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Dos esferas de gas ya se rearman cerca de Pascuales, tras salir de Cuenca donde se estaban hundiendo

Petroecuador informó que se espera que el traslado concluya en julio próximo. La obra con fallas se hizo en el gobierno de Rafael Correa, por Odebrecht.

Las esferas de gas que se encontraban en el complejo de Cuenca ya están siendo levantadas en el terminal de Chorrillos, en la provincia del Guayas. Foto: Petroecuador

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En el sector donde está el Terminal de Almacenamiento y Distribución de Gas Licuado de Petróleo El Chorrillo ya se puede ver cómo se han empezado a levantar las dos esferas de GLP que estaban en Cuenca y que se estaban hundiendo.

El traslado de estas infraestructuras, con capacidad de almacenamiento nominal de 3.159 toneladas métricas (TM) de GLP cada una, es considerado para Petroecuador como un hito relevante del 2023. Así lo destacó la gerente Marcela Reinoso, al exponer el jueves pasado la rendición de cuentas de la empresa estatal.

Las dos esferas de GLP pasaron desde el Terminal de Productos Limpios Cuenca, en la provincia del Azuay, al sector de El Chorrillo, cerca de Pascuales en la provincia del Guayas.

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El traslado se dio en el 2023 a fin de mejorar la condición de seguridad de dicho terminal. Está previsto que los trabajos culminen en julio del 2024, de acuerdo con el cronograma de actividades del contrato, firmado a inicios de febrero del año pasado.

De acuerdo con información de Petroecuador, las dos esferas incrementarán la capacidad de almacenamiento en 6.318 toneladas métricas para el Terminal El Chorrillo, que abastece a más del 80 % de la demanda nacional de GLP.

Además, permitirán aumentar la autonomía (stock de seguridad) del Terminal El Chorrillo en aproximadamente dos días adicionales, mejorar la transferencia del producto desde el Terminal Monteverde y las condiciones de despacho a las nueve comercializadoras que distribuyen este hidrocarburo en 16 provincias del país.

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Una vista desde adentro de una de las esferas que estaban en Cuenca y ahora han sido trasladadas a Chorrillos. Foto: Petroecuador

De acuerdo con las autoridades de ese momento, el contrato que fue firmado a inicios de febrero del 2023, con un plazo de ejecución de 510 días, le cuesta a la empresa $ 19,5 millones. La empresa que realiza el traslado es Puma Oil.

En aquel momento se había destacado que este tipo de operación de traslado sería la primera en su clase en la historia del país. De acuerdo con la Gerencia de Transporte de Petroecuador, el proceso consistía en estabilizar el terreno en Chaullabamba para colocar rieles por donde ingresaría un robot de pistola de plasma. El robot realizaría cortes precisos -en forma de pétalos y en anillos- a las enormes estructuras. Una vez cortadas y desarmadas, se las ha podido rearmar en su nuevo destino.

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Más allá de lo novedoso del proceso, a Petroecuador le ha tocado realizar este traslado luego de las fallas en la construcción por parte de la empresa brasileña Odebrecht. El problema de las esferas es que la constructora Odebrecht no hizo los estudios de suelo necesarios y luego de construidas las esferas gasíferas los terrenos se empezaron a hundir, explica la gerencia de Transporte.

En el sector donde estaban las esferas de Chaullabamba, obra construida por Odebrecht, se generaron hundimientos. Cortesía Foto: El Universo

Una vez construidas las esferas se encontraron vertientes subterráneas que han ido debilitando esos suelos y causando los hundimientos. Se hicieron estudios internos que establecieron que la mejor opción para esta infraestructura era trasladarla a El Chorrillo, donde se asienta otra infraestructura de almacenamiento de gas.

Previamente, en diciembre de 2018, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de la consultora ABS, informó de desniveles de 25 a 30 centímetros y grietas de 5 a 7 centímetros en el suelo de las esferas de almacenamiento de gas y de los tanques de gasolina y diésel.

La construcción del poliducto Pascuales-Cuenca se adjudicó en el gobierno de Rafael Correa a Odebrecht por $ 369,9 millones, pero su costo se incrementó a $ 623 millones. La obra del poliducto, que está atravesada por un caso de corrupción en el que se habla de $ 5 millones en sobornos de Odebrecht, ha enfrentado emergencias desde 2018, por sus fallas en suelos y taludes del terminal de Cuenca.

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De acuerdo con una auditoría realizada por la Contraloría, y aprobada en enero de 2020, se estableció que la constructora Norberto Odebrecht no determinó, mediante análisis complementarios a los estudios y diseños entregados por Petroecuador, las condiciones del suelo y la capacidad portante de las plataformas. Tampoco preparó un diseño definitivo que solucione el desplazamiento de las laderas. (I)

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