Camino a la provincia de Cotopaxi, a una hora y media de Quito en Ecuador, se encuentra el cantón Salcedo, un lugar pequeño pero muy acogedor. Al entrar a la ciudad, el turista se encuentra con el monumento de un helado de diferentes colores. Este postre se ha convertido, hace más de 60 años, en la imagen representativa de la ciudad, y es que no hay persona que pase por este lugar y no disfrute de este dulce tradicional, informa la agencia Andes.

El Municipio de Salcedo construyó un monumento al ícono del cantón en 2000, que tiene los colores tradicionales amarillo, blanco y morado.

El helado Salcedo posee diferentes capas de sabores frutales, como naranjilla, coco, taxo, mora, mango, con forma de un vaso y con un palito de madera. El helado de producción artesanal cuesta $ 0,60.

Cuentan sus moradores que este producto, en un inicio, fue creado por una monjita experta en el arte culinario llamada Rosa, que supo combinar perfectamente ingredientes naturales como jugo de frutas de mora, naranjilla y taxo, además de lácteos, agrega Andes.

Al principio este helado era vendido por una ventana del convento, ya que las monjitas preferían no mostrarse al público, luego contrataron a un vendedor conocido como José Trutra, quien con su picardía singular los vendía por toda la ciudad gritando: “Helados con leche de las monjitas” como se los conocía al principio.

Posteriormente, los allegados a la receta original, familiares y conocidos de las religiosas, como la familia Jijón Franco, vieron que esta era una oportunidad de crecimiento de la ciudad tanto productivo como en lo económico, por lo que decidieron seguir con la producción de los helados, que en pocos años se expandió por toda la ciudad y posteriormente en todo el país.

Desde 1956, la familia Jijón Franco elabora los famosos helados, aprovechando que en el callejón interandino del país existe la producción de frutas como frutilla, taxo, mora, babaco, naranjilla, entre otras.

Según María Gabriela Jijón Cabezas, la cuarta generación de esta tradición, el proceso de elaboración dura tres días. En los dos primeros se selecciona, lava y produce el zumo de la fruta. Solo el jugo de coco lleva leche. Luego lo congela y al tercer día comienza la elaboración del helado. Cada dos horas vierte un poco del jugo de cada fruta en los envases. Los dulces son guardados en cuatro neveras. En estas, la tercera parte es para refrigerar el extracto y el resto para congelar 150 vasos de helados. (I)