El precio del crudo a nivel internacional, y por ende, el del Ecuador, sigue presionado por los vaivenes de las decisiones de la OPEP y de las noticias relacionadas con la nueva variante del COVID-19: ómicron. Hoy, hacia las 16:00, el petróleo WTI (entrega: enero de 2022), que es el marcador del crudo de Ecuador, ha operado a $ 64,84 el barril, perdiendo unos $ 0,73, frente a los $ 65,57 en el cierre del miércoles en Nueva York.

Este jueves, el petróleo comenzó la jornada al alza, pero dio la vuelta después de que el Gobierno de Estados Unidos divulgara que se halló el primer caso de la variante ómicron en California, lo que asustó al mercado.

Entre tanto, la Organización de Productores de Petróleo OPEP Plus buscó enviar un mensaje de tranquilidad, el miércoles, a los turbulentos mercados al anunciar que aumentará su bombeo en enero, como tenía previsto, en 400.000 barriles diarios cada mes, hasta septiembre, sin reaccionar a los temores desatados por la variante ómicron del SARS-CoV-2. “Esto se debe principalmente al hecho de que vemos un mercado equilibrado y a que la demanda se está recuperando gradualmente”, explicó el vice primer ministro ruso, Alexandr Novak, en la cadena de televisión Rossía-24.

El tema del precio del crudo internacional también ha afectado al precio en Ecuador. Los precios teóricos al 22 de noviembre de la canasta ecuatoriana (Napo y Oriente) estaban en $ 69,01 por barril. Ya para el 29 había bajado a $ 65,60, y el 30 de noviembre se colocó en $ 63,49.

Por otra parte, la OPEP consideró que aún es pronto para evaluar el eventual impacto de la nueva cepa del coronavirus en el consumo de petróleo, o la ligera reducción en la movilidad de las personas en Europa y África causada por restricciones para frenar la actual oleada de contagios. Es que en otras regiones, como América Latina y Asia, “hay un aumento” de los traslados, “de manera que tenemos que observar” la evolución, recalcó. Así, la OPEP Plus ha dejado una puerta abierta para cambiar en cualquier momento las cosas si lo considera necesario, mediante una inusual formulación en la declaración final de su reunión, donde afirma que esta “permanece en sesión” para continuar vigilando estrechamente la evolución de la pandemia del COVID.