Con el anuncio del jueves pasado sobre el inicio de una investigación previa a la contratación del Consorcio DGC para la explotación petrolera del campo Singue (en Sucumbíos), el fiscal Carlos Baca señaló, por primera vez, la inclusión del vicepresidente Jorge Glas en una investigación judicial.

El fiscal –quien antes de ocupar su cargo fue asesor de Rafael Correa– dio la noticia, pues un día antes recibió el informe con indicios de responsabilidad penal desde la Contraloría.

La semana de Glas ya empezó mal. El lunes 31 de julio, el diario brasileño O’Globo y la organización peruana IDL Reporteros divulgaron audios en los que se habla de sobornos y citan a Glas Espinel y a su tío Ricardo Rivera Aráuz.

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El jueves 3 de agosto, el presidente Lenín Moreno decidió, con decreto, quitarle todas sus funciones. Ese día O’Globo publicó que José Conceição Filho, exdirector de Odebrecht en Ecuador, habría entregado, entre 2012 y 2016, $ 14 millones a Glas y reconoció como intermediario al tío Rivera.

Glas respondió con el ataque. Acusó a Odebrecht de quererlo destruir y a Moreno de desleal y de ceder a las presiones de la oposición. Pero su participación en el poder, ya sin funciones ni avión presidencial y con restricciones, quedó reducida.

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Con los mismos argumentos, Correa salió a defenderlo. “El cambio del país en apenas dos meses es dramático. Diez años de estabilidad y prosperidad tirados por la borda. Con el retiro de funciones al vicepresidente, la imagen internacional de Ecuador, construida con tanto esfuerzo en la última década, se derrumba”, dijo en Twitter.

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Pero un tercer caso, además del campo Singue y Odebrecht, presiona a Glas. Se trata de la investigación previa que abrió la Fiscalía por supuestos sobornos de la empresa Caminosca, una denuncia sostenida por la Comisión Anticorrupción, de la sociedad civil.

El exasambleísta César Montúfar considera que la responsabilidad de Glas es innegable. “Ningún otro funcionario de Gobierno ha tenido más relación con Odebrecht que él... Cuando él fue presidente del Fondo de Solidaridad, ministro de Telecomunicaciones, ministro coordinador de Sectores Estratégicos y luego vicepresidente de la República”, dijo.

Jorge Rodríguez, de la Comisión Anticorrupción, es escéptico. Cree en las evidencias, pero no en las “instituciones correístas”. “No se lo puede enjuiciar sin autorización de la Asamblea. Y allí está blindado”, añadió.

Ambos esperan con expectativa las decisiones de los organismos de control y de la Asamblea. Mientras, el presidente Moreno, tras el rompimiento, dijo el viernes que respetará la independencia de funciones, aunque hizo una precisión: “Yo no sé si es culpable... Lastimosamente, ingeniero Jorge Glas, el dedo apunta cada vez más hacia usted”. (I)

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