El planteamiento de prohibir que los cuerpos de los animales ya faenados, sea crudos o cocinados, sean exhibidos ha generado rechazo incluso desde la Asociación Ecuatoriana de Bienestar Animal.

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Su presidente Héctor Montilla dice que es un tema que no tiene que ver con el bienestar animal y, por el contrario, va en contra de la cultura gastronómica y limita la “producción de proteínas de origen animal”.

Se trata del proyecto de Ley Orgánica para la Promoción, Protección y Defensa de los Derechos de los Animales no Humanos propuesto por la Defensoría del Pueblo y que actualmente es analizado en la Comisión de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Asamblea Nacional. En el artículo 35 establece las prohibiciones específicas sobre los animales destinados a consumo y a la industria y en el literal f hace esa referencia: “carcasas enteras de animales no humanos recién faenados, colgados o cocinados en el espacio público, vitrinas o locales comerciales”.

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De acuerdo con Montilla, para la asociación que preside desde el punto de vista técnico y científico “esto no tiene nada que ver con el bienestar animal”, pues dice que una vez que “el animal ha sido sacrificado siguiendo normas técnicas y científicas de bienestar animal ya no hay nada que hacer con respecto al bienestar animal”, “ya no es un animal y se convierte en un alimento”.

Con ese contexto, considera que “es ilógico, es absurdo, hacer un tipo de planteamiento como este en una ley que busca velar por el bienestar de los animales”, por lo que indica que rechazan “rotundamente este artículo y otros que tienen como fin último limitar la producción de proteínas de origen animal, el consumo de estas proteínas poniendo trabas a la producción que van a encarecer al final el costo del kilo de carne”.

El coordinador técnico de la Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador (Conave), Juan Francisco Jaramillo, indica que el sector productivo es el primero en aplicar y defender el bienestar animal técnica y científicamente, y más específicamente en el sector avícola aplican “buenas prácticas que incluyen la tenencia responsable del animal”.

Según Montilla, el tema va en contra de la cultura gastronómica, de la cultura ancestral y de las costumbres de consumo del ecuatoriano que le gusta consumir el pollo asado, el cuy asado, hacer la cangrejada, el hornado en la Sierra, “de manera que rechazamos este artículo y otros que no tienen nada que ver con el bienestar de los animales”, reitera.

Agrega que se trata de una “ley muy prohibicionista, en lugar de ser una normativa que promueva la construcción de un mejor bienestar animal es una ley que se basa en demasiadas prohibiciones demasiadas regulaciones y muchas de ellas al final del día no van a repercutir en un mejor bienestar para los animales”.

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El coordinador técnico de Conave señala que “de aprobarse un proyecto de ley de este tipo no solo afectaría al sector avícola”, sino a “toda la interrelación que existe entre humanos y animales”, teniendo graves perjuicios sobre la seguridad alimentaria, tenencia de animales, control de plagas, salud pública, etc.

Añade que de un análisis rápido que han realizado, “muestra que el cambio del proceso de producción que este proyecto busca aplicar significaría que el consumidor pague el doble o hasta el triple frente al precio que pagan actualmente por la proteína animal, ¿eso es lo que queremos?”

Indica que el proyecto de ley en mención “ha sido construido con un sesgo ideológico importante por parte de la Defensoría del Pueblo y sin los sustentos académicos y técnicos necesarios; para construir un proyecto de ley democrático, lo mínimo era juntarnos a todos quienes nos interrelacionamos con los animales”.

Asimismo, indica que dentro del proyecto de ley no solamente afecta el artículo 35, sino que hay algunas aristas que causarían perjuicios graves a toda la actividad productiva y seguridad alimentaria de los ecuatorianos, por lo que no solo la crianza de aves se vería afectada.

¿Cómo surgió esta propuesta?

Según Montilla, son cinco proyectos que se han unificado en uno solo para ser tratados en la Asamblea, uno fue el que elaboró la Defensoría del Pueblo en conjunto con algunas agrupaciones que velan por los derechos de los animales y que lo hicieron respondiendo a una sentencia de la Corte Constitucional por un caso que hubo con una mona, Estrellita.

Comenta que la Corte Constitucional estudió el caso y emitió su sentencia que indica que la Defensoría del Pueblo en un periodo de seis meses “está en la obligación de hacer un proyecto de ley que responda a los criterios que ellos estudiaron en ese caso”, lo cual abarca a todos los animales.

‘Los animales son sujetos de derechos’, determinó la Corte Constitucional y dispuso la aprobación de una ley que los garantice

Ese proyecto se envió a la Asamblea Nacional, que en dos años tenía la obligación de revisarla y aprobarla, como el periodo legislativo fue cesado con la muerte cruzada a la Asamblea actual se tocó reactivar el tema, lo hizo a mediados de abril del 2024.

De acuerdo con Montilla, esta semana o la próxima está previsto que concluyan las comparecencias en la Comisión, a la cual han acudido miembros de la sociedad civil, de organizaciones animalistas, incluida la asociación que preside, así como gremios productores a exponer los argumentos, que han sido recogidos por los miembros de la mesa legislativa para trabajar en un informe que debe ser aprobado y pasaría a primer debate en el pleno.

¿Qué son los animales no humanos?

Montilla explica que existen los animales y los humanos, que pertenecen al reino animal, porque “los humanos dependemos de alimentos, a diferencia de las plantas que se alimentan del sol, del agua y de la tierra, nosotros no podemos alimentarnos ni del sol, ni de la tierra, ni el agua, nos alimentamos de otras fuentes, entras esas, los vegetales y animales”, por lo que los humanos “sí pertenecemos al reino animal”.

Sin embargo, la especie humana tiene características que hacen la diferencia del resto de animales, entonces hay unas tendencias filosóficas que buscan igualar a animales y humanos en derechos.

En ese contexto, señala que no está bien humanizar a los animales ni animalizar al humano, “estas terminologías buscan un poco confundir a los legisladores, a la opinión pública y generar un debate innecesario, hay animales y hay humanos, hay diferencias muy marcadas y todos la sabemos”.

Agrega que científicamente es comprobado que los animales sienten, así como tienen derecho a ser protegidos, sin embargo, el concepto de derecho es un concepto muy aplicado a la dignidad humana.

¿Que pasó con la mona Estrellita?

El caso surgió en el 2018, tras una denuncia que llegó al Ministerio de Ambiente, en la cual se indicaba que la mona de la especie chorongo vivía en Ambato, en la casa de Ana Burbano, quien se consideraba como su madre. La cartera de Estado retiró a Estrellita de la vivienda, en donde estuvo 18 años y la trasladó a un centro de manejo autorizado por ese ministerio. La mona falleció el 9 de octubre del 2019 debido a un paro cardiorrespiratorio a causa de una insuficiencia respiratoria, problemas renales y hepáticos.

Burbano presentó un habeas corpus en contra del Ministerio de Ambiente, el propietario de un zoológico y la Procuraduría General del Estado, en diciembre del 2020. El caso llegó a la Corte Constitucional en el 2020 y tras revisar el caso, en enero del 2022 resolvió que los animales son sujetos de derechos protegidos por los derechos de la naturaleza, garantizados en la Constitución. (I)