Actualizado a las 18:46
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva negó el miércoles las acusaciones de corrupción durante un interrogatorio de casi cinco horas ante el juez Sergio Moro en Curitiba (sur) y denunció un ensañamiento judicial, en un mitin posterior junto a miles de simpatizantes.
"Están viendo a alguien que está siendo masacrado", aseguró Lula en un multitudinario acto posterior a su interrogatorio.
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"No quiero ser juzgado por interpretaciones, quiero ser juzgado por pruebas", agregó el exmandatario de izquierda (2003-2010).
Moro busca determinar si Lula es propietario de un apartamento tríplex en el balneario de Guarujá, en Sao Paulo, que habría recibido de la constructora OAS a cambio de "ventajas indebidas" dentro del megafraude a Petrobras.
"Nunca solicité y nunca recibí ese apartamento", manifestó Lula en el interrogatorio, según los videos liberados tras la audiencia.
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Recibimiento multitudinario
Miles de partidarios de Luiz Inácio Lula da Silva se reunieron el miércoles en Curitiba, en el sur del país, horas antes de la comparecencia del ex presidente frente al juez Sérgio Moro por acusaciones de corrupción, cargos que el político asegura son parte de una persecución política.
A Lula se le acusa de haber recibido un departamento por ayudar a la constructora OAS a obtener contratos con el gobierno. Su testimonio ante Moro, quien dirige la mayor pesquisa anti corrupción del país, empieza a las 2 de la tarde hora local (1700 GMT) pero el juez emitiría su fallo en julio.
Los simpatizantes del exmandatario, principalmente miembros de sindicatos y de grupos activistas, arribaron a Curitiba durante la noche, viajando en buses desde todo el país.
Lula, que enfrenta otros cuatro casos penales en su contra, es el acusado más destacado de la investigación "Lava Jato" (Lavado de Autos). La pesquisa se centra en las constructoras que ya han admitido haber pagado miles de millones de dólares en sobornos a cambio de contratos con Petrobras.
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Lava Jato se ha expandido desde su inicio hace tres años, y ahora abarca a varias empresas estatales. Más de 90 empresarios y políticos han recibido condenas, y además se investiga a decenas de parlamentarios y a un tercio del gabinete del presidente Michel Temer.
Durante sus dos períodos, Lula extendió y profundizó el esquema de planes sociales del país. El político, que terminó su mandato con un 83 por ciento de aprobación, quiere volver a postularse como presidente en el 2018, pero quedaría impedido de hacerlo si recibe alguna pena en los procesos que enfrenta. (I)




















