Las fundas plásticas tipo camisetas o llamadas de acarreo, que sirven para cargar productos, son gravadas desde el 9 de mayo de 2020 con un impuesto de 4 centavos de dólar, que es progresivo hasta el 2023.

En el año anterior, el Estado recaudó $ 473.000 y de enero a abril del 2021 unos $ 288.000, sumando un total de $ 761.000 en cerca de un año de vigencia del tributo. De acuerdo con el Servicio de Rentas Internas (SRI), son 153 contribuyentes: 51 naturales y 102 sociedades.

Este impuesto a los consumos especiales (ICE), establecido en la Ley Orgánica de Simplificación y Progresividad Tributaria, gravó con $ 0,04 cada funda en el 2020; en el 2021 con $ 0,06. Y para el 2022 con $ 0,08, hasta llegar a $ 0,10 en el 2023.

A partir de ese año, la tarifa específica del ICE aplicable a las fundas plásticas quedará en $ 0,10, según el artículo 82 de la Ley de Régimen Tributario Interno.

Publicidad

Impuesto a las fundas plásticas ha generado $63 231 al Estado, apenas el 1 % de la meta para este año

El SRI tenía una proyección calculada para el 2020 de $ 6,24 millones y no llegó ni al 1%. Para este año estimó $ 14,04 millones y sigue lejos de esa meta.

Proyección calculada del impuestoAño
$ 6,24 millones2020
$ 14,04 millones2021
$ 18,72 millones2022
$ 21,73 millones2023

Para el economista Héctor Delgado, la baja recaudación se debe a varios factores, uno de ellos, que durante la proyección no se pensó que la pandemia duraría más de un año.

“Al momento de hacer las proyecciones creo que no se tomó en consideración una pandemia que duraba tanto tiempo. El hecho de que la gente consuma menos hace que el consumo de fundas plásticas y demás también disminuya”, dice.

Además, considera que de a poco hay una concientización en el uso de recursos plásticos. “Las cadenas de supermercados están armando o haciendo campañas de concientización para que no utilicen fundas plásticas como cajeros especializados, venta de fundas reutilizables”, indica.

Ejemplos que también los ha visto el economista Guillermo Granja, quien afirma que lo importante no es recaudar más sino concientizar a la ciudadanía.

“Falta de concientización. El Gobierno (anterior) creó ese impuesto para ir modificando los consumos y no importa si se recauda poco al inicio, la meta es que se vaya recaudando cada vez más hasta que ellos logren en cuánto se estabiliza ese impuesto”, menciona.

Publicidad

En el país, según cifras del 2019 del Ministerio del Ambiente, se identificó que cada ecuatoriano consume cerca de 130 fundas al año para almacenar las compras.

Grace, ama de casa y madre de dos hijos, antes tenía un recipiente grande lleno de fundas plásticas, ahora usa un bolso o mochila para realizar sus compras en el supermercado.

Dice que no solo es por disminuir la contaminación, sino porque se evita llevar varias fundas, que hasta se “pueden romper”.

La economía circular no solo trae beneficios al ambiente, también genera ahorro e incluso ingresos

“Andar con varias fundas en las manos es incómodo y peor cuando me transporto en bus, a veces es difícil hasta subirse, pero con la mochila es más fácil”, señala.

De este impuesto a los consumos especiales por el uso de las fundas plásticas están exentas las que son para uso industrial, agrícola, agroindustrial, de exportación, para productos congelados y fundas plásticas que contengan como mínimo la adición del 50% de materia prima reciclada posconsumo.

Algunas cadenas de supermercados usan fundas con el 50% de material reciclado posconsumo. Y otras con el 70% de material oxobiodegradable. (I)