Gualaceo, AZUAY

En una modesta casa de madera ubicada en la comunidad de Quimzhi, en Gualaceo, provincia de Azuay, vive Cristian Alexander, el pequeño de 9 años que se viralizó en redes sociales por poner a la venta a su gata, llamada Mama Suca, en $ 3.

El dinero que esperaba obtener de la venta lo iba a destinar a la compra de ciertos alimentos y así ayudar a su mamá con los gastos del hogar. Inicialmente, el niño consideró usar el dinero para estudiar, pero luego decidió que era mejor adquirir tres libras de salchichas para el almuerzo de todos en su casa.

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Cristian salió a la vía para vender a su gata el miércoles pasado. Su tío fue la primera persona a la que le ofreció el pequeño animal. Sin embargo, él no pudo adquirirlo, porque no tenía el dinero.

Luego, el niño acudió hasta un empleado del Municipio que, al escuchar el relato, se conmovió y le regaló el almuerzo. La sorpresa para el hombre fue que, en el momento de entregarle la comida, Cristian guardó la presa de una sopa para compartirla con su mamá.

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La madre del niño, María Floresmila, conmovida por la iniciativa de su hijo, dijo que él sabe las necesidades que tienen. Y, aunque en varias ocasiones le ha pedido que lo deje trabajar a él, ella se ha mantenido firme en decirle que no, porque aún es pequeño.

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En su domicilio, con dos habitaciones, vive su madre, hermanos y tres sobrinas. La casa, aunque pequeña, es ordenada y limpia. Las camas están tendidas y los platos en su sitio. Para llegar se debe caminar unos cinco minutos desde la vía principal de la comunidad; se atraviesan senderos de lodo y unos tablones de madera, algo como una especie de puente.

La cocina está al aire libre, con un techo de plástico. En un tendido están las ollas, platos y demás utensilios. Tienen un solo cilindro de gas de uso doméstico, que se les acabó, y durante ocho días (del paro nacional) cocinaron lo poco que tenían a leña.

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Las carencias en el hogar no son solo monetarias. Allí tampoco hay baterías sanitarias, porque no tienen agua potable o entubada para cocinar o bañarse. En un gran tanque metálico se almacena el líquido que usa toda la familia. De hecho, cuando llueve también aprovechan para recoger agua en baldes.

Aunque la economía no es de las mejores, en la familia la consigna es clara: los pequeños se dedican solo a estudiar y los mayores buscan los dólares de diferentes maneras. La madre, por ejemplo, vende mangos con sal en las calles, y la hermana mayor le ayuda cuando no está trabajando en algún oficio eventual.

Jenny, la hermana mayor de Cristian, contó que está emocionada y agradecida por todas las llamadas que ha recibido desde que la historia se hizo pública. Por ahora, dijo, lo más urgente que requieren es el agua en su casa.

Luego de que las necesidades de la familia se hicieron públicas en redes sociales, las respuestas de ayuda se masificaron. La reina de Gualaceo se hizo presente, al igual que funcionarios del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y del Municipio, así como gente particular que abrió su corazón para apoyarlos.

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De todos los gestos de ayuda, uno de los que más ilusionan a Cristian es el ofrecido por Luca Pallanca, un ciudadano ítalo-ecuatoriano que desde hace ocho años hace labor social. Él lo visitó el jueves y le ofreció incluirlo en su último proyecto, que consiste en llevar a niños de escasos recursos a conocer la playa durante las vacaciones de la región Sierra.

Cristian, por ahora, persigue su sueño de convertirse en bombero, mientras continúa disfrutando con Mama Suca y agradeciendo las muestras de apoyo con un “Dios le pague”. Después de que su historia se hizo pública decidió conservar a la gata y no venderla.

Necesidades en Gualaceo

El caso de Cristian no es el único que refleja inequidad en el conocido Jardín Azuayo.

Rodrigo Vázquez, director distrital del MIES en Gualaceo, contó que en la zona a su cargo están identificadas 192 familias que viven en similares o peores condiciones, pero estima que pueden ser muchas más.

Para la familia de Cristian el apoyo inmediato que les ofrecen es un bono económico mensual. (I)