Para la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), que integra a personalidades como el expresidente Osvaldo Hurtado, si el Gobierno no tiene dinero para pagar sueldos tampoco lo tiene para cubrir sus demás obligaciones y la situación actual compromete a la economía en su conjunto, incluyendo al sistema financiero y a la dolarización.

Por ello, este jueves 1 de febrero hizo un pronunciamiento público para alertar que Ecuador está al borde del precipicio y que “evitar una crisis que puede ser peor que la de finales del siglo pasado exige medidas inmediatas y permanentes”.

La primera tarea indica que es de la Asamblea Nacional: aprobar el aumento en la tarifa del impuesto al valor agregado (IVA) del 12 % al 15 % propuesto por el presidente Daniel Noboa, “anteponiendo el interés nacional a los intereses partidistas”, pide Cordes. Esto significaría unos $ 1.300 millones al año y el impacto considera que sería moderado en los hogares de menos recursos.

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Sin embargo, ante la enorme brecha de la caja fiscal proyectada para este 2024 se debe complementar con una reducción significativa o eliminación del subsidio a los combustibles, principalmente la gasolina y el diésel. Pero con medidas compensatorias para evitar el impacto en los hogares más pobres.

Esto sumado a la tarea del Gobierno de recortar también de manera significativa el gasto en las áreas que tiene injerencia: empresas públicas, IESS y el presupuesto del Estado, e incluso plantear un debate sobre las transferencias que reciben los gobiernos seccionales, “muchos de los cuales son altamente ineficientes y no rinden cuentas a nadie.

Cordes indica que la permanente estrechez fiscal se ha traducido en atrasos y que se han buscado reformas tributarias para generar recursos adicionales para el Estado de manera temporal, pero sin atacar el desequilibrio estructural.

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“La crisis actual es mucho más profunda de lo que el sector político cree y amenaza con llevarse por delante el propio sistema monetario”. Y ello lo explica indicando que aunque muchos ven la crisis fiscal como algo lejano y que afecta solo a quienes dependen directamente de pagos o transferencias del Estado, la situación actual compromete a la economía en su conjunto, incluyendo al sistema financiero y a la propia dolarización.

“Frente a las necesidades de financiamiento de más de $ 10.000 millones, la sequía de la caja fiscal, combinada con la imposibilidad práctica de endeudarse en los mercados normales de financiamiento, puede llevar al Gobierno a hacer pagos con ecuadólares: con préstamos del Banco Central del Ecuador (BCE) al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), una moneda electrónica creada por el BCE, o pagarés a corto plazo emitidos por el MEF”. (I)

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