En el Parque Nacional Yasuní (PNY) existen más de 2200 especies de árboles y arbustos, 204 de mamíferos, al menos 121 de reptiles, 139 de anfibios, 268 de peces, 610 de aves y aunque el número de invertebrados todavía es indeterminado, se sabe que supera los cientos de miles de especies de insectos.

Toda esta biodiversidad ha servido durante cientos de años para el desarrollo de los pueblos indígenas kichwa y waorani, así como los denominados tagaeri y taromenane, en aislamiento voluntario.

Conservar y dar buen uso a los recursos naturales del PNY es una prioridad. Es por esto que la organización internacional Wildlife Conservation Society (WCS), desde 2001, se ha apalancado en los pueblos indígenas para realizar varios proyectos ambientales y de empoderamiento dentro de este parque, uno de los más importantes del país.

La WCS ha realizado proyectos para uso sustentable de recursos, demarcación física de límites territoriales en coordinación con vecinos, sistemas participativos de control y vigilancia, planes de manejo comunitario, estratégicos, de vida; mitigación de conflictos, financiamiento sostenible para la gestión y la protección, entre otros, dice Hernán Álvarez, coordinador de dimensiones humanas de la conservación de la WCS-Programa Ecuador.

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Un estudio realizado por WCS, en conjunto con universidades extranjeras, determinó que a nivel mundial el 35 % de las áreas de bosque (más de 4 millones de kilómetros cuadrados) mejor conservadas está dentro de los territorios indígenas. Eso refleja la “importancia” de estos pueblos para lograr la conservación de los ecosistemas, dice Álvarez.

Uno de los programas que ha aplicado la WCS en el PNY es el monitoreo de la vida silvestre, la caza y la pesca por las comunidades locales.

Entre 2009 y 2011, la organización capacitó al menos a trece miembros de las comunidades kichwas de Añangu, Nueva Providencia y Sani Isla, poblaciones del nororiente del PNY con las que trabajó el mapeo y los planes de manejo comunitario, así como a 20 waoranis.

El entrenamiento de los “monitores comunales” se realizó a través de cursos y la asistencia en servicio durante un mes y dos veces por año.

Además, ha ayudado en la zonificación de los territorios indígenas. Por ejemplo, tener áreas definidas de caza, agricultura, ecoturismo y reservas comunitarias.

Hemos apoyado para que puedan monitorear sus propios recursos. Capacitamos a técnicos locales para que ellos lleven un registro de cuánta cacería se está realizando y cuántos animales están dentro de sus territorios, para detectar si se está cazando más de lo que se debería y generar reglamentos internos”, indica Álvarez.

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La WCS apoyó un programa de cría en cautiverio de tortugas charapas. Foto: Archivo

Otra iniciativa desarrollada por la WCS fue mostrarles a las comunidades kichwa y wao la importancia de manejar de forma sustentable la población de tortugas charapas. Este programa se inició en 2008 en tres comunidades kichwas del río Napo, Nueva Providencia, Sani Isla y San Roque, y dos comunidades waorani del río Tiputini, Guiyero y Timpoca.

La importancia de esta especie de reptil en el ecosistema amazónico se refleja en su función de dispersor de semillas, limpiador del ecosistema acuático, alimento para otras especies e importante fuente de proteínas para la población local a través del consumo de su carne y huevos.

Álvarez cuenta que las charapas estaban sobrexplotadas. Capacitaron a la población para que recolecten los huevos de las tortugas, pero no para consumo o comercialización sino para su incubación. Esto permitió el ecoturismo. Los indígenas muestran a los visitantes este proceso.

El monitoreo de las poblaciones de tortugas en los ríos Napo y Tiputini dio cuenta de que en el afluente del Napo, la estimación de abundancia relativa de charapas en 2009 (antes del proceso de incubación) era de 1,2 reptiles por cada kilómetro de río. En el 2015 (luego de la incubación) la cifra aumentó a 5 o 6 tortugas.

Al extractivismo, el aumento de la frontera agrícola y la caza se suma otro peligro para los ecosistemas del PNY: el COVID-19. El virus y la falta de un sistema de salud adecuado pueden llevar a las poblaciones indígenas a extraer más recursos naturales. Por eso, la WCS seguirá en estas zonas capacitando a estas comunidades que hoy celebran su día internacional. (I)