La oportunidad de generar energía limpia a través del hidrógeno verde, especialmente para América Latina, en un momento en que los retos de la energía tienen que ver tanto con el cambio climático como con la seguridad energética (puesta en riesgo más evidentemente por la guerra de Rusia contra Ucrania), fue analizada en el conversatorio ‘Seguridad energética global y transiciones energéticas’, organizado por la Olade y Global Consulting Solutions, empresa consultora de geopolítica energética.

En esta ocasión, los expertos internacionales Alfonso Blanco, secretario ejecutivo de la Olade; Phillip Schauer, embajador de Alemania en Ecuador; y Paul Simons, director del Instituto Jackson de Asuntos Globales de la Universidad de Yale, comentaron acerca de sus visiones sobre cómo se desarrolla la transición de las matrices energéticas a nivel mundial y la necesidad de impulsar las energías más limpias y amigables con el ambiente.

Blanco aseguró que actualmente América Latina tiene la ventaja de ser la región con mayor participación de cuentas renovables en la matriz energética, pues tiene 30 % de energía con origen renovable. El resto del mundo solo tiene el 13 %. La región solo contribuye en 5 % al efecto invernadero, y sin embargo, es la región más vulnerable a los efectos del cambio climático.

El experto consideró que la región tiene una gran capacidad de generar hidroenergía (hidrógeno), lo cual constituye una gran oportunidad. Esto, sobre todo porque lo puede hacer a un costo inferior al de otras partes del mundo. “El hidrógeno es el vector energético del futuro”, explicó.

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De lo que se conoce, el hidrógeno verde se obtiene de la electrólisis, que es la separación del agua en sus elementos, hidrógeno y oxígeno, cuando se aplica una corriente eléctrica externa. La idea es que con este proceso, que es óptimo en hidroeléctricas, se pueda almacenar esta energía y convertirla y almacenarla en forma de hidrógeno.

Blanco también explicó que a nivel mundial muchos países se han comprometido al carbono neutro (es decir, emitir menos emisiones de Co2 y compensarlas con otras prácticas que las neutralicen). Sin embargo, explicó, la emergencia climática se está viendo opacada por la crisis de abastecimiento de la energía. Esto último atado al conflicto bélico de Rusia contra Ucrania.

Reflexionó sobre que Europa es la zona más afectada en temas de abastecimiento y el incremento del precio de combustibles que generan la energía se torna insostenible e incluso genera reclamos sociales. Entre tanto, no desconoció las barreras y amenazas que existen en la región, entre ellas, falta de políticas de largo plazo, inestabilidad institucional, falta de ecosistemas para atraer la inversión extranjera y debilidad en temas de infraestructura.

El embajador de Alemania en Ecuador explicó la propuesta de transición energética de su país, que se ha comprometido a tener una huella de carbono cero hasta 2050, así como sustituir sus importaciones de crudo y gas natural a través de la electricidad y el hidrógeno.

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Para el diplomático, también la generación de energía por hidrógeno podría ser interesante para Ecuador y aseguró que Alemania ofrece productos financieros atractivos para este tipo de proyectos. El tema del hidrógeno verde toma fuerza, y así el embajador dijo que para el 26 de mayo habrá un evento para hablar sobre el hidrógeno verde en Guayaquil, organizado por la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Alemana.

Además aseguró que su país quiere seguir expandiendo las energías renovables. Sin embargo, explicaba que siempre se presentan retos. Uno de ellos es la oposición de la población alemana a la expansión de la energía eólica terrestre. Se han paralizado varios proyectos por iniciativas como “En mi patio no”, que se oponen a la presencia de aerogeneradores en el paisaje.

Mientras, Simons hizo un barrido sobre la situación energética en el mundo. El momento actual y las presiones de la COP26 de Glasgow han hecho que haya compromisos de países en transitar hacia la energía más limpia. Uno de esos países ha sido China, que representa el 30 % de las emisiones de CO2 a nivel mundial, aunque ha dejado claro que no lo empezaría a hacer sino a partir del 2030 hasta el 2060.

De esta manera actualmente la matriz de energía basada en fósiles aún representa el 80 % a nivel mundial. Reconoció que ha habido avances enormes en el desarrollo de la cobertura de energía eólica y fotovoltaica, pero sobre todo para energía eléctrica que representa solo el 20 % de la demanda total.

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Simons habló de las presiones que la guerra de Rusia contra Ucrania genera en la provisión de petróleo y gas. En este sentido aseguró que se requiere mayor inversión en renovables, pero no avizora un camino fácil. Sobre todo por la incertidumbre que existe sobre si los países cumplirán o no con sus proyectos o declaraciones de descarbonización. En todo caso, considera que los altos precios de los combustibles fósiles ahora pueden incentivar a los países a invertir en estas energías más limpias y colaborar con la transición.

En medio del evento, el experto en geopolítica energética Nelson Baldeón, quien además es gerente de Global Consulting Solutions, consideró que en el caso de Ecuador aún queda un camino largo por recorrer. Hizo mención al Green Future Index, un ranking de países en el que se mide la capacidad para desarrollar una estructura energética sostenible, bajar las emisiones al ambiente y el desarrollo de energías limpias.

En este documento Ecuador consta en el puesto 63 de entre 76 países, es decir, entre los de más bajo puntaje. Hizo un llamado a los empresarios a interesarse más por generar cambios necesarios en el tema energético. (I)