El gerente de Comercio Internacional de Petroecuador, Reynaldo Armijos, asegura que el plan para mejorar el octanaje de la gasolina de 85 a 87 octanos se mantiene, pese al revés sufrido cuando se comprobó que la importación de gasolina RON 85 era más cara que la de RON 80, como ya lo habían advertido los expertos. Asegura que se puede generar ahorro al bajar el uso de la de RON 95 o incluso al importar menos, por eficiencia técnica. Para Armijos, no ha habido incumplimiento del plan. Sin embargo, el ministro Fernando Santos había ofrecido que el plan saldría en septiembre.

Cuando se planteó que iban a realizar el plan de mejoramiento de octanaje de gasolinas, se indicó que la gasolina de 85 octanos que iban a importar no sería más cara que la de 80, pero al final sí fue más cara. ¿Hubo un error de cálculo? ¿Qué pasó?

Cuando hicimos el requerimiento de este proyecto había una coyuntura, en junio, en la que los stocks de gasolinas de 85, 93 y 95 octanos estaban más altos. En cambio, de septiembre a diciembre hay un mayor consumo. Pero esto no significa que el proyecto esté en el limbo o con algún tipo de problema. Tenemos tres aristas que cubrir antes de formalizar la importación de este producto: la parte económica, que consiste en requerir al mercado tres proformas para sacar una media del precio. Hay variaciones del precio internacional y estos se dan inclusive cada hora. Por eso, sacamos el último concurso para comprar la RON 80 y la RON 85, el cual nos arrojó un incremento de $ 5,70 con la de 85. Sin embargo, el análisis económico no radica solamente en el precio internacional o en el diferencial, sino que hay que hacer la comparación de cuánto de gasolina de 95 octanos vamos a reducir al traer la de 85, y con esta hacer las mezclas. Así, la diferencia de precios puede ser relativa.

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¿Quiere decir que en el plan original no se contemplaba que la RON 80 o la RON 85 tuviera el mismo valor, sino que con las mezclas se iba a lograr que no hubiese más costo?

No. En junio, cuando el plan surgió, tuvimos una reunión de alto nivel conjuntamente con el ministro de Energía, el gerente de Petroecuador y mi persona. Ahí analizamos el contexto y vimos que, de todas las ventanas de RON 80 que importamos, dos ventanas nos vinieron con RON 85. Esto se dio porque tenían stocks de este tipo de gasolina. Nos pasó algo parecido con diésel oil, pues nos llegó diésel prémium por el mismo precio. En ese momento, en conversaciones con proveedores, me indicaron a mí personalmente que, si compramos gasolina de 85 octanos o de 80 octanos, iba a ser al mismo precio. Sin embargo, ahora en septiembre hemos tenido este aumento. Cada mes es diferente y cada día es diferente. Pero en esa coyuntura nos indicaron que los precios serían los mismos.

¿No vieron esto? Siendo expertos en el mercado, ¿no se dieron cuenta de que esto podía cambiar en pocos meses? Por ejemplo, ya expertos nos habían dicho que lo que ustedes estaban pensando no iba a ser posible...

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No digo que el proyecto solo podía ser exitoso en junio. No hay que olvidar que Petroecuador utiliza la mezcla de 95 con la de 80. Si importamos menos la de 95, vamos a generar el ahorro. Los expertos se basan solo en lo comercial, pero olvidan el tema de las mezclas. De las importaciones de 95 solo vendemos 3.500 barriles, y más del 75 % de este producto se va a la mezcla de la extra. Otra cosa que olvidan los expertos es la eficiencia técnica.

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¿A qué se refiere con la eficiencia técnica?

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Es que dentro de las tres aristas estamos contratando una consultoría con la Universidad Central para hacer bancos de prueba y aplicar comparaciones con vehículos con tanque lleno. Vamos a ver cuántos kilómetros se recorre con la de 85, en comparación con un carro de iguales características pero que usa gasolina de 87 octanos. Si logramos reducir un 1 % de consumo de gasolina, significa una reducción de importación, lo que ahorraría unos $ 30 millones al año. Son tres escenarios: verificar los precios para sacar una media, la mezcla y la eficiencia técnica. En cuanto a tener otras oferta de precio, tenemos otros requerimientos para el 16 y el 31 de septiembre. Con todo ello haremos el match de la información para determinar el valor final. Estamos ofreciendo un buen plan, algo que no nos obliga la ley, sino que nosotros mismos nos obligamos como empresa, para dar un mejor producto para dar mejores prebendas a los ciudadanos.

Según su mirada, entonces, ¿no ha habido incumplimiento del ofrecimiento, a pesar de que en septiembre seguramente no va a salir?

Cuando se saca un ténder, recién son 10 días para que las empresas hagan oferta, y de ahí 35 días para que llegue la ventana del buque. Esto se puso en conocimiento de nuestras autoridades. Desde el inicio se pensó tener la primera ventana la última semana de noviembre o hasta la segunda de diciembre. Tuvimos que hacer la ficha técnica ante el INEN; también, tener las autorizaciones de la ARCERNNR. Otra cosa importante fue ver la estructura de tanquería para que no se contamine el producto. Así hubiésemos lanzado en agosto, esto no habría llegado sino a finales de septiembre.

Entonces, ¿por qué hablaron de septiembre?

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Como Petroecuador no emitimos un comunicado sobre la fecha. De otra parte, el señor ministro informó que estamos trabajando este proyecto y que el objetivo era tener todo listo para septiembre. Y luego poder hacer los lanzamientos formales para las importaciones como tal.

¿Piensa que sí van a alcanzar a hacer este proyecto, a pesar de que en diciembre este Gobierno ya se despide y posiblemente las autoridades petroleras también?

Indistintamente de las autoridades que estén, este proyecto es indispensable para el país. Esto nos va a permitir estar en estándares internacionales. De hecho, somos de las pocas naciones que aún tenemos gasolina de 85 octanos. Es una responsabilidad como Estado tener un mejor producto dentro de nuestro mercado.

Usted me decía que, del total importado de gasolina de 95, solo 30 % se destina para gasolina súper y el resto para mezclas. ¿Por qué sucede esto?

Ninguna de las refinerías tiene capacidad de producir gasolina dentro del octanaje que requerimos, ni la cantidad necesaria. Durante la historia del Ecuador, desde CEPE se ha dado la necesidad de importación. Siempre se ha mezclado, incluso con etanol, para mejorar el octanaje. En Ecuador consumimos 62 millones de barriles de productos limpios y tenemos capacidad de producir 26 millones de barriles. Así que nosotros importamos hasta el 79 % de lo requerido. No tenemos la gasolina base necesaria.

¿De qué octanaje sale la gasolina regular de nuestras refinerías?

Tenemos tres refinerías: Esmeraldas, Shushufindi y La Libertad. El rango de producción está entre 62 octanos en Shushufindi, y la de Esmeraldas que sí logra hasta 80 y 82 octanos. La media es de 70 a 75 octanos. Así, la mezclamos con etanol, gasolina de 80 octanos y con la de 95 octanos. Ahora nuestro reto es utilizar el mismo presupuesto, pero mejorar la calidad.

Sin embargo, algunas distribuidoras de combustibles que venden la gasolina de 95 octanos, y de estas algunas que están importando su propia gasolina súper, temen que la de 87 le robe mercado a la de 95. Hay que aclarar que, del 100 % de gasolinas que se consume en Ecuador, solo el 4 % es de 95 octanos. Es necesario tomar en cuenta que muchos vehículos europeos pueden funcionar con gasolina de 87 octanos; es decir, muchos que usan gasolina súper podrían migrar.

¿Qué empresas están ya importando? Y, de todo lo que se importa, ¿cuánto corresponde a privadas?

Primax es la única que está importando; ellos utilizan la infraestructura y nos pagan 2,6 centavos por cada galón. Ellos importan 4 %, y el próximo año podrían subir de 10 % a 12 %. Primax es actualmente la tercera empresa más grande por facturación total. Ellos empezaron a traer en una parte de los buques que traía Petroecuador, entre 15.000 y 20.000 barriles desde octubre del año pasado. Para julio de este año ya trajeron su primer buque entero de 295.000 barriles. En octubre traerán otro, y tienen planificado de cinco a seis ventanas para el 2024. Esto baja la presión de liquidez a la empresa estatal.

Este recelo que se ha generado desde la empresa importadora privada, ¿podría hacer repensar en este proceso o va porque va?

Como técnico, considero que esto es una obligación como país y es una necesidad del parque automotor.

Siendo una necesidad, ¿podrían optar por sacrificar las arcas, es decir, comprar a más alto precio?

La decisión de las autoridades ha sido buscar que no suba el subsidio. Ese es el reto. (I)