La crisis económica ahondada por la pandemia y el aumento del desempleo provocó que el rendimiento del sector cooperativo del país no alcance los rendimientos de 2019.

Según cifras de la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca), desde el 2016 las utilidades de las cooperativas tenían un comportamiento creciente, pero en 2020 hubo un descenso significativo.

El año pasado se lograron $ 72 millones en utilidad neta, una reducción de más del 50% en comparación con 2019. Sin embargo, la liquidez y la solvencia, a diciembre del 2020, aumentaron en comparación con el mismo mes del año anterior, estas crecieron 5,9% y 0,2%, respectivamente.

Édgar Peñaherrera, gerente de la Red de Integración Ecuatoriana de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Icored) y presidente de la Asociación de Organismos de Integración del Sector Financiero Popular y Solidario (Asofipse), reconoce que al inicio de la pandemia hubo un retiro de depósitos importante de los asociados que llevaron a las cooperativas a tener mayor mesura.

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Salieron más o menos $ 400 millones entre la segunda quincena de marzo de 2020 y la primera de abril”, indica. Luego de esos meses, la situación empezó a estabilizarse y empezaron a crecer.

Peñaherrera afirma que este comportamiento fue “lógico”, ya que los socios de las cooperativas no sabían qué pasaba, cuánto duraría la pandemia y sus efectos.

Después se presentó el desempleo. Muchos de los usuarios perdieron sus trabajos y los emprendedores y microempresarios (gran parte del público objetivo del sector cooperativo) no vendían por el confinamiento y no tenían los recursos para pagar los préstamos.

De aquí que las cooperativas entraron a una fase de negociación directa y refinanciación de las deudas. Desde abril hasta diciembre del 2020 se difirió y reprogramó, y en algunos casos hasta con meses de gracia, el 49% de la cartera del sector, una cantidad cercana a los $ 6.000 millones, según Peñaherrera.

“Todas las estrategias permitieron que las cooperativas pasen de año. Hubo crecimientos importantes, pero no a los niveles de los años anteriores. Sin embargo, destacamos el crecimiento del 14% en activos. Pudieron salir adelante”, afirma.

También destaca que las cooperativas prácticamente no despidieron personal. Al inicio de la pandemia muchas ayudaron con donaciones de víveres y pruebas para detectar el virus.

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Sobre las proyecciones para el 2021, Peñaherrera sostiene que este año se verá el “verdadero coletazo” económico de la pandemia y que las cooperativas “con visión” se han preparado con un mayor nivel de “provisiones” para poder cubrir la posible falta de pago luego luego de las reprogramaciones de sus socios.

Para Gabriel Robayo, de Roadmak Solutions, la economía este año será mejor debido a lo que se conoce como efecto rebote. Ese inicio de la reactivación del país va a ser positiva para muchas actividades económicas y también para el sector cooperativo financiero.

Añade que es importante la salud de las cooperativas por dos razones: juegan un rol fundamental para otorgar microcréditos a emprendedores y pymes, y porque también son custodios de los ahorros de una cantidad importante de usuarios del sistema financiero. “Es importante tener cooperativas sólidas que puedan hacer bien estas funciones”.

El sector cooperativo está consciente de que la economía nacional todavía no se reactiva y que el actual proceso eleccionario genera incertidumbre y frena las opciones de inversiones. Con esto concuerda Robayo y añade que los comicios tienen un fuerte componente en las decisiones de inversión a todo nivel.

Muchos proyectos aún están a la espera de que pase la temporada de elecciones para finalmente ejecutarse o no. Es muy posible que la demanda de crédito aumente a partir del mes de mayo y a ello se alineará también la oferta”, dice.

Sin embargo, en el sector cooperativo creen que para el segundo semestre, confiando en que los estragos del COVID-19 sean menores y que haya una campaña de vacunación masiva, el panorama mejore y sea más dinámico con mayores posibilidades de generación de créditos, de colocación y recuperación de la cartera.

“No esperamos niveles de crecimiento anteriores a la pandemia, pero esperamos pasar el año con una nota medianamente buena”, añade Peñaherrera.

Hasta el 2019, el sector cooperativo del país contaba con 7,4 millones de socios, según la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria. (I)