Ministerio de Salud Pública (MSP) publicado hoy registra que, durante la primera semana de mayo, la aplicación del primer refuerzo contra el COVID-19 presentó la reducción más significativa hasta el momento.

En esa semana, del 1 al 7 de mayo, se administraron apenas 73.018 dosis en todo el país, de acuerdo con las estadísticas oficiales. Es la cifra más baja desde que la aplicación de los refuerzos tomó impulso en noviembre del año pasado.

Esta caída coincidió con la decisión del Gobierno de eliminar la obligatoriedad del uso de la mascarilla en espacios abiertos y cerrados. Esta medida se adoptó el 28 de abril pasado.

Las cifras del MSP muestran que la administración del primer refuerzo se ha ido reduciendo paulatinamente desde finales de marzo hasta que la semana pasada llegó al nivel más bajo.

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EL UNIVERSO solicitó un pronunciamiento al MSP para dar una aclaración de lo que está sucediendo en el país respecto a la vacunación contra el COVID-19, pero hasta la publicación de esta noticia no hubo respuesta.

Una proyección realizada por EL UNIVERSO determinó que, si se aplicaran 137.000 dosis semanales, el MSP terminaría de suministrar el primer refuerzo en abril de 2023.

Según las cifras del MSP, al momento, casi 6 millones de habitantes en el Ecuador ya tienen la primera dosis de refuerzo, esto es el 34 % de la población.

Sin embargo, en 10 provincias no se ha alcanzado el 30 % de vacunación con esta dosis. Las más rezagada son Los Ríos (20 %), Santa Elena (21 %), Morona Santiago (22 %), Esmeraldas (23 %), Guayas (24 %), Santo Domingo (25 %), Zamora Chinchipe (25 %), Sucumbíos (28 %), Orellana (28 %), Pastaza (28 %).

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Según el epidemiólogo Alberto Narváez, uno de los factores para este descenso puede ser la tendencia a la baja en contagios, casos graves y decesos. La semana pasada, el MSP registró apenas 904 contagios confirmados y cero decesos por COVID-19, a nivel nacional.

Para Narváez, el Gobierno comunicó mal la decisión de eliminar la obligación de portar mascarilla. “La decisión del Gobierno creó un mensaje erróneo con el que la gente pensó que la pandemia se acabó”.

Según el especialista, “la medida es apropiada solo en espacios abiertos siempre y cuando se pueda mantener la distancia de uno a dos metros”, pues sugiere que aplicarla para lugares cerrados aún es apresurado.

Narváez alertó que no estamos exentos a la aparición de nuevos picos y mutaciones del virus, por eso sostuvo que es necesario ponerse el refuerzo: “Sin tercera dosis en octubre bajaría la inmunidad de los que tienen segunda dosis y podríamos tener un rebrote con el que se podrían producir casos graves, poniendo en apuros al sistema hospitalario”. (I)