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Se unen esfuerzos para aumentar la población del loro Amazona lilacina en Ecuador

Zoológicos locales y extranjeros, con la ayuda de expertos, implementan iniciativa ambiental.

Los ecosistemas preferidos del Amazona lilacina son los manglares y los bosques secos. Foto: redaccion

El loro Amazona lilacina necesita de los manglares para descansar en las noches y los bosques secos, a los que vuela cada día, para alimentarse. Estos dos hábitats, que solo se encuentran en la Costa de Ecuador, están muy amenazados.

En 2017, la bióloga Ivette Solís junto al Zoológico de Chester, de Inglaterra, detectaron varios problemas y peligros para esta ave.

Por eso decidimos iniciar un programa de educación ambiental entre los zoológicos de Chester y El Pantanal, en Guayaquil, y yo en varias comunidades de tres provincias: Guayas, Manabí y Santa Elena”, señala Solís.

Uno de los problemas que encontraron, en 2017, fue que las nuevas generaciones no habían notado la disminución de la población de esta ave.

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Hoy el número de aves Amazona lilacina estaría entre 600 y 1.700 individuos y se reporta una disminución de más del 50% en los últimos 16 años.

La verdad es que su población ha disminuido considerablemente. Los bosques donde ellos deberían vivir están fragmentados o degradados por actividades humanas como la agricultura y la ganadería. Sumado a que el desarrollo de las camaroneras ha mermado el manglar”, señala Solís.

Otra de las problemáticas es el tráfico ilegal de esta especie. La especialista sostiene que los habitantes de las ciudades y de las comunidades rurales siguen viendo a estas aves como mascotas a pesar de que existe una normativa que lo prohíbe: “Los decomisos siguen”.

Taxonómicamente este loro está separado como especie única para Ecuador. Previamente se consideraba que pertenecía a una de las cuatro subespecies del grupo Amazona automnalis, que tiene una población estimada de más de cinco millones de aves en un área que va desde América Central hasta partes de Brasil.

Sin embargo, en 2013, Mark Pilgrim, científico del zoológico de Chester, lo reclasificó como una especie distinta y se pudo establecer su nivel de vulnerabilidad.

El programa de educación ambiental que lidera Solís tiene tres ejes: científico, concientización ambiental y el compromiso comunitario. Busca ayudar a que los poblados de estos sectores encuentren opciones sostenibles sin perjudicar el hábitat de esta ave.

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Esperan que el plan dure al menos diez años para lograr metas grandes como cambiar los métodos de producción de riqueza que actualmente afectan los manglares y los bosques secos de las provincias mencionadas. Algunas de las opciones son el ecoturismo y el aviturismo y mejorar las formas de criar ganado.

Este año hemos estado realizando un nuevo censo donde nos hemos ayudado con habitantes de las localidades para que colaboren con el conteo de los loros. Con esto comprometemos a la comunidad y les hacemos entender que aportarán a la ciencia, algo que nosotros llamamos ciencia ciudadana”, dice Solís.

Expertos han capacitado a varios moradores para que sepan el procedimiento correcto de conteo, escoger los lugares estratégicos para tener una mejor visibilidad, llenar las fichas técnicas.

Con los datos que se recopilen se obtendrá una cifra más exacta de la población de loros. Aunque aún no se sabe cuándo estaría lista. 

‘Los domingos  en  el zoo’, un espacio para la educación

El zoológico El Pantanal, en Guayaquil, impulsa, todos los domingos, un espacio de educación ambiental que resalta la importancia del cuidado de la Amazona lilacina. 

Además, busca  sensibilizar y concientizar a las distintas comunidades dentro del rango de distribución de esta ave a través de talleres educativos con mensajes de conservación claves sobre la protección de los hábitats, amenazas y cambios de comportamiento. 

“Históricamente esta ave ha sido amenazada por la deforestación de sus hábitats y el tráfico ilegal para el comercio internacional de mascotas”, dice El Pantanal. 

Esto porque  encuestas realizadas en el país para la cuantificación de amenazas del loro, en 2017, identificaron que un tercio de los hogares consultados posee loros como mascotas y más de la mitad de los habitantes reportan cambios locales en el uso de suelo, que se consideran dañinos para el medioambiente. 

‘Los domingos  en  el zoo’  también es impulsado por el zoológico de Chester de Inglaterra. Los usuarios pueden adquirir artículos como libretas, jarritas, camisetas y gorras. Los fondos se utilizarán para programas de conservación del ave.  (I)

 

DATOS

50% de disminución 

En los últimos 16 años se estima que la población de estos loros ha disminuido a la mitad.

1.700 ejemplares

Según los últimos conteos realizados por especialistas habría entre 600 y 1.700 Amazona lilacina en el país.

 

Redacción
Redacción

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