Las orquídeas, excepto la vainilla, son famosas por el tema ornamental. Incluso su boom fue en el siglo XIX cuando vinieron a América expediciones desde Europa para participar en una ‘cacería’ de estas plantas. A esta época se la llamó la era del orchidelirium.

Estos grupos de exploradores llegaron a Ecuador atraídos por su gran diversidad de especies de orquídeas (4200 actualmente).

Con el paso de los años, sobre todo con la mejora en tecnología para reproducirlas, bajó esta depredación en el país; no obstante, actualmente se siguen extrayendo y de forma ilegal, dice Luis Baquero, investigador de la Universidad de las Américas (UDLA).

A pesar de que en Ecuador hay normativas ambientales muy duras en comparación con otros países y controles realizados por el Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE), todavía se registran colecta, comercialización y exportación ilegal de vida silvestre, incluidas las orquídeas.

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Esta actividad ilícita se genera por la demanda de coleccionistas nacionales e internacionales.

Somos pocos los que estamos capacitados para identificar o comprobar si el tipo de especie que se está exportando realmente es la declarada. Estamos trabajando con el MAAE para crear una especie de regulación con manuales y una aplicación móvil y computadora para que la policía verde pueda filtrar”, dice Baquero.

Orquídea Porroglossum marcojimeneziorum. Foto: Cortesía Luis Baquero

En redes sociales como Facebook existen, tanto en América como Europa, muchos grupos de fanáticos de estas plantas que publican fotos de orquídeas que habrían sido importadas de forma ilegal desde Ecuador, Colombia, Costa Rica, entre otros países. Las plantas se las importan con nombres falsos.

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Otra prueba contundente, según Baquero, son los artículos científicos donde se asegura que muchas nuevas orquídeas que se han descrito en los últimos años fueron compradas a empresas del país bajo otro nombre para luego ser cultivadas en Holanda o Estados Unidos.

Lastimosamente en este problema no solo está el traficante y el coleccionista sino científicos poco escrupulosos que publican las especies. Les ponen nombres de los coleccionistas europeos a especies que salieron de acá. Es irónico e indignante”, indica.

Especies raras de orquídeas se pueden vender en cientos de dólares en el mercado internacional y las nuevas pueden alcanzar los miles de dólares, pero estos precios no serían el principal motor que mueve este negocio, según Baquero.

Se hacen tours para ver orquídeas en el campo, pero sospecho que coleccionistas pagan unos cuantos miles para realizar tours de descubrimiento de orquídeas. Luego, lo que se encuentra en los viajes es exportado con otro nombre desde el país de origen”, dice.

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Aunque para el especialista sigue siendo extraño este tipo de acciones, ya que el ‘gran negocio’ de orquídeas a nivel mundial son los híbridos, fabricados en laboratorio.

Orquídea Platystele baqueroi. Foto: Cortesía Luis Baquero.

Otro de los graves problemas que enfrentan las orquídeas en el país es la destrucción de su hábitat, en especial por la minería.

Las zonas de concesión minera, en todo el país, se concentran en las estribaciones de los Andes y en áreas montañosas como El Cóndor (Zamora Chinchipe y Morona Santiago), pero justamente en estas zonas está la mayor biodiversidad de orquídeas, dice Baquero: “El Gobierno está enfocado en la minería y será complicado que haga algo (para proteger a las orquídeas)”.

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Se estima que el 85 % de las orquídeas en el mundo se encuentran en alguna categoría de peligro de extinción.

Método para reproducción

Para asegurar la reintroducción de especies de orquídeas en Ecuador se pueden aplicar varias técnicas científicas. Una de ellas es encapsular semillas de estas plantas con hongos simbiontes.

El proceso ayuda al desarrollo y germinación de las especies. “El embrión de las semillas de las orquídeas no tiene los suficientes nutrientes para desarrollarse. Entonces el hongo le logra transmitir nutrientes como carbono, nitrógeno y humedad”, dice Queenny López, investigadora ecuatoriana que formó parte del estudio.

Afirma que con una muy baja inversión se puede desarrollar “cientos de perlitas” que se pueden sembrar, con un estudio previo, en una zona determinada. Con la técnica se asegura la germinación y el desarrollo de la planta dependerá de las condiciones del ecosistema.

La técnica garantiza la germinación de más del 80 % de las semillas. Aunque depende de la viabilidad inicial de las semillas ya que no todas tienen un embrión vivo”, dice.

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Los hongos simbiontes están presentes en todos los sustratos de la naturaleza y hay una gran cantidad. Para la investigación, se aisló un hongo encontrado en una orquídea adulta en estado natural hallada en una de las riberas de uno de los ríos de Cuenca.

“Para hallar más hongos solo hay que salir al campo y tomar muestras de sustratos. Se sabe que más del 80 % de las plantas en el mundo mantienen un relación con hongos para subsistir”, añade López.

La especialista indica que esto también puede derivar en un bioempredimiento ya que se pueden vender perlitas de orquídeas: “La gente compra orquídeas ya germinadas y no saben de dónde provienen porque no hay una regulación en su colecta. Las orquídeas son bastante costosas porque no germinan con facilidad. Con el hongo no se necesita medios químicos”.

Este estudio consiguió el puntaje necesario para obtener fondos de un programa de la Senescyt, pero al final los recursos no fueron asignados porque se consideró que el proyecto no era “prioritario para el país”. (I)