El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) acordó este miércoles seguir adelante con un proyecto piloto que explora los beneficios y riesgos de introducir una versión digital del euro.

Una forma digital de esta divisa, usada en 19 países de la eurozona, podría ser una alternativa a los servicios de pagos a terceros y a las criptodivisas, como el bitcoin. El interés en las criptomonedas explotó en los últimos años. Pero los responsables del BCE temen que una amplia difusión de divisas extranjeras y monedas desreguladas podría desestabilizar la economía. Se prevé que este proyecto de digitalización del euro dure aproximadamente dos años.

“Estamos en el inicio de la era del dinero digital”, escribió Fabio Panetta, miembro del Directorio del BCE en el blog de la página web de esa institución. “Los bancos centrales no pueden desatender este desarrollo. Por eso, el Consejo del Banco Central Europeo decidió lanzar hoy de manera oficial su proyecto, con el que se prepara una posible introducción del euro digital”.

El BCE quiere ponerse al día

El Banco Central Europeo subrayó que el euro digital no reemplazaría al euro físico. Más bien, sería utilizado en forma paralela a este como forma adicional de pago, permitiendo transacciones digitales más rápidas, que no dependerían de factores externos al bloque comunitario europeo.

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China ha estado probando una versión digital del yuan desde 2020, y las criptomonedas, como el bitcoin, han ganado una fuerte aceptación institucional en todo el globo.

Esos dos factores, junto con una merma en el uso de dinero en efectivo, plantean un desafío a la estabilidad económica en Europa, según temen algunos.

“La amplia aceptación de medios de pago o de ahorro que no tengan denominación en euro podría debilitar, e incluso perjudicar, la transmisión de políticas monetarias en la zona euro”, escribió el BCE en su “Informe sobre el euro digital”, publicado en octubre de 2020.

“En tales circunstancias, la emisión de un euro digitalizado podría respaldar la soberanía y la estabilidad europeas, en particular en los aspectos monetario y financiero”, continúa el informe.

¿Cómo sería un euro digital?

La fase piloto ayudará a determinar qué características tendrían un euro digital y la infraestructura que lo respaldaría.

“Realmente hay que observar todos los aspectos técnicos, el diseño, y cómo asegurar que el sector bancario sea verdaderamente parte de la historia”, dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una entrevista con Bloomberg antes de que se tomara la decisión de llevar adelante el proyecto.

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Un objetivo clave en esta fase será determinar cómo integrar una oferta digital en el sistema financiero existente.

“Un euro digital podría obstaculizar la actividad de los bancos, o generar inestabilidad en tiempos de estrés financiero”, dijo a DW en octubre de 2020 Ulrich Bindseil, director general de Infraestructuras de Mercado y Pagos en el BCE. “Pero un euro digital diseñado apropiadamente podría enfrentar esos riesgos”, añadió.

El euro digital también tendría la eficiencia y la anonimidad del dinero en efectivo, no implicaría una tarifa por transacciones, y permitiría una funcionalidad online en caso de eventualidades extremas, como ciberataques o desastres naturales, de acuerdo con el reporte del BCE.

Al igual que el euro físico, la versión digital de esa moneda sería emitida por el Eurosistema, es decir, por el BCE y los bancos nacionales de la eurozona. De ese modo, la moneda digital europea sería una versión electrónica de los billetes y monedas de euros. Su introducción significaría que cada ciudadano de la eurozona y cada empresa podrían poseer por primera vez su haber digital directamente en el BCE. Eso sería probablemente más seguro que tenerlo en bancos o bajo la almohada.

El BCE destacó en su página web que el euro digital sería diferente de las criptomonedas, que no cuentan con una institución que las respalde y tienden a la volatilidad. El euro digital sería tan estable como el euro físico.

Equilibrio entre seguridad y privacidad

La presidenta del BCE dijo que la privacidad de los datos es un tema clave a ser considerado en el desarrollo de un euro digital. “Al mismo tiempo”, dijo Lagarde a Bloomberg, “necesitamos asegurar que no contribuya a impulsar el lavado de dinero ni la financiación del terrorismo”.

La posibilidad de intercambio anónimo que poseen las criptodivisas ha hecho que se vuelvan populares en círculos criminales. En esta etapa exploratoria de dos años, el Consejo de Gobierno del BCE se apoyará en aportes de la Comisión Europea, de los ministros de Finanzas y de los Parlamentos de los países miembros de la zona euro, entre otros, para determinar si sigue adelante con esta nueva forma de moneda. “Aún no es un hecho”, dijo Lagarde. (I)