El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) provincial de Pichincha anunció que para el martes 26 de mayo Quito tendrá el pico más alto de contagios de coronavirus, justamente el mismo día que el presidente de la Cámara de Comercio de la capital, Patricio Alarcón, le ha pedido al alcalde Jorge Yunda cambie el color de semáforo a amarillo.

Sobre este pedido, el exalcalde de Quito, Roque Sevilla, manifestó que el color de los semáforos se cambia según la opinión de los expertos en epidemiología y no por pedido de la Cámara de Comercio, que ellos lo pueden solicitar desde el punto de vista de la actividad comercial, pero desde el punto de vista epidemiológico hay que tomar las medidas necesarias de salubridad, porque, según las autoridades, el nivel máximo de contagio es precisamente en esa fecha.

Además Sevilla aclaró que habría que llegar a esa fecha (26 de mayo) para empezar a observar de manera sistemática los niveles de contagio y el número de fallecimientos. Hizo el comparativo con Guayaquil, que actualmente tiene niveles muy bajos de mortandad y por tal motivo cambió al semáforo amarillo. Pero, por la misma razón, Quito no puede anticiparse a un cambio de color ya que corre el riesgo de quedar fuera de la capacidad de atención hospitalaria.

El exalcalde también dijo que primero se tienen que salvar las vidas. "Ya hemos soportado un largo tiempo en confinamiento, una semana más o una semana menos no hace la diferencia, pero mil muertos más o mil muertos menos sí la hacen".

Sobre el mismo tema habló el empresario Blasco Peñaherrera, quien afirmó que los únicos que pueden tomar esa decisión son las autoridades porque cuentan con la información necesaria. Es decir, si ellos saben que Quito tiene el suficiente número de camas en cuidados intensivos, total abastecimiento de medicinas y cuenta con el suficiente personal para una pronta atención a los pacientes diagnosticados con el coronavirus, podríamos decir que podemos pasar a la siguiente etapa, pero con mucha responsabilidad, tanto de las autoridades como de la ciudadanía.

Peñaherrera también dijo que todos están preocupados por la situación económica del país y en especial de las familias ecuatorianas, sin embargo, hay que dar prioridades y una de ellas es reactivar la economía sin descuidar los protocolos de seguridad sanitaria.

En tanto, el gerente general de transporte del Consorcio Sur Occidental, Carlos Poveda, declaró que el acuerdo para que ellos salgan a laborar con el 40% de las unidades se está dando a paso lento. Una de las negociaciones aborda el servicio gratuito para el usuario, pero no están definidas las medidas de bioseguridad en las paradas para que no exista la aglomeración de pasajeros. Otro tema es que el semáforo amarillo restringe al 30% la capacidad del bus, esto quiere decir a solo 25 pasajeros.

Además, Poveda dijo que no está definido quién realiza la bioseguridad del conductor y del pasajero, la operadora o el personal del municipio. Estas medidas deben ser estándar en todas las estaciones para que exista una igualdad de lineamientos y evitar los contagios. Por último, el gerente solicitó a las autoridades que informen sobre los protocolos de salubridad que corresponde al color amarillo. (I)