Dos rubros principales trae la nueva metodología de deuda pública presentada el viernes anterior por el Ministerio de Economía y Finanzas. La más grande y global es la Deuda Pública Agregada del Sector Público no Financiero. Esta deuda, según el boletín de deuda publicado con corte a agosto, asciende a $ 73.873 millones.

Esta deuda agregada incluye la deuda externa que está en $ 44.574 millones y la interna que llega a $ 29.069 millones, e incluso menciona otros pasivos por $ 5.074 millones, con lo que las obligaciones llegan a $ 78.900 millones. Se trata de una cifra nunca antes transparentada, que incluye entre otros rubros facilidades de liquidez del Banco Central del Ecuador (BCE) al Estado, deudas del Estado al BCE, obligaciones con la Banca Pública, con otros presupuestos ya clausurados y con la Seguridad Social.

Dentro de estos rubros, justamente, la deuda interna es la que registra un aumento importante con respecto a la anterior metodología de deuda agregada. Es que hasta junio del 2021 la deuda interna agregada estaba en $ 16.064,6 millones. Es decir, en la nueva metodología se incrementan unos $ 13.000 millones en este rubro.

Por ejemplo, las facilidades de liquidez entregadas al Banco Central que ascienden a $ 3.665 millones, los bonos internos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) por $ 8.277 millones y los rubros de presupuestos clausurados que son de $ 2.726 millones, entre otros.

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El segundo rubro importante, y que servirá de referencia para calcular el porcentaje de deuda PIB, es el denominado “Indicador de la Deuda Pública y Otras Obligaciones del Sector Público no Financiero y la Seguridad Social”, que llega a $ 62.066,82 millones ($ 44.136 millones de deuda externa y $ 15.644 millones de deuda interna), pero además suma $ 2.285,7 millones de un rubro denominado “Otros Pasivos”. Estos rubros sumados, comparados con un PIB de $ 105.404,60 representan el 58,88 %.

Según el Código de Planificación de las Finanzas Públicas (Coplafip), el saldo “consolidado” de la deuda pública y otras obligaciones no podrá superar el 40 % del PIB. La deuda consolidada se entiende a toda la deuda, deduciendo la deuda y otras obligaciones entre entidades del sector público no financiero y Seguridad Social. Este rubro, según la ley, deberá ir reduciéndose al 57 % del PIB hasta el año 2025; al 45 % del PIB hasta el año 2030; y al 40 % del PIB hasta el año 2032 y en adelante.

Según Alfredo Arízaga, decano de la Business School de la Universidad Internacional SEK, la nueva metodología de deuda denota una intención de transparencia, pero infla de manera importante el rubro de la deuda agregada, incluso tomando en cuenta factores que otros países no contabilizan. En este sentido, dice, “están siendo más papistas que el papa” y esto podría generar problemas de riesgo país si se le ve al país tan endeudado.

Para Arízaga, la deuda agregada resulta en una cifra escandalosa. En todo caso, sobre el indicador de deuda que está ahora en 58,8 %, explicó que es un indicador manejable y que podría, con un gran esfuerzo, ir reduciéndose hasta llegar al 40 % como lo indica la ley, en 2032. Arízaga explicó que los cambios realizados corresponden al Acuerdo Ministerial 77 de julio del 2021.

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De acuerdo con el exministro de Economía Mauricio Pozo, el que haya una nueva forma de registro de la deuda para mostrar mayor transparencia es importante. Sin embargo, opinó que se requiere mayor difusión y explicación. Hay conceptos que deben clarificarse para la ciudadanía, qué es un atraso y qué sucede cuando ya pasa al siguiente periodo fiscal, qué es un Certificado del Tesoro, qué es la deuda del Gobierno central y la del Sector Público no Financiero (que incluye deuda de empresas, gobiernos autónomos descentralizados (GAD), Seguridad Social, entre otros). Para Pozo, incluso con este ejercicio de transparencia aún hay otros rubros que no constan como la deuda de salud.

También considera que aunque la ley indica que la deuda debe llegar al 40 % en ciertos años, no es suficiente mirar la deuda en términos nominales, sino que lo más importante es mirar la estructura de la deuda. Dijo que no es lo mismo tener una deuda del 40 % a 50 años y al 2 % que tener una deuda al 40 % pero a 4 años y 10 %. En el segundo caso, un país estaría quebrado. Explicó que actualmente la estructura de la deuda es mucho mejor, pues el 42 % proviene de multilaterales, mientras que hace pocos años era del 29 %. “La deuda ha crecido, sin duda, pero tiene una estructura más barata y a más largo plazo, parte de ello por la renegociación que se hizo”.

Para Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, lo que está haciendo Finanzas es agregar más información, más completa de las obligaciones que tiene el Gobierno. Anteriormente había una visión más estrecha de la deuda, indicó. Considera que los cambios van de la mano con los objetivos de transparencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según Acosta, contar con mayor información significa también poder tomar mejores decisiones con respecto a la conveniencia o no de seguirse endeudando.

Este viernes, el Ministerio de Economía y Finanzas hará la segunda entrega del boletín de deuda con corte a septiembre del 2021 (con base en la nueva metodología de cálculo), luego que desde julio no se había publicado dicha información. La primera entrega se la hizo el viernes pasado, con corte a agosto). El ministerio ha dicho que entregará la información en forma paulatina hasta la primera semana de febrero cuando el país ya podrá contar con datos hasta diciembre del 2021. (I)