Las islas Galápagos por muchos años han tenido que lidiar con los residuos generados por el Ecuador continental y otros países a nivel mundial. Todos los años tanto organismos estatales como colectivos civiles realizan limpiezas de playa y del fondo marino donde se evidencia esta basura.

Sin embargo, desde julio pasado, el número de residuos, especialmente plásticos, ha aumentado. Este incremento es vinculado por esos entes a la presencia de una flota de 340 barcos extranjeros, en su mayoría chinos, que están pescando en los límites de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Ecuador y la ZEE insular.

Miembros de los colectivos como el Frente Insular y Mingas por el Mar han trabajado en el levantamiento de estos residuos. Estas “ciudades flotantes”, que trabajan 24 horas al día, los 7 días de la semana, generan toneladas de basura que son vertidas al océano, dejando una estela de contaminación que está llegando a las costas del archipiélago.

Cientos de botellas plásticas e incluso tanques metálicos están apareciendo en las playas de diferentes islas, principalmente en las ubicadas en las costas del sur de las Galápagos, asegura Cecilia Torres, miembro de Mingas por el Mar.

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Tanques metálicos con leyendas chinas llegan a las costas del archipiélago. Foto: Cortesía Washington Paredes

La experta señala que la presencia de esta flota representa varios peligros potenciales para la salud de los ecosistemas marinos y terrestres, y, por tanto, para la conservación de los recursos naturales.

Con esto concuerda Alberto Andrade, miembro del colectivo Frente Insular. Su organización estima que la flota de embarcaciones está generando entre 23 000 y 25 000 botellas plásticas diarias que son arrojadas directamente al mar.

El Frente Insular nació luego de la captura, en 2017, del barco chino Fu Yuan Yu Leng 999. Varios de los miembros del colectivo pudieron observar que en esa embarcación, que fue retenida y que actualmente está al servicio de la Armada de Ecuador, no había mucha basura en sus instalaciones lo que confirmó sus sospechas de que este tipo de barcos arrojan sus residuos al mar.

Afirma que han recogido recipientes de “productos tóxicos”, tanques de combustible, de aceite, residuos pesqueros, equipos médicos, rasuradoras y cepillos de dientes con leyendas chinas.

Además, la falta de control de estas flotas incurre en mayor incidencia de pesca ilegal de especies vulnerables y en peligro de extinción.

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También se abastecen de combustible en altamar, lo que produce derrames que se traducen en contaminación marina, afirma Torres.

Cientos de botellas plásticas llegan a las costas de Galápagos. Foto: Cortesía Washington Paredes

La entrada de estos plásticos a la Reserva Marina de Galápagos presenta varias problemáticas, por ejemplo, el peligro de consumo de estos objetos por parte de animales marinos y terrestres; las afectaciones al paisaje, que en el caso de Galápagos es vital para su supervivencia, ya que su principal ingreso es el turismo, señala la experta.

Otro de los peligros que generan estos residuos es que sirven de “vehículo” para la llegada de especies no nativas al archipiélago. Una investigación realizada por la Fundación Charles Darwin (FCD) demostró que los plásticos flotantes sirven como facilitadores de dispersión de especies marinas bioincrustantes, como balanos, bivalvos, entre otros, potencialmente invasoras.

En el 2017 se descubrió una nueva especie de percebe encontrado por primera vez en plástico recolectado en San Cristóbal y se lo volvió a registrar en plásticos recogidos en Genovesa y Santa Cruz.

Las especies invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel global, esto resalta el riesgo que supone este tipo de contaminación, añade Torres.

Foto: Cortesía Frente Insular

Sin embargo, reconoce que esta problemática seguirá afectando a Galápagos a largo plazo, por lo que Mingas por el Mar, como parte de las acciones que están realizando para alertar a organismos internacionales y solicitar su apoyo, envió una carta a la Unesco, al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y a la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, solicitando un pronunciamiento como organismos internacionales respecto a la situación del archipiélago.

Además, piden la intervención de estos entes como promotores, coordinadores y facilitadores de acciones regionales contra el tipo de pesquerías no reguladas e ilegales que estaría aplicando la flota de embarcaciones extranjeras actualmente. (I)