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‘Cóbrame, pero préstame’: Estado prevé en proforma pagar $ 2.392,94 millones al IESS, pero busca financiamiento interno por $ 6.299 millones

Monto destinado en presupuesto del 2024 al Seguro Social corresponde en su mayoría al 40 % de contribución a las pensiones de jubilados.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), a través de su banco, es uno de los jugadores principales en la colocación de bonos internos del Estado. Foto: API

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La proforma presupuestaria del 2024 prevé que el Gobierno pagará $ 2.392,94 millones al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). De estos, $ 2.154,16 millones serán para cumplimiento del 40 % de contribución a las pensiones y los $ 238 millones restantes, para el financiamiento del 30 % del Seguro Social Campesino, entre otros pagos. Sin embargo, este monto difícilmente sería cubierto en su totalidad por la falta de liquidez, tal como ha venido pasando en años anteriores.

En paralelo, el Gobierno ha anunciado que buscará colocar unos $ 6.299 millones en bonos internos para cubrir la enorme necesidad de recursos que tiene y que superan los $ 10.000 millones. En esta operación financiera, el Banco del IESS (Biess) es uno de los jugadores principales. Sin embargo, los números aún no son claros.

De acuerdo con el exministro de Finanzas Fausto Ortiz, no se ha conocido de manera precisa cuánto se va a colocar de deuda interna al IESS; sin embargo, sí hay un buen volumen de deuda que en la proforma se especifica que será entregada en bonos internos. La mayor parte de estos papeles serían colocados en el Biess. Es que esa entidad es el principal inversor del Estado. También se podría colocar algo a bancos y cooperativas. Pero al preguntarse cuánto es lo máximo que el Biess podría invertir, la respuesta lógica es que se pagará lo equivalente a lo máximo que el Estado le pueda cancelar.

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El comportamiento típico de los últimos años ha sido que el Estado paga al IESS el 40 % y los vencimientos de deuda. El Biess invierte un volumen mayor a lo recibido. Por ejemplo, el 2023 la seguridad social recibió $ 1.500 millones del 40 % y de pagos de los vencimientos de deuda. En cambio, entregó $ 2.500 millones, en inversiones en bonos, explica.

Este desbalance perjudica al IESS, que debe desinvertir los fondos del Biess para pagar las pensiones. E incluso deja de tener dinero para entregar créditos y con ello también recibir réditos de esas operaciones financieras.

El Gobierno, además, no paga la totalidad presupuestada del 40 %. En este sentido, esto se refleja en el presupuesto del Estado al final del año como atrasos. Así, al final ese valor se registra como deuda interna que se consolida y no aparece en los registros generales.

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Entre tanto, Santiago García, catedrático universitario, explica que de reuniones que ha tenido el ministerio con algunos expertos se ha notado que el Gobierno está claro de que al Biess y al IESS no se les puede presionar tanto por financiamiento. Coincide en que lo que se haría es pedir recursos, pero a la vez hacer pagos menores, a fin de quedar con un saldo positivo para la caja fiscal. Una suerte de “cóbrame, pero préstame”.

Pero a la vez, García reconoce que muy difícilmente se podría cumplir la proforma en cuanto a la colocación de $ 6.299 millones en bonos de deuda interna. De hecho, considera que seguramente esta necesidad de financiamiento bajará cuando ya se incorporen a la proforma los rubros de la cuarta ley tributaria que incluye el impuesto al valor agregado (IVA) al 15 %: 13 % permanente y dos puntos adicionales a potestad del presidente, y los ingresos por las contribuciones de bancos y empresas, así como el impuesto a la salida de divisas (ISD).

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Aun así el Gobierno ha dicho, dice García, que de los $ 10.000 millones de requerimiento de financiamiento se tienen identificados de manera puntual unos $ 5.000 millones entre deuda interna y externa. Por ende, los otros $ 5.000 millones de financiamiento aún están por ser identificados, según lo que habían revelado las autoridades durante las conversaciones con los técnicos y expertos económicos.

En este sentido, García no descarta que el Gobierno tenga que ir a tocar las puertas del Fondo Monetario Internacional (FMI) por créditos, la otra opción es continuar con atrasos y seguir pateando el problema a futuro.

García no ve opción de renegociación de la deuda pronto.

En todo caso, el tema económico se estaría viendo un poco más estable, pues el riesgo país se colocó este 22 de febrero en 1.498 puntos, es decir, por debajo de los 1.500 puntos. Esto no ocurría desde hace un año, en febrero del 2023. (I)

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