Amparados en beneficios tributarios con los que intentan atraer operadores nacionales y extranjeros, dos puertos dentro de la jurisdicción de Guayaquil están en la carrera para levantar Zonas Especiales de Desarrollo Económico (ZEDE), junto a sus instalaciones.

El modelo de ZEDE tiene más de una década de creación, pero su desarrollo ha marchado a un ritmo modesto. Los puertos intentan activarlo. En Ecuador hay pocas zonas económicas declaradas: Yachay (Imbabura), Manta (Manabí), Tababela (Pichincha), Espol y Posorja (Guayas). Un área aledaña al puerto Simón Bolívar de Guayaquil fue declarada ZEDE este año.

Concebidas en el régimen de Rafael Correa como un destino aduanero para que se asienten inversiones con ciertos beneficios, las ZEDE recibieron mejoras en las exoneraciones tributarias en el actual gobierno. Con ese paquete de beneficios, los puertos apuntan a implementar zonas con un concepto logístico e industrial. En el país también se permiten ZEDE turísticas y tecnológicas.

La normativa establece que los operadores podrán obtener la exoneración del impuesto a la renta (IR) por los primeros diez años del proyecto, reducción de 10 puntos de la tasa del impuesto por los diez años siguientes; y la exoneración del impuesto a la salida de divisas (ISD) hasta por 20 años, según datos del Ministerio de la Producción.

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Zonas especiales, con incentivos tras ocho años de lento avance

Además, podrán acogerse a una exoneración de los Tributos al Comercio Exterior de productos importados a la ZEDE, crédito tributario del impuesto al valor agregado (IVA) en compras locales; beneficios en tasas e impuestos seccionales según la localidad y ubicación del proyecto; y beneficios en procesos aduaneros especiales para el esquema.

De las zonas especiales a cargo de grupos portuarios, la de Posorja, parroquia ubicada a más de hora y media de Guayaquil, va un poco adelante. La multinacional DP World ha diseñado ese proyecto como un parque logístico e industrial.

Xavier Cárdenas, gerente senior de Logística en DP World Posorja, señala que el proyecto ha iniciado con el movimiento de tierra y se espera que para junio comience la construcción de las bodegas, garitas de acceso y vías de circulación.

“La ZEDE de DP World Posorja espera estar operativa para el primer trimestre del 2022″, estima Cárdenas.

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DP World cuenta con la calificación como administrador de la ZEDE de Posorja para un área de 119 hectáreas por 50 años. El proyecto se ejecutará por fases.

Dentro de la primera fase, DP World tiene proyectado que estén 20 operadores, entre logísticos e industriales. Estas empresas podrán prestar diferentes tipos de servicios: consolidación y desconsolidación de carga, etiquetado, reembalaje, embalajes, distribución nacional e internacional de mercancías, control de inventario.

Una de las ventajas que pregonan sus promotores es que el parque logístico e industrial tendrá acceso directo al terminal portuario, sin transitar por la vía pública. Además, alegan que la firma tiene experiencia en manejo de zonas francas en varios países.

DP World refiere que están trabajando dentro de su red de empresas internacionales y en el mercado regional para promover los servicios del parque logístico de Posorja.

Una zona de desarrollo en la Espol

Cárdenas calcula que la primera fase demandará una inversión de $14 millones, sin considerar la inversión ya realizada en los terrenos. La inversión total se estima que podrá alcanzar los $60 millones.

Junto a un terreno aleadaño al puerto, Contecon espera desarrollar una ZEDE con concepto logístico e industrial. Cortesía

Contecon, concesionario del puerto estatal Simón Bolívar, obtuvo el aval del gobierno de Lenín Moreno para desarrollar una ZEDE en los terrenos aledaños a la terminal portuaria. Se trata de un predio de alrededor de 15 hectáreas que estará a cargo de Contecon por el tiempo de la concesión, es decir, por unas dos décadas.

Años atrás, el sector productivo intentó por dos ocasiones desarrollar una zona franca cerca al puerto, pero la propuesta no prosperó y el predio volvió a manos del Estado.

Juan Pablo Trujillo, gerente comercial de Contecon, sostiene que la normativa actual para las ZEDE permite un mejor desarrollo y representa una propuesta de valor para los operadores.

El ejecutivo espera que las empresas nacionales y extranjeras que se asienten en la ZEDE de Contecon sean de naturaleza logística e industrial, como exportadores que quieran poner su planta de procesamiento final, firmas relacionadas al manejo de banano, camarón, pesca o con interés para establecer nodos de distribución para la región.

Contecon, que inicialmente planea una inversión de $2,5 millones para adecuar la ZEDE, espera en el primer o segundo trimestre del próximo año tener a un primer operador.

Trujillo expresa que han tenido interés de empresas sobre el proyecto que van a implementar y esperan que el clima positivo que se ha generado por la llegada del nuevo gobierno resulte beneficioso para los negocios e inversiones.

¿El regreso de las zonas francas?

Durante su campaña el presidente electo, Guillermo Lasso, se mostró partidario de establecer zonas francas, especialmente para impulsar los sectores turístico y salud.

En recorridos en provincias costeras planteó el concepto de zonas francas de turismo para atraer nuevas inversiones con estímulos tributarios, sobre todo de tipo hotelero.

El concepto de zonas francas fue reemplazado a finales del 2010 por las Zonas Especiales de Desarrollo Económico (ZEDE). De allí que se trataría de un regreso de este modelo.

Sonsoles García, socia de la firma COMERxEC, considera que el actual modelo de ZEDE, pese a los beneficios tributarios que se ofrecen, no tiene mucha acogida. A su criterio, se necesita de un esquema mejorado para estar a la par con otras naciones.

La especialista explica que la diferencia principal entre una zona franca y una ZEDE es que Ecuador tiene la concepción de que este espacio es un destino aduanero dentro del territorio ecuatoriano, que ofrece exenciones tributarias para operadores que transforman productos y exporten.

En cambio, países como Colombia y República Dominicana que manejan zonas francas tienen un concepto de extraterritorialidad, es decir, un área que para fines de tributos a comercio exterior y nacionales no se considera parte del país. Los productos que allí se transforman se pueden vender localmente.

García indica que han desarrollado un proyecto de Ley de Zonas Francas y han presentado la propuesta al presidente electo. Dentro del proyecto se propone que haya zonas francas agrícolas, energía renovable.

“Una manera de mover la economía es la zona franca, si se quiere generar empleo y atraer inversión extranjera”, dice García. (I)