"Ahora todo pago es al contado, las importadoras ya no dan crédito como antes por la crisis, los precios de algunos repuestos han subido y no hay tanta variedad como antes".

Se trata de la "nueva normalidad" en la forma de hacer negocios por la crisis económica que la pandemia del COVID-19 agravó, comenta Roberto Unda, propietario de Almacén Rundacar que tiene como proveedores a alrededor de ocho importadoras de repuestos y accesorios para vehículos. La situación se replica en otros sectores importadores.

Y es que las compras totales al exterior en el primer cuatrimestre de 2020 cayeron el 19 %, según cifras presentadas por la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) en su Reporte Estadístico de Comercio Exterior (Expordata) de junio, basados en información del Banco Central del Ecuador. Esto se traduce en un desplome de $1371 millones en las importaciones.

Felipe Ribadeneira, presidente de Fedexpor, señala que este comportamiento se sustenta principalmente por el decrecimiento de los bienes de capital y
combustibles de un 25 % y 23 % respectivamente. Añade que más del 70 % de las importaciones no petroleras corresponden a materias primas y bienes de capital utilizados por el sector productivo.

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De estos dos rubros, en los primeros cuatro meses del año se importaron $1335 millones en bienes de capital y $2089 millones en materias primas, mientras que en el mismo periodo del 2019 fueron $1775 millones y $2408 millones, es decir, $759 millones menos.

Por ejemplo, en maquinarias y aparatos mecánicos -cuyo principal proveedor es China- la caída fue del 23 %. También hay una reducción en máquinas y aparatos eléctricos (-27 %), vehículos (-23 %), plásticos y manufacturas (-16 %), productos farmacéuticos (-5 %), fundiciones de hierro y acero (-33 %), aparatos quirúrgicos (-11 %), productos químicos (-3 %), entre otros.

Para Alberto Acosta Burneo, director de Análisis Semanal, la caída en las importaciones es una mala noticia para el país, es una evidencia de que se está en un periodo recesivo y de que se va a producir menos y consumir menos. Asegura, que las ventas, para el sector comercial por ejemplo, en abril están en el 46 % por debajo de abril del año pasado; consecuencia de la paralización de la economía por el confinamiento por la pandemia.

"Lo que empezó como un problema de producción también se transforma en un problema de consumo y eso se refleja inmediatamente en las importaciones. La importación detenida requiere de menos insumos para producir, además cuando hay una capacidad instalada ociosa, no caben nuevas inversiones", explica Acosta, quien expresa que de hecho se han detenido muchas, lo que conlleva a no importar bienes de capital.

De lado del consumo, agrega el analista, la fuerte destrucción de empleos, la demora en pagos y la interrupción de la producción por la pandemia, además de demandar menos bienes de capital e insumos para producir, también significa menos bienes de consumo. Según el Banco Central, de enero a abril se importaron $1269 millones en bienes de consumo, 19 % menos al 2019.

Otro efecto de la caída de las importaciones es una balanza comercial total positiva de $603 millones, resultantes de un superávit comercial de $488 millones en la balanza petrolera y de $114,7 millones en balanza no petrolera. Esto es un 1312 % más que en el mismo periodo del 2019, cuando la balanza también fue positiva, pero solo por $42,7 millones.

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En el 2018 el saldo favorable fue solo de $187,1 millones.

Hubo drásticas variaciones en ambas balanzas. La no petrolera pasó de un superávit de $1402,8 millones en 2019 a $1288 millones este año; lo que frenó una recuperación de un saldo negativo de $1289,7 millones del 2018.

Mientras, en la petrolera, al superávit de $1445,5 millones del 2019 se le restó $957 millones en este año, sin contar que en el 2018, de enero a abril, se tenían $1476,8 millones a favor.

Sin embargo, pese a que el Banco Central califica como recuperación comercial al saldo positivo de la balanza comercial, las proyecciones para la economía en general para el resto del año pasan a los números rojos.

Acosta asegura que este año la proyección más grave planteada por el Central es una contracción cercana al 10 % de la economía.

"Para el próximo año se espera una ligera recuperación. Conforme la economía se vaya recuperando, también deberían irse recuperando las importaciones, pero por lo pronto vemos que las importaciones son un síntoma de una economía enferma", analiza el director de Análisis Semanal.

El Banco Central espera una contracción en bienes de consumo de $1637 millones, $2135 millones en materias primas , $1818 millones en bienes de capital y $1608 millones en combustibles y lubricantes. "Cabe indicar que se espera una caída en el volumen importado de derivados de petróleo en 12 % y una caída en su precio del 30 %", sostiene la entidad. (I)