Un nuevo año lectivo se avecina en el ciclo Sierra-Amazonía. Docentes, administrativos y rectores, preparan aulas, contenido y útiles para recibir a 1,7 millones de alumnos en las diferentes instituciones acádemicas.

Este ingreso significa también nuevos cambios en las academias.

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Durante el proceso de matriculación, en varios planteles se ha recomendado a los padres que sus hijos eviten el uso de piercings, tintes de cabello, tatuajes u otros accesorios que no guardan relación con el uniforme escolar.

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En varios planteles particulares aducen que estas medidas se pueden adoptar en los Códigos de Convivencia que son regulados por el Ministerio de Educación.

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Unos justifican la adopción de estas medidas por la falta de disciplina y control en las aulas, que se evidenció durante el año pasado.

Sin embargo, para especialistas en educación y psicólogos, este tipo de regulaciones traerán más problemas por la falta de aceptación que sentirá el estudiante.

“Podría generar más rebeldía. El hecho que impongan, al estudiante le causa un problema y el control se saldrá de las manos, más bien, en los colegios donde están acudiendo a estas prácticas deberían negociar con ellos, o bien el piercing o bien el tinte de cabello, pero no manejarse con autoritarismos”, manifestó Cristina Garzón, neuropsocóloga clínica independiente.

En un recorrido realizado por este Diario en tres unidades educativas ubicadas en el norte de Quito, una vez realizada la legalización de la matrícula, los padres actualizaban datos de sus hijos en diferentes estaciones.

Allí, docentes encargados informaban sobre la prohibición del uso de piercings, tatuajes, teléfonos celulares y, a los alumnos que tenían algún tipo de tinte o diseño en el cabello, les pedían que se lo saquen o en su defecto que se lo vuelvan a pintar de negro.

Al consultar sobre las razones de estas medidas, ellos mencionaron que los Códigos de Convivencia les permite regular de manera autónoma las normas y reglas a la interna de la institución.

Adriana Pozo, madre de familia, aseguró estar alineada a este enfoque, debido a que estas medidas buscan promover una mejor convivencia entre todos los actores que confluyen en las instituciones académicas.

Ella dijo que su hija de 14 años se sintió incómoda con la resolución, pero después de una breve explicación entendió la razón.

“Yo recuerdo que mi educación fue similar, me enseñaron que existen estándares de presentación, no como una reforma arbitraria, pero sí como una forma de reforzar el respeto hacia uno mismo. Lo que conlleva respetar la vestimenta de los demás”, añadió la ciudadana.

Adriana indicó que su hija tiene el cabello rojo y un piercing en la nariz, por lo que, como padres, deben acatar normas y ayudar a sus hijos para que esto no se convierta en un problema cuando ingresen a clases.

No obstante, Marlon Proaño, psicólogo infantil -psicorrehabilitador, indicó que las autoridades deben manejar estos temas con mucha cautela, porque la disciplina no está relacionada con la apariencia, sino más bien con los aspectos socioemocionales que pueda tener el joven en su entorno.

“Se va a modificar la autoestima del adolescente. La personalidad está conformada por el temperamento. Si yo me veo aceptado socialmente yo me voy a sentir bien y mi personalidad no se verá afectada”, explicó el especialista.

Ante ello, Proaño recomendó que los colegios que deseen disponer de estas normas tienen que realizar campañas de entendimiento, que comprendan bajo qué causas, razones y disposiciones está desarrollando dicha actividad.

Más allá de la autoestima y la personalidad, los estudiantes estarán regidos por una autoridad, lo que se debe tomar en cuenta es cómo contamos y qué decimos al momento de hablar con el alumno”, sostuvo.

Desde el 1 de septiembre, de forma escalonada, los estudiantes ingresarán a clases. La preocupación del Ministerio de Educación y rectores de las academias son los múltiples casos relacionados con peleas entre estudiantes, microtráfico y delincuencia que fueron parte del camino en el periodo pasado.

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Las alumnas de dos colegios golpeándose en el parque Itchimbía o el caso del joven con un arma de fuego en otra institución, conmocionaron en el ámbito de la educación, sin embargo, prohibir detalles menores, no es la solución, bajo la perspectiva de Milton Luna, especialista en contrato social de la educación.

“La preocupación central debería ser cómo formar personas con razonamiento crítico, centrado y no imponiendo situaciones que nada tienen que ver con la inseguridad que se presentaron en las escuelas”, señaló.

Rosa Jiménez, gerenta de Innova Schools, aseguró que las pautas que manejan a la interna no son cerradas y no exigen a sus estudiantes procesos de vestimenta. “No tenemos normas cerradas, porque no tiene una relación directa con la disciplina dentro del aula, más bien, juntos construimos una sociedad donde se fomente la buena convivencia”, aseguró.

En el nuevo año escolar, el acuerdo Ministerial 34 - A garantiza el acceso universal, permanencia, movilidad y egreso sin discriminación alguna y la obligatoriedad en el nivel inial, básico y bachillerato o su equivalente, así como el derecho de toda persona y comunidad de interactuar entre culturas y participar en una sociedad que aprende.

Este decreto gubernamental también está ligado a la ‘libertad estética’ de cada estudiante. Algo que en institutos privados es más flexible llevarlo por los Códigos de Conviviencia que les permite tener autonomía propia en estos temas, según el Ministerio de Educación. (I)