El Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) organizó este mes un taller sobre las nuevas alternativas de fitomejoramiento genético, en el que expertos disertaron sobre las semillas y los cultivos transgénicos. El organismo sigue con las técnicas tradicionales basadas en la mutación natural, cuenta Juan Domínguez, director de la entidad, en entrevista a este Diario en medio de las jornadas del evento.

¿Qué impacto ha tenido el candado constitucional que prohíbe el ingreso al país de semillas y cultivos transgénicos?

Es difícil cuantificar porque es como decir qué hubiese sucedido si introducíamos esa técnica... Lo que nosotros podemos hacer es abrir la discusión a la sociedad porque tenemos que tener una posición... La tendencia mundial está diciendo para acá, discutamos, este taller no significa que ya mañana vamos a tener investigaciones o que el campo se va a llenar de semillas genéticamente modificadas. De hecho, este taller es un poco cuestionable, ya que uno de los expositores acaba de declarar que la técnica que él explicó no es considerada transgénesis porque no se está tomando el gen de una especie y se lo está ubicando en otra, es una técnica más de ingeniería biotecnológica.

El campo tiene un bajo nivel de productividad. ¿Estas nuevas técnicas pueden provocar una mejora?

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Tenemos una presión de los mercados agrícolas de entregar semillas de alta calidad, lo cual nosotros respondemos con ciertas variedades, clones e híbridos; sin embargo, no es cierto que el INIAP tiene que proveer el 100% de esta tecnología, porque existe también un sector de innovación compuesto por empresas, universidades, otros centros de investigación. La innovación no necesariamente tiene que venir por el lado del sector público, debería ser principalmente por el lado del sector privado...

¿Por qué la resistencia a los denominados transgénicos?

Tiene muchas aristas. Primero está la preocupación de los consumidores y del acceso a mercados... Como director del Iniap no me oriento ni en una posición ni en la otra, simplemente digo que vale la pena discutirlo y la sociedad en su camino lo va a determinar. (I)