La felicidad no le cabía en el rostro a Narcisa Cañar, quien vive en San Bartolo, sur de Quito.
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Vecinos alertaron de que el agua había llegado pasado el mediodía de este miércoles.


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La felicidad no le cabía en el rostro a Narcisa Cañar, quien vive en San Bartolo, sur de Quito.