“Mejor sigue subiendo fotos de tu c...”. Con ese tipo de comentarios debía lidiar Jamely Esmeralda, de 24 años, dueña de una cuenta en la red social Instagram, donde escribe sobre política y género, pero además sube fotos personales.

Los usuarios que le dejaban estos comentarios no podían concebir que una mujer pueda ser sujeto político y demostrar su “sensualidad” al mismo tiempo. “Para ellos solo puedes ser o lo uno o lo otro”, dice, aunque recalca que la gran mayoría de mensajes que recibe ahora en sus redes son positivos.

Publicidad

Los mensajes más violentos siempre venían de cuentas falsas, pero no por eso dejaban de ser impactantes. “Una vez me desearon que me violaran”, recuerda. En otra ocasión un hombre con quien solía ser cercana le envió una foto de sus genitales que ella nunca solicitó.

El discurso de odio contra el colectivo LGBTIQ + gana terreno en las redes sociales: Ecuador es el que tiene más mensajes negativos, dice estudio que analiza web de 12 países

Sin embargo, la mayoría de comentarios y mensajes de esta índole que recibía Esmeralda no eran explícitamente violentos; más bien eran sutiles; además los califica de “extenuantes”. Llegaron a hacerla dudar de sí misma y de su inteligencia.

Son sobre todo hombres. Creen que tienen más razón que yo, sin importar mis experiencias ni calificaciones. La mayoría de temas de los que he hablado son cosas que yo misma he atravesado. A pesar de eso, igual me dicen: ‘Yo sé más que tú, y te lo voy a venir a explicar a tu espacio’”.

Eventualmente las respuestas a sus publicaciones, combinadas a otros factores en su vida, la llevaron a buscar ayuda profesional de un psicólogo.

Publicidad

Ahora usa una serie de filtros en su perfil para evitar que ciertas cuentas le escriban, e incluso bloquea el uso de algunas palabras, como insultos raciales, en la sección de comentarios.

La Asamblea aprobó en julio de 2021 la Ley Orgánica Reformatoria del Código Orgánico Integral Penal (COIP) para Prevenir y Combatir la Violencia Sexual Digital y Fortalecer la Lucha contra los Delitos Informáticos, en la que se añadieron los delitos de hostigamiento digital y ciberacoso sexual, entre otros, como la violencia psicológica.

Los de hostigamiento acarrean penas privativas de libertad de 6 meses a 1 año. El de ciberacoso sexual tiene una pena de 1 a 5 años de duración.

‘Estas ideologías nos han etiquetado y fragmentado, este Ecuador no ha podido llegar a consensos, entonces representamos a los ecuatorianos en la diversidad’, dice la candidata vicepresidencial Nory Pinela

Según la Fiscalía General del Estado, en 2022 se presentaron 383 denuncias por hostigamiento digital en el país.

Hasta junio pasado, sin embargo, ya han recibido 325 denuncias, 58 menos que todas las registradas en 2022.

De acuerdo con el informe final del Grupo de Trabajo sobre Género de la Comisión de las Naciones Unidas para la Banda Ancha, denominado Combatir la violencia en línea contras las mujeres y las niñas: una llamada de atención al mundo, el 73 % de mujeres y niñas han sufrido algún tipo de violencia en línea.

“En este sentido, la violencia digital se ha expandido en todo el mundo y por todas las redes, por lo que, por un lado, los Estados tienen la obligación de garantizar la seguridad de la población en los espacios virtuales y, por otro, la sociedad en general tiene la corresponsabilidad de utilizar las redes y tecnologías de manera adecuada con la finalidad de no afectar la dignidad humana”, indica un comunicado de la Defensoría del Pueblo al respecto.

Para Nahiara Morán, magíster en Comunicación y docente de la Universidad Casa Grande, las redes sociales son un entorno propicio para discursos de odio por varios factores.

“Primero está el anonimato: en redes sociales se es más radical que en el mundo real, porque en el mundo real me toca poner la cara. En redes eso no existe. Estoy escondido”.

Otro factor es que los algoritmos de las redes sociales muestran al usuario contenido con el que ya está de acuerdo, lo cual alimenta prejuicios.

“Cuando uno entra a una red social, uno baja sus resistencias; es como salir con amigos (...): inconscientemente terminan compartiendo códigos, comportamientos, gustos y opiniones”, asegura. “No vemos las redes sociales como un entorno donde hay discursos, ideologías y contenidos que tienen una intencionalidad, ya sea comercial, política o moral”.

Morán recomienda usar las redes sociales reconociendo que el contenido que muestra el algoritmo es especialmente curado para cada usuario, creando una “visión de túnel de la realidad”.

Burlar el algoritmo requiere buscar intencionalmente posiciones “contrarias a las nuestras”, pues “el mundo real no es una sola ideología; son todas las ideologías (...). La única manera de evitar que se radicalice mi postura es invitar esos contrastes a mi mundo digital”.

La acción judicial que permite que la marcha LGBTIQ+ se realice en el centro de Guayaquil fue impulsada por un estudiante heterosexual de Derecho

Ciertos comentarios que dejan los usuarios en las notas periodísticas reflejan los discursos de odio en la web

Un estudio publicado por la Universidad de Cuenca y realizado en 2021 analizó la respuesta a tres noticias en redes que tratan de temas como femicidio, abuso sexual y procesos migratorios.

La primera fue la del femicidio de Diana Carolina en Ibarra en 2019; la segunda trató de la reaparición en Latacunga en 2021 de una menor de edad tras meses de haber sido reportada como desaparecida; y la tercera fue sobre la agente policial que fue abusada sexualmente en la cárcel de Cotopaxi, también en 2021.

Para analizar las respuestas de los internautas ante las distintas noticias, los investigadores dividieron los comentarios en dos categorías: comunicación violenta/discurso de odio y comunicación neutral. Identificaron la comunicación violenta y discurso de odio bajo cinco categorías: incitación a la violencia directa, enaltecimiento de la violencia física, ataques al honor y la dignidad, incitación a la discriminación/odio y ofensas a la sensibilidad colectiva.

Las tres publicaciones tuvieron 457 comentarios en total: 324 de ellos calificaron como comunicación violenta/discurso de odio, lo cual representó un poco más del 70 % de las opiniones vertidas respecto a las tres noticias. La sección de comentarios más violenta fue la de la noticia de la agente violentada en la cárcel de Cotopaxi, con un 76,8 % de incidencia de comentarios de odio.

En el caso del femicidio en Ibarra, llevado a cabo por una persona extranjera, los comentarios se caracterizaron por xenofobia y rechazo a los derechos humanos de los migrantes. Los caracterizaron en repetidas ocasiones como “pillos” y “asesinos”.

Comentarios de usuarios encontrados en las redes de Diario EL UNIVERSO dirigidos a mujeres, miembros de la comunidad LGBTIQ+ y migrantes.

¿Qué dice la legislación nacional sobre los mensajes de odio en internet?

El COIP, vigente desde agosto del 2014, ya contempló los delitos de odio, pero en la reforma del 2021 se determinó como contravención de cuarta clase cuando una persona profiera expresiones en descrédito o deshonra en contra de otra, mediante lenguaje violento, agresivo, vulgar u hostil a través de cualquier medio, como las tecnologías de la información y comunicación.

Sin embargo, esta contravención no será punible si las expresiones son recíprocas en el mismo acto, es decir, si hay una respuesta de la persona aludida. De no ser así, la pena privativa de libertad sería de quince a treinta días.

Solo entre enero de 2019 y junio de 2022 se registraron 1.561 demandas por delitos de odio en el país.

Un informe de la Organización de Estados Americanos titulado Combatir la violencia en línea contra las mujeres indica que las redes sociales pueden usarse como una herramienta para el acoso.

La oenegé Amnistía Internacional descubrió que es más probable que se acose y maltrate a las mujeres en Twitter, con amenazas directas o indirectas de violencia física o sexual, abuso discriminatorio dirigido a uno o más aspectos de la identidad de una mujer, hostigamiento selectivo y violaciones de la privacidad, como doxing, que es compartir imágenes sexuales o íntimas de una mujer sin su consentimiento.

En el país se registraban hasta junio pasado doce denuncias sobre “divulgar contenido digital íntimo de carácter sexual de una persona en contra de su voluntad”, desde que se incluyó en el COIP este delito en la reforma del 2021.

Condenan a maestra a cuatro años de prisión por delito de actos de odio contra su alumno, en Loja

Los migrantes y la población LGBTI+ también son blanco de los mensajes de odio

La población migrante y los que son parte del grupo LGBTI+ (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales y el resto de la diversidad sexogenérica) también reciben este tipo de mensajes en redes sociales.

La activista Diane Rodríguez divulgó en junio pasado parte de este discurso en lo que denominó el Mural Odiante LGBT+. Los comentarios surgieron en el contexto de la negativa inicial de no permitir la marcha del orgullo en las calles del centro de Guayaquil.

En su momento consultamos sobre la posibilidad de demandar; pero, a pesar de que son promoción de odio, nos manifestaron que era mejor presentar algo si es que alguien nos amenazaba, situación que no sucedió. También seguir causas a cada uno hubiese costado un ojo de la cara”, dice.

El Código Orgánico Integral Penal fue reformado en 2021 para incluir algunos delitos, como hostigamiento digital y violencia psicológica. Foto: Shutterstock

Las redes sociales Twitter, Facebook e Instagram tienen una política contra las conductas de odio, que incluyen la incitación, el acoso o la intimidación, pero en la práctica no son tan efectivas, afirma.

“No se cumplen porque incluso hemos denunciado en las mismas redes sociales donde salían estos mensajes de odio. Ninguna denuncia fue aceptada ni en Facebook, por correlación tampoco en Instagram, ni Twitter. Las respuestas no son inmediatas y no es como antes que tú denunciabas y tenían una política de control más efectiva”, agrega.

Una unidad atiende los ciberdelitos en Ecuador

La Fiscalía creó la Unidad Nacional Especializada en Investigaciones de Ciberdelitos mediante resolución en junio de 2022.

Roberto Torres, fiscal a cargo de esta, indica que su equipo atiende los casos de ataque a la integridad de sistemas informáticos, transferencia electrónica de activo patrimonial y los relacionados con la pornografía infantil y la comercialización de esta.

“Los ciberdelitos son actos que infringen la ley y que se cometen usando las tecnologías de la información y comunicación. Durante la pandemia, los delitos en redes aumentaron exponencialmente”, indica.

El número de casos de contacto con finalidad sexual con menores de 18 años por medios electrónicos fue de 214 y 178 en 2021 y 2022, en su orden. (I)