En noviembre pasado, Cinthya Montoya cumplió uno de los anhelos que tenía en su vida, el de contraer matrimonio. Lo hizo con Octavio González en una ceremonia en la agencia del Registro Civil de Milagro con la presencia tan solo de los dos testigos y el juez, debido a las restricciones que se mantienen por la pandemia del COVID-19.

Este fue uno de los 38.938 matrimonios que se registraron en el 2020, de acuerdo con cifras del Registro Civil publicadas por el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC).

Tras conocerse por más de dos años, la pareja contrajo nupcias el 18 de noviembre. “Tomamos la decisión en julio, él puso la fecha y dijo que se quería casar conmigo en noviembre”, contó.

La pandemia trastocó los planes de varias parejas de contraer matrimonios y tuvieron que aplazarlos. A su vez incidió el cierre de estas ceremonias en el Registro Civil ya que hubo un descenso en comparación a años anteriores.

Publicidad

En el 2020 la tasa de matrimonios por cada 10.000 habitantes se ubicó en 22,4; en el 2019 esta se encontraba en 32,9 y en el 2018, 35,7. Los matrimonios en el país han ido en descenso a lo largo de los años. Sin embargo, en relación con los divorcios estos han tenido una tendencia al alza. El año pasado la tasa se ubicó en 8,32; en el 2019 estaba en 15,53 y en el 2018 en 15,05.

El psicólogo y orientador familiar Samuel Merlano explica que el cambio de la sociedad, así como factores de convivencia han incidido para que la relación de pareja cambie con respecto al matrimonio y divorcios. Sobre si la pandemia de COVID-19 ha incidido para que las personas formalicen sus uniones o las disuelva, el especialista explicó que esta crisis sanitaria afectó en ambos aspectos.

Con respectos a los divorcios, Merlano indicó que se acentuaron los conflictos y la ‘paciencia’ que se los daba a estos. “La parte pandémica lo que ha hecho es empujarlo a ellos a tomar la decisión, es decir, ya por esta situación pandémica, de las crisis, de los miedos, los temores, muchos han tomado la iniciativa de mejor separarse, algunos se separan, otros van directo al divorcio”.

Mientras que para los matrimonios señala que parejas que se encontraban ya sea en convivencia o unión, les hizo proyectar aspectos en el futuro como qué pasaría si le pasa algo al otro o de tener un niño, así como adquirir algún bien.

“Todos esos temas hacen que ellos profundicen la situación de todas las variables que están alrededor de su relación y hacen que tengan unas conversaciones más maduras, de mayor compromiso y muchos toman la decisión justamente de casarse para sentir más seguridad en estos tiempos difíciles que vive el mundo”, dijo.

De acuerdo con cifras del Registro Estadístico de Matrimonios, la duración promedio de un matrimonio en Ecuador es de 15 años antes que decidan divorciarse. Mientras que la Costa agrupó el 49,2% de los matrimonios a nivel nacional, seguido de la Sierra con el 45,8%, la región amazónica el 4,6% y Galápagos el 0,4%.

Publicidad

Por las restricciones impuestas en la atención de las instituciones públicas, abril fue el mes que menos matrimonios registró con tan solo 9 (8 en Guayaquil y 1 en Playas), seguido de mayo con 170. En el caso de los divorcios, tan solo en abril se dio un divorcio, específicamente en Tulcán.

Edad de los contrayentes promedió más de 30 años

Dentro del registro se evidenció que el promedio de edad en el 2020 de los contrayentes fue de 34 años para hombres y 31 para las mujeres. Montoya está dentro de este rango de edad. Ella señala que se había fijado como su plan de vida de casarse a los 30 años, sin embargo, esto lo pudo cumplir a los 31.

“Siempre tuve esa idea, primero quise prepararme, luego disfrutar de ese sueldo sola, con mi familia, comprar ciertas cosas y luego a los 30 yo pensaba que iba a llegar el indicado, pero me llegó a los 31″, dice.

Merlano explica que las parejas buscan casarse cada vez ‘más tarde’ debido a que se han planteado otros objetivos como culminar una carrera universitaria o posgrado, conceptos que se han promocionado en la sociedad.

“El plano económico es uno de los temas que da mucho miedo a los jóvenes, pero ya el joven adulto, que ya pasa los 30 años, ya se siente un poco más seguro porque ya tiene su profesión, ya tiene su posgrado, ya tiene ascenso en su trabajo, ya tiene una cuenta de ahorro, es decir, hay muchos soportes que hacen que muchos hombres a cierta edad madura se sientan con ánimo de casarse a cierta edad. Por lo general siempre va a haber una brecha de edades entre el hombre y la mujer y a veces la mujer de 28 años, miraría un hombre de 33, de 34, 35. Porque lógicamente esa persona le transmite seguridad”, manifiesta.

La edad promedio en el 2000 era de 28 años para los hombres y 24 para las mujeres, con una mediana anual de 25 y 22, mientras que la mediana en el 2020 se ubicó en 30 años para hombres y 28 para mujeres.

Según datos del Registro Estadístico de Divorcios, el promedio de edad de los hombres para divorciarse en el 2020 fue de 43 y de las mujeres de 40 años. A nivel de regiones también hay una variación con respecto a los matrimonios siendo la Sierra la que acogió el 49,3% de los divorcios en el país, la Costa el 45,8%, la Amazonía el 4,4% y Galápagos 0,5%.

Las causas principales de divorcio fueron: por mutuo consentimiento vía judicial (5349), por mutuo consentimiento vía notarial (5.021) y el abandono injustificado de cualquiera de los cónyuges por más de seis meses ininterrumpidos (3.271).

El informe del INEC también detalla que el año pasado se realizaron 427 matrimonios entre personas del mismo sexo (279 hombre-hombre y 72 mujer-mujer) y hubo 177 divorcios (91 de hombre-hombre y 86 de mujer-mujer). (I)