En muchos casos, pensar en la contratación de un seguro no está entre las decisiones prioritarias de una familia. Ya sea por malas experiencias o no considerarlos necesarios, estos se pueden convertir un aliado en eventualidades.

Siniestros inesperados como el terremoto del 2016 y la pandemia de COVID-19 ha volcado interés en la contratación de uno de los servicios, explica la agente de seguros Chrystel Castro.

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Qué es un seguro

Un seguro es un contrato que una persona suscribe con una empresa, la cual brinda protección ante un siniestro de acuerdo a las cláusulas establecidas. En Ecuador, la Ley General de Seguros clasifica a las empresas de seguros como de vida y generales.

Existen varios tipos de seguros, de acuerdo al ramo, como son:

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  • Vida
  • Asistencia médica
  • Vehículos
  • Incendios
  • Fianzas
  • Riesgo Petrolero
  • Accidentes personales
  • Aviación
  • Transporte
  • Crédito
  • Robo
  • Otros

“Al ser una protección significa que en cualquier suceso o eventualidad, sea por un accidente, por una enfermedad, sea por algo que se descubre en el camino estamos con la tranquilidad de que no todo va a salir de nuestro bolsillo sino que también vamos a tener un respaldo económico”, indica.

¿Cómo funciona un seguro?

Castro explica que todos los seguros tienen un tiempo de carencia, es decir, un periodo el cual se debe esperar para hacer uso de los servicios contratados.

En el caso de asuntos médicos, el periodo es de 30 días para temas ambulatorios mientras que 90 días con lo referente a hospitalización, detalló.

“Desde hace muchos años hay tiempos de carencia que cumplir, las preexistencias a nivel nacional son de 24 meses y se cubren 20 salarios básicos unificados. Sin embargo, hay compañías que tienen ‘beneficios’ de poderte dar una cobertura de un monto ‘X’ para una preexistencia declarada”, añadió.

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La Ley que regula Compañías de Salud Prepagada y de Asistencia Médica establece estos periodos de carencia.

Al momento de contratar un seguro debe tener en cuenta que estos no están destinados para prevenir, sin embargo, Castro señala que los seguros le permiten al usuario al menos una vez al año una visita al médico como prevención o exámenes anuales.

Cuando un asegurado se siente mal y acude a recibir atención se le emite un diagnóstico que derivará una orden de examen. Este a su vez va a una preaprobación de la aseguradora y se aprueba el monto. En algunos casos se paga un deducible, prima anual por el derecho de uso.

“Contratar un seguro no es llamar la desgracia es prevenirte ante algo porque no es lo mismo pagar una factura de 20.000 dólares en una clínica que pagar el 20% de ese valor. Si somos objetivos realmente al seguro lo vamos a ver en beneficio en un gasto hospitalario”, añadió Castro.

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¿Cuándo conviene contratar un seguro?

La especialista señala que ninguna empresa puede negar el aseguramiento de una persona. “La ley nos exige asegurar a toda persona que venga con la capacidad económica para pagarle, el tema es que hay que explicarles. Nadie lo puede rechazar, ninguna compañía puede decir no te aseguro, lo que pueden poner es condiciones como, por ejemplo, directamente al agente, al broker o la compañía o un tema interno de pago de comisiones o haberes, pero el afiliado como tal no puede sentir eso”.

Lo que principalmente ven las compañías aseguradoras es que sea una persona económicamente activa, independientemente del ingreso que tenga.

Otro aspecto a observar es la edad ya que esto puede elevar el plan a adquirir. Así como también ser una persona regularmente sana.

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“Los seguros se elevan en los hombres a partir de los 40 años o 45 y las mujeres a partir de los 30 años pero porque estamos en edad fértil, porque una mujer de 30 años puede ser mamá hasta los 40 inclusive. Un hombre de 60 años no cuesta lo mismo que una mujer de 60 años porque el hombre está más propenso a desarrollar cáncer de próstata”, explicó.

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Las personas tienen la posibilidad de contratar un seguro a través de las compañías respectivas o agentes de seguros. Castro manifiesta que ellos analizan al cliente y les presentan opciones de acuerdo a las especialidades de las compañías. Además que ellos se encargan de hacer los reclamos, no así ante las empresas que el cliente es el que debe hacer el proceso de reembolsos.

La clave para la contratación de un seguro es conocer las condiciones del plan que se le ofrece así como la cobertura que tendrá para el evento, además de tener una comunicación adecuada entre el vendedor de seguros y el cliente. (I)