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Crece el temor entre médicos por desenlace aún incierto de la pandemia en Ecuador ante aumento de casos

Las UCI, llenas y pacientes que se complican por virus aumentan la preocupación en galenos. Aquí cinco testimonios más sobre su lucha diaria por salvar vidas.

A diario, los médicos revisan sus equipos e implementos de seguridad como ocurre en el Hospital Naval de Guayaquil. Foto: Cortesía Hospital Naval de Guayaquil

Las UCI, llenas y los pacientes que se complican por COVID-19 aumentan la preocupación en los doctores, que recordaron su día nacional. Aquí cinco testimonios más sobre la lucha diaria de los galenos por salvar más vidas.

Luis González Zambrano, jefe de Medicina Crítica, hospital Luis Vernaza

Luis González Zambrano, jefe de Medicina Crítica del hospital Luis Vernaza, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil. Desde hace casi un año, él y sus colegas han atendido sin parar a pacientes con COVID-19. Foto: José Beltrán

‘Sin ver aún la luz al final del túnel; UCI, 100% copada’

“La situación ha sido muy dura, hemos vivido etapas diferentes, todas muy duras, con mucho trabajo, con mucha presión desde todo punto de vista, desde la parte emocional hasta la parte física, laboral.

Durante los primeros meses, en la crisis de la pandemia de marzo y abril del 2020, gran parte del personal médico y paramédico se enfermó (se contagió de COVID-19), un porcentaje importante se enfermó, y teníamos problemas inclusive por la disponibilidad del personal de la salud.

Actualmente eso ha disminuido, esporádicamente algún personal nuestro sale positivo... pero igual sigue siendo una actividad de alto riesgo por la cercanía con pacientes potencialmente infecciosos.

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Actualmente vivimos otro problema que es el cansancio, el agotamiento físico y mental, después de un año de estar trabajando en una situación de estrés continuo, con una patología que implica (también) riesgo para la vida de los que trabajan cerca de los pacientes infectados y sin ver al final del túnel una luz todavía, porque (hasta el viernes 19) estamos al 100% de ocupación (UCI), con la Emergencia llena de pacientes esperando para subir a Cuidados Intensivos y con predicciones no halagüeñas en cuanto a lo que va pasar en los próximos días, porque después de ver los movimientos de la población y las actitudes de grupos de la población durante el último feriado, lo más probable es que tengamos aumentos de casos en las próximas semanas”.

Alberto Campodónico, intensivista e internista, clínica Kennedy Alborada

Alberto Campodónico, médico intensivista e internista, de la clínica Kennedy Alborada. Él ha atendido 480 casos graves o críticos de COVID-19 en este tiempo de pandemia, desde marzo del 2020. Foto: Cortesía

‘No existe día de descanso, todos los días hay pacientes con COVID-19’

“En marzo y abril hubo muy poco personal porque mucho personal se enfermó y estaba muy poco y eso hizo aumentar el trabajo. Recuerdo que pasaba visita a veces a 30 pacientes o más, casi 40, en el lapso de cinco, seis horas seguidas... al terminar la jornada uno piensa en sus pacientes, en cómo poderlos mejorar o que el paciente se agrava, y usted tiene a veces horas de insomnio o de preocupación.

Más que el hecho del cansancio es el tener que estar atento a la evolución de muchos pacientes a la vez y de muchos pacientes complicados. Cada paciente es un mundo... y hay que tratar de hacer todo lo necesario para salvarle la vida, eso involucra un mayor nivel de atención y si tiene diez o doce pacientes a la vez (el promedio en esta época) va a crear más tensión o ciertos síntomas como insomnio, a veces agotamiento más que todo mental, porque no solo es el hecho de tener pacientes en UCI, sino tener pacientes en hospitalización y saber que un paciente de hospitalización se puede complicar y llegar a UCI. O saber que usted le está colocando todo a un paciente de UCI y no hay una mejoría significativa. Todos esos factores, al usted ser un médico que busca salvar a sus pacientes, y si tiene estas dificultades, va a crear un nivel de agotamiento psicológico.

En mi caso duermo un promedio de unas cuatro o cinco horas al día, porque termino mi trabajo y a veces hay que ingresar pacientes en la madrugada o temprano y de ahí seguir trabajando.

La enfermedad del COVID-19 no tiene horario, porque una persona puede estar muy bien hoy y después de unas 12 horas, al día siguiente, está grave o estar complicada. No tiene horario, tiene que tratar de ayudar a la mayor parte de pacientes al mismo tiempo y durante todos los días. No existe un día de descanso porque todos los días hay pacientes que se enferman de COVID-19″.

Capitán de fragata-CSM Patricio Andrade Andrade, médico del Hospital Naval

Capitán de fragata-Curso Superior Militar Patricio Andrade Andrade, médico y director de la Dirección Técnica del Hospital Naval de Guayaquil cuenta que no han parado de atender ni de salvar pacientes desde que empezó la pandemia del COVID-19 en Ecuador, en marzo del 2020. Foto: Cortesía

‘Sentimos ese dolor cuando una familia pierde a su ser’

“Para todos quienes tenemos esta profesión tan bella es un agrado poder diariamente ver como un hermano se recupera, como un paciente se recupera, porque creo que lo más lindo de la vida es tener salud y ha sido muy, muy arduo (este tiempo de pandemia, ya casi un año). Sentimos ese dolor cuando una familia pierde a su ser. Han sido jornadas incansables, en donde cada una de las personas que conforman la sanidad de nuestra fuerza han dedicado su mejor esfuerzo.

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Cuando una actividad es continua llega un momento en que hay una fatiga y lógicamente se ha tratado de realizar la recuperación primero de médicos que se han enfermado. Al principio... gran parte de los profesionales médicos no solo de nuestra institución sino a nivel general fueron las primeras víctimas de esta enfermedad. Pero el cansancio se lo va superando por esa dedicación, por ese profesionalismo, por esa ética que cada uno de nosotros tiene, no solo médicos, sino enfermeros, paramédicos.

Médicos ecuatorianos viven su día entre el cansancio y la lucha por salvar a más pacientes con COVID-19

(Lo más fuerte o triste) a veces, no tener los recursos suficientes, los implementos suficientes, no tener las camas suficientes y tener en algún momento que hacer el triaje para ver qué pacientes son los que tienen mayores posibilidades de salvarse y ayudarles, uno quisiera absolutamente ayudar a todo el mundo.

Nuestro hospital es parte de la red de Salud del Ecuador. Atendemos también pacientes del MSP, del IESS, y a nuestros pacientes, tanto activos, pasivos y a sus familiares.

La ciudadanía que tome la enfermedad como una realidad existente... esto no es una broma, no hay que tomarla a la ligera. Creo que la gente toma conciencia cuando un familiar o un amigo muere y eso no está bien. Hay que prevenir para no lamentar. Puedo decir a mis colegas de la sanidad, particularmente de la sanidad naval, que demos lo mejor, es nuestro principio ético y la satisfacción de salvar”.

Elvia Hernández, emergencióloga, del Hospital Vicente Corral Moscoso, de Cuenca

Elvia Hernández, emergencióloga del Hospital Vicente Corral Moscoso, de Cuenca, dice que la lucha contra el COVID-19 no solo es de los médicos. La ciudadanía puede ayudar, con la prevención y a no exponerse al virus, para salir adelante en esta pandemia. Foto: Johnny Guambaña

‘Trabajamos duro, esto no ha terminado. Perdí a mi papi por el COVID-19’

“Todavía es bastante la carga de trabajo, psicológica, por ver muchos pacientes. Estamos trabajando duro, con buena actitud y ahora mucho más con la vacuna, que estamos con un poco más de seguridad.

Ha sido duro en realidad, perdí por el COVID-19 a mi papi, ha sido duro estar en el área médica, pero seguimos atendiendo a los pacientes, estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para atenderles y tratar de salir.

El objetivo de todos nosotros es que los pacientes salgan, que regresen a sus casas, con sus familias, y seguimos adelante. Seguimos colapsados y ahora mucho más, vamos a ver qué consecuencias trae el feriado de carnaval, seguimos llenos en el Hospital Regional (Vicente Corral Moscoso, de Cuenca).

Agotados, con estrés y con otras dolencias viven médicos que ‘batallan’ a diario contra el COVID-19 en Ecuador

Claro que hay veces que estamos con altos y bajos. Hay veces que estamos bien y otras que en realidad nos afecta mucho la parte de seguir viendo muertes de pacientes. En mi caso, la parte familiar es dura, el haber afrontado la muerte de mi papá en COVID-19, pero seguimos queriendo apoyarnos con todos los compañeros, igual en la parte psicológica.

Nunca pensé en dejar esto. Soy emergencióloga, me he formado para atender a los pacientes, me gusta mi carrera, me gusta ayudar y vamos a seguir hasta las últimas consecuencias. Hay que seguirnos cuidando, esto no ha acabado. Hay que seguir cuidando a nuestras familias, nuestro entorno, el hospital está colapsado aún. Tenemos toda la predisposición de seguirlos ayudando, pero la ciudadanía tiene que colaborar porque todo es un equipo”.


Camilo Salinas, médico salubrista que atiende en Babahoyo, Los Ríos

Camilo Salinas, médico salubrista, atiende a pacientes con COVID-19 en Babahoyo, Los Ríos. Foto: Katty Loor

‘Hay que seguir con las pruebas y liberar la venta de las vacunas’

“(La pandemia) nos tomó a los profesionales de salud como soldados armados, pero sin saber a qué dirección y a quién disparar. La telemedicina (virtual) fue un soporte importante para los médicos del mundo, para ayudar a la gente, a pesar de la poca confianza que se le tenía en un principio.

Todos aprendimos a través de la telemedicina cómo tratar a un paciente con la enfermedad, las técnicas fueron importantes, pero hay que reconocer que el temor también nos quería ganar en un momento determinado cuando ocurrió la crisis de fallecidos por la pandemia, luego fuimos comprendiendo cómo se comportaba el virus y la evolución que tenía en los pacientes. Aunque nos jugará en contra la poca o nada importancia que le daba la ciudadanía a este virus mortal. El haber trabajado (cuando llegó) la gripe A (H1N1) del 2009 me hizo ganar experiencia en cómo organizar un grupo de profesionales y hacerle frente al coronavirus (en ese entonces era gobernador de Los Ríos).

En el Día del Médico Ecuatoriano, galenos buscaban espacios para pacientes con COVID-19

(Recuerdo) que el sexto fallecido en Los Ríos, que fue del cantón Vinces, me tocó a junto a otro colega embalarlo y llevarlo a inhumar, tenía casi 24 horas de haber perdido la vida, nadie lo quería tocar. Había pánico en la población, pero como médicos teníamos que evitar más contagios en la provincia... perdí a mi padre a causa de la pandemia, aunque yo hasta el momento no he contraído el virus.

De cada diez pruebas (que se hacen en su laboratorio privado) seis son positivas, aunque la mayoría de los pacientes son asintomáticos.

Las pruebas (rápidas como las que se hicieron a nivel provincial, 44.000 y de estas, 6.000 dieron positivo) deben seguirse haciendo para detectar a tiempo a pacientes infectados. Y también la venta de las vacunas debe liberarse y permitir que la empresa privada, GAD y prefecturas las compren e inmunicen a la población, para que hospitales y médicos del país se suelten un poco de la alta demanda de pacientes infectados”. (I)





Redacción
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