Marianela Lema, quien adoptó el apellido de su esposo y se identifica ahora como Marianela Müller, llegó en el 2001 a Alemania. Poco después empezó a rondarle por la mente la idea de crear su propio negocio y establecerlo en Lauffen am Neckar, la localidad donde reside, aunque sabía que aquello requería que trabajara fundamentalmente en dos aspectos: el de adquirir todos los conocimientos sobre cómo funcionan las actividades comerciales en la zona y el de comprender y lograr adaptarse a la idiosincrasia del país que la acogió, por lo diferente que puede llegar a ser a la del Ecuador.

Pasaron muchos años hasta que en el 2016, una vez que se consideró lista para hacerlo, puso en marcha su negocio denominado TL.Service, dedicado a la logística y la transportación dentro de Alemania y a otros países de la Unión Europea.

“Somos los intermediarios entre las empresas y las personas que realizan el transporte. Lo que hacemos es vender y planificar los servicios logísticos. Las empresas requieren transportar sus productos, entonces, nosotros los tomamos, planificamos el tipo de transporte que se requiere y contactamos con la persona que puede dar el servicio”, indica la ecuatoriana nacida en Azogues, pero que se siente quiteña porque creció y vivió allí la mayor parte de su vida.

Marianela se involucró en el ámbito de la logística y transportación respaldada con los conocimientos de su esposo, Armin Müller, quien es alemán y había trabajado por mucho tiempo en este sector. “Él es asesor logístico comercial, ha trabajado ya en el área por muchísimos años. Eso hizo que nos unamos los dos como socios, además de esposos, para conseguir nuestro sueño de hacer nuestra propia empresa”, afirma. Marianela y Armin se conocieron en Ecuador y se casaron en el 2001.

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La compañía de la ecuatoriana y su esposo brinda servicios que se requieren constantemente en la región donde residen, debido a que en el sur de Alemania existe una gran concentración de industrias (automovilística, robótica, farmacéutica, etc.). “Nosotros cubrimos lo que las grandes logísticas no pueden hacer; nosotros hacemos transportes especiales, con servicio personalizado y un monitoreo constante, las 24 horas estamos siempre pendientes de que la carga haya llegado hasta su destino final”, detalla.

Entregas especiales

Marianela indica que, por ejemplo, en el 2018, cuando el equipo de fútbol español FC Barcelona renovó su estadio, el Camp Nou, su compañía fue la encargada de manejar la logística que se requería para transportar las nuevas sillas que se colocarían para el público. “Se trataba de sillas especiales que solo se fabrican aquí y la empresa que lo hace son clientes nuestros. Nos encargamos de cubrir todas sus necesidades de transportación: cuándo quieren, a qué hora lo quieren, a dónde quieren que llegue, entre otros detalles. Eso hace que nos llamen, porque hacemos lo que no hace una logística muy grande”, explica.

Aunque el arranque y posicionamiento de su compañía fue exitoso, la llegada de la pandemia causó temor y dudas en Marianela y su esposo, quienes consideraron que podían resultar perjudicados en su negocio por las medidas que implementaban los países para evitar la proliferación del virus. Sin embargo, aunque las condiciones han sido distintas de cierta forma, sus servicios han sido altamente requeridos precisamente por ser especializados.

En el inicio de la pandemia se extremaron las medidas de seguridad para transportar cosas, no cualquiera podía hacerlo. Entonces empezamos a trabajar con una empresa internacional que lleva todo tipo de ropa e implementos esterilizados para personal médico. Con esta empresa aún trabajamos y ellos quieren nuestro servicio porque es las 24 horas del día, cualquier día de la semana. Los hospitales están llenos y necesitan constantemente algo; eso no pueden cubrir todas las logísticas”, señala.

La compañía de Marianela Müller se encuentra ubicada en Lauffen am Neckar, provincia Baden Württemberg, en el sur de Alemania. Foto: Cortesía

Derribar las barreres culturales

Por ser migrante, Marianela ha debido superar algunas dificultades que encontró en el ámbito laboral. Manifiesta que, por ejemplo, siente que existe cierta desconfianza hacia su trabajo por ser extranjera. “Un extranjero es sinónimo de ‘mmm, ¿sabrá hacer bien las cosas?, ¿sabrá lo que está haciendo?’, o sea, es subestimado de alguna forma”.

En ese sentido, cree que ha sido una gran ventaja que su esposo sea alemán, debido a que él se encarga de la presentación de los proyectos o las ventas, mientras que ella se dedica al márquetin, la contabilidad, el control, entre otras cosas.

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En lo que sí debió trabajar y cambiar definitivamente es en cuanto a la organización de su tiempo, ya que ser impuntual está muy mal visto. “Era muy impuntual. Una vez me tardé cinco minutos y fue un horror, fue algo terrible. Yo dije que lo sentía, que el tren llegó tarde, y me dijeron ‘no, no hay disculpas, para eso no hay disculpas’. Me asusté un poco al principio, pero luego me adapté”.

El equipo de TL.Service. Foto: Cortesía

En cuanto a cómo ha sido la experiencia de vivir en Alemania, la ecuatoriana considera que el proceso para que una persona extranjera se integre a la sociedad no es fácil. “Pienso que los alemanes no son personas adonde se puede llegar y hacer amistad, no son personas abiertas, cuesta mucho para llegar a ellas. La llave para entrar a esta sociedad es la lengua, sin la lengua realmente no hay integración, no hay vida en sí”.

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Por ello buscó aprender alemán y actualmente lo domina, aunque admite que no fue nada fácil aprenderlo. “La lengua es una barrera, si esa barrera está vencida, viene otra barrera, y es que aquí las personas son bastante reservadas. Sin embargo, sí se puede conseguir una que otra amistad y creo que, cuando se logra una amistad, esta es realmente incondicional. Eso es algo muy bueno”.

Marianela califica el trato de algunos alemanes como “tosco”, aunque cree que eso no es del todo malo, porque también son muy francos y dicen las cosas de frente”. “Algo que además me gusta aquí es que la gente es muy sencilla, no hay el clasismo que hay en Ecuador. También, el racismo que muchos piensan que hay aquí al menos yo no lo he sentido de alemanes, sino que curiosamente lo he sentido de personas extranjeras, por ejemplo, me he sentido más discriminada en España que aquí. Es triste, pero es así”.

Nuevas ideas rondan su mente

Entre sus planes a futuro, esta ecuatoriana desea que su empresa crezca aún más, ampliar su número de contactos, tanto de empresas como de transportistas, así como también seguir mejorando sus servicios. Adicionalmente a esto también quiere establecer una sucursal de su compañía.

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En sus metas además incluye a Ecuador. “Me gustaría ofrecer mis servicios de asesoría logística y representación. Asesoría para importadores y exportadores ecuatorianos, para que ellos sepan cómo llevar o cómo traer las cosas de Alemania o quizás de otros puntos de la Unión Europea, porque aquí hay un sistema muy estricto y se debe cumplir con muchos requisitos”, agrega.

Marianela espera poder cristalizar estas nuevas ideas que han empezado a rondar por su mente, como lo hizo con su deseo de crear y tener su propia empresa. (I)