China negocia con Afganistán la construcción de una base militar cerca de su frontera común con la intención de evitar las incursiones de militantes islamistas en su territorio y respaldar al país vecino.

La construcción del campamento militar en las montañas de Wakhan, en el nordeste del país, frente a la convulsa región china de Xinjiang, correría a cargo de Afganistán. Recientemente, tropas chinas y afganas realizaron patrullas conjuntas en la zona.

El plan se inscribe dentro de los proyectos de infraestructuras del presidente Xi Jinping para Asia central, como la iniciativa Cinturón y ruta de la seda ("One belt, one Road" en inglés) que conectará Pekín con Europa.

Según los observadores, China desembolsa miles de millones de dólares en Asia del sur y central y no quiere que el conflicto afgano desestabilice a la región.

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Pekín teme que miembros de la minoría uigur en el exilio, que militantes del Movimiento Islámico de Turquestán Oriental (ETIM) u otros ataquen su frontera desde Wakhan. O que miembros del grupo Estado Islámico (EI) que huyen de Irak o Siria crucen la región y entren en Xinjiang.

El proyecto fue abordado recientemente por los ministros de Defensa afgano y chino, pero sin ultimar los detalles, confirmó a la AFP el portavoz adjunto del ministro de Defensa afgano, Mohamad Radmanesh. "Nosotros vamos a construirla (la base) pero el gobierno chino se ha comprometido a contribuir a su financiación y a entrenar y equipar a los soldados afganos", informó.

"Seguimos ayudando al país a reforzar sus capacidades", declaró a la AFP un responsable de la embajada de China en Kabul.

Los representantes de la operación Resolute Support de la OTAN se negaron a hacer comentarios al respecto pero responsables estadounidenses acogieron favorablemente la implicación de China en Afganistán.

Patrullas conjuntas

Para reforzar la seguridad de la franja conocida como el corredor de Wakhan, también fronteriza con Pakistán y Tayikistán, las tropas chinas efectuaron patrullas con sus pares afganos, afirmaron a la AFP miembros de la minoría kirguís que vive en el lugar.

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"El ejército chino vino por primera vez el verano pasado, acompañado del ejército afgano", afirmó en octubre Abdul Rashid, un responsable kirguís de Wakhan. Él asegura haber visto grandes vehículos con la bandera china.

"Varios responsables del ejército afgano, entre ellos el comandante para la provincia de Badajshán, llegaron aquí unos días antes y nos advirtieron de que iban a venir militares chinos y que no había que crear problemas". "Nos prohibieron estrictamente acercarnos a ellos o tomar fotos".

Otros vecinos lo confirman. Según el jefe kirguís Jo Boi, los militares chinos se quedaron casi un año en Wakhan y se fueron en marzo de 2017. Volvieron a los tres meses. Responsables chinos y afganos lo desmienten. El ministerio de Defensa chino señaló a la AFP que "China no está involucrada militarmente en el corredor de Wakhan".

La región está completamente aislada por las montañas. Pero sus aproximadamente 12.000 habitantes (kirguises y, al sur, la tribu Wakhi) mantienen vínculos con el norte de Pakistán y con Xinjiang.

Intereses económicos

China teme al Movimiento Islámico de Turquestán Oriental pero también que miembros del EI acaben en Xinjiang o en Asia central y amenacen sus intereses económicos en la región, estima Ahmad Bilal Khalil, investigador del centro de estudios estratégicos regional con sede en Kabul.

"Necesitan un Afganistán seguro", recalcó, estimando que Pekín pagó al país más de 70 millones de dólares en concepto de ayuda militar en los últimos tres años.

Además China se plantea incluir a Afganistán en el proyecto Corredor Económico China Pakistán (CPEC), de un monto superior a 54.000 millones de dólares, para conectar el oeste del territorio chino con el Océano Índico.

"Luchar contra el terrorismo es, sin duda, importante pero menos que el plan del CPEC", afirma Willy Lam, profesor de ciencias políticas de la universidad china de Hong Kong. (I)