Personaje

Artículo publicado el 27 de julio de 2015 en la revista Informe Verde, para suscriptores de El Universo(I)

La indígena que luchó por un río y su pueblo

La hondureña Berta Cáceres Flores no se siente tranquila, pero tiene la seguridad de que ha valido la pena su lucha contra empresas chinas y el gobierno de su país. La suya es una batalla por el ambiente y el entorno de su comunidad, los lencas, uno de los grupos mesoamericanos autóctonos establecidos en tiempos precolombinos y que, se presume, serían descendientes de los mayas.

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En contexto: Asesinan a Berta Cáceres, dirigente ambientalista indígena hondureña

Desde hace nueve años se ha enfrentado con estos poderes para impedir la construcción de una hidroeléctrica sobre el río Gualcarque, en el sector de Río Blanco, al occidente de Honduras. Es una obra que el pueblo lenca rechaza porque representa la contaminación del agua, la deforestación de bosques y su propio desplazamiento.

No dudé en ningún momento en seguir en esta lucha por las amenazas, incluso eso me dio más firmeza para continuar. Hoy hay amenazas de muerte no solo a mi persona, sino a otros compañeros". Berta Cáceres, líder indígena

Berta, indígena de 44 años, soltera y madre de cuatro hijos, es un referente de resistencia para esta comunidad. Su activismo data de hace 22 años. En 1993 cofundó el Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), una de las diez ONG locales que protegen los derechos de los pueblos.

En 2006, los lencas notaron que a sus tierras ingresaba maquinaria. Nadie les informó el porqué, ni para qué. Luego se corrió el rumor de que desde las esferas estatales se planificaba la construcción de proyectos mineros. El tema se agudizó en 2009 con el golpe de Estado que terminó con el gobierno de Manuel Zelaya. Para poder explotar las riquezas naturales de Río Blanco primero se debía erigir una represa, denominada Agua Zarca.

Unir a los indígenas de la zona ya era de por sí un gran desafío para Berta, pues todos estaban dispersos en varias tribus. Además, bastaba imaginarse lo que sería bloquear carreteras para evitar que entrara más maquinaria. Bastaba pensar en salir de sus pueblos con destino a la capital, Tegucigalpa, para entregar al Congreso sus pedidos de respeto a sus tierras. Y bastaba analizar las estrategias idóneas para que las transnacionales que financiaban tanto ese proyecto en el río Gualcarque como otros 300 a nivel nacional desistieran de sus propósitos.

Todo el pueblo indígena, integrado por unos 400 mil lencas, se organizó a través del Copinh. Berta recibió amenazas de ser violada y asesinada, o de que su madre sería atacada. Sabe lo que es despedir a tres de sus hijos. Tuvieron que abandonar Honduras por temor a que cumplieran con la advertencia de darles muerte. Además, ella vio morir a otros activistas lencas comprometidos con la causa, como Moisés Durón, Tomás García y William Rodríguez.

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Pese a todo, nunca se doblegó. Y por su persistencia, en abril pasado, obtuvo uno de los más importantes premios para los defensores de la naturaleza: el Goldman, que cada año reconoce a un activista de cada continente. “El premio me da visibilización, pero no me asegura nada. No es que por ser reconocida con este premio me van a poner custodios o no me vayan a matar”, dice Berta a EL UNIVERSO en una entrevista vía Skype desde Washington, donde se desarrolló la premiación.

En junio de 2012 obtuvo otro galardón, el Shalom, en Alemania, por su iniciativa en defender los derechos humanos.

Un país plagado de violencia

Honduras soporta fuertes impactos en materia social, cultural, de seguridad y ambiental. Es un puente para el narcotráfico y los carteles se disputan territorios. Es el país más afectado del mundo por resistir eventos climáticos extremos entre 1994 y 2013, según la ONG Germanwatch. Y es la nación más peligrosa del planeta para los defensores ambientales, apunta el informe titulado ‘¿Cuántos más?’, de la ONG Global Witness.

El documento señala que en 2014 Honduras lideró el ranking mundial en registrar más asesinatos per capita de defensores del ambiente: se contabilizaron doce víctimas. Citando el informe, entre 2002 y el año anterior se dieron 111 asesinatos de activistas en esa nación.

En tanto, la ONG hondureña ACI-Participa (Asociación para la Participación Ciudadana en Honduras) indica que más del 90% de los asesinatos y abusos de los derechos humanos de los defensores del país siguen sin resolverse. Las víctimas son indígenas en su mayoría y las principales causas de sus muertes se atribuyen al rechazo a las hidroeléctricas y a otros proyectos mineros. Solo en la región del pueblo lenca, el Estado ha otorgado más de cien concesiones mineras.

“Temo por mi vida. Honduras es un país impune totalmente. A nadie le importa que nos maten. No es que queramos ser Rambo, pero esta es una necesidad de luchar por nuestro ecosistema, por nuestra casa”, expresa Berta.

Su casa es Río Blanco. Es una zona que se caracteriza por su verde total, rodeada de cerros. Es cuna de árboles centenarios y de diversidad faunística, bañada por el río Gualcarque. Este afluente protegen los lencas, pues para ellos tiene una importancia espiritual muy fuerte.

(Foto: Goldman Environmental Prize)

“En este río vive el espíritu femenino de la cosmovisión del pueblo lenca, y siempre se nos ha enseñado que son las niñas las que custodian los ríos. Este río sirve para la alimentación y hay plantas medicinales. Toda esta agua sirve para mucha población río abajo y significa vida”, expresa Berta.

Esa vida se vio seriamente amenazada cuando entró la maquinaria. Iba a construirse la represa de Agua Zarca, a cargo de la empresa nacional Desarrollos Energéticos S.A. (DESA).

DESA informa en su portal web que el proyecto, que debía funcionar desde 2014, considera el aprovechamiento de las aguas del río Gualcarque, afluente del río Ulúa. “La devolución de las aguas se realiza a unos 3 km aguas abajo de la toma, en el mismo río”, afirma la compañía. La obra tiene un avance del 15% y se estima que genere 93 gigavatios hora (gW/h).

En tanto, la empresa china Sinohydro, que en Ecuador construye proyectos como la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, se unió a la compañía hondureña DESA para erigir la represa de Agua Zarca.

Vía Skype, la líder hondureña explica que el gobierno de su país concesiona cientos de hidroeléctricas en el marco del proyecto del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac). “Honduras es uno de los países que más está apostándole a esto con la construcción de 300 hidroeléctricas. Son proyectos a gran escala que están impactando en los pueblos indígenas. También hay extracción de petróleo. El otro elemento es de más del 30% del territorio nacional a manos de transnacionales mineras. Se están previendo más de 870 concesiones para proyectos de explotación minera”, cuenta.

Desde que lo supo ha vivido denunciando lo que considera un terrible abuso, pues ni las empresas concesionadas ni el gobierno “jamás se acercaron” a informar sobre los proyectos con la comunidad. “El concepto de desarrollo es depredación capitalista, patriarcal, racista. Lo rechazamos porque eso va contra la vida. Todo debe hacerse en equilibrio con la naturaleza, que sea sostenible, que sea justo”.

Mientras, empresarios y políticos aparecían en los medios y columnistas criticaban el activismo de la indígena. Aline Flores, presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la acusó de liderar grupos que se oponen a proyectos de energía renovable. “Lo único que quieren es atrasar al país, no ayudarnos a ser más competitivos. La señora Berta Cáceres tiene una protección de parte de los Derechos Humanos, está protegida por organizaciones internacionales con fondos europeos y americanos”, decía Flores a los medios.

 

En el diario hondureño La Tribuna, Juan Ramón Martínez escribe, en su artículo ‘Entendiendo a Berta’, que no ha encontrado una “explicación racional” para comprender la posición de la activista:

“Sus argumentos no son serios, aunque es hábil e inteligente. Algunos dicen que está equivocada y que además trabaja pagada con dinero del exterior en contra de los intereses de los pobres, a los que mantiene manipulados con inconfesables propósitos”.

En tanto, Berta asegura a este matutino que nunca le sorprendió el linchamiento. “En Honduras eso es parte de las estrategias de criminalización –dice–. No es lo mismo ser dirigente mujer que dirigente hombre: todo ataque iba cargado de misoginia, machismo”.

Los dimes y diretes no cesaban. Así como tampoco paró la defensa de los lencas en sus tierras. A falta de diálogo, los indígenas salieron a las carreteras para bloquearlas e impedir el paso de maquinaria. Berta también denunciaba la intromisión a radios locales. En un artículo publicado en la Red Latinoamericana contra Represas y por los Ríos (Redlar) se describen frecuentes represiones contra la comunidad. “Hubo patrullas fuertemente armadas de la Policía Nacional que llegaron hasta el pueblo portando bombas lacrimógenas y escudos, evidentemente equipados como para una fuerte represión”, relata la red.

En tanto, el informe de Global Witness apunta que la Policía hondureña “es ineficaz y responsable de graves abusos de los derechos humanos” y que “el Poder Judicial se ve comprometido por interferencias políticas”.

Aunque en 2010 el pueblo lenca y el Copinh, liderados por Berta, presentaron una serie de denuncias en el Congreso Nacional, en el Ministerio Público y ante los pueblos indígenas de la ONU, la mujer cuenta que el régimen aprobó las concesiones.

Debieron pasar años de plantones y varios cierres de vías para que Sinohydro declinara recientemente la construcción de la represa de Agua Zarca. Seguido de esta decisión, el Banco Mundial también se desligó del proyecto. Pero aún Berta no se libra de los ataques y sigue recibiendo amenazas, al igual que otros dirigentes lencas. Además, le inquieta la intención que tiene DESA para reanudar el proyecto un kilómetro aguas arriba del plan original.

Y como "la lucha no termina", Berta piensa seguir en el activismo y, si es posible, dar apoyo a otras comunidades indígenas.

En abril pasado, la dirigente indígena hondureña fue reconocida con el Premio Goldman, considerado los Óscar en materia ambiental.

Más datos de Berta

Su madre es una partera, enfermera y activista social que en la década del ochenta dio amparo a refugiados de El Salvador.

El premio Goldman 2015 también lo ganaron activistas ecológicos de Myanmar, Kenya, Escocia, Canadá y Haití.

Tres de sus hijos dejaron Honduras, tras recibir amenazas de muerte. Desde el exterior, ellos apoyan la lucha de Berta.

Aunque dice que no es política, Berta tiene afinidad con la ideología del expresidente venezolano Hugo Chávez.

El 'paraíso' que resiste efectos del clima

El 40% del territorio hondureño, con 8 millones de habitantes, es selva tropical. Aun así, ha resistido 69 eventos climáticos extremos entre 1994 y 2013, que dejaron 309 víctimas mortales. Y sin embargo, se siguen otorgando concesiones para construir represas, lo que conlleva a la depredación de bosques y afecta directamente el ecosistema, según el Índice de Riesgo Climático Global (IRC) de la ONG alemana Germanwatch, difundido en el primer trimestre del 2015.

El análisis se basa en el número de pérdidas totales causadas por fenómenos meteorológicos como: tormentas, inundaciones y temperaturas extremas (olas de calor y de frío), el número de muertes, los daños asegurados y el total de los daños económicos.

Así, Honduras reporta un promedio de 4,60 muertos por cada 100 mil habitantes y una pérdida de casi $ 814 millones. La lista de los países más afectados del mundo por resistir eventos climáticos extremos la encabeza y comparte con Haití y Nicaragua.

En las últimas tres décadas, el país ha enfrentado más de 50 desastres naturales entre sismos, inundaciones, deslizamientos, huracanes e incendios forestales. Esos desastres reportaron pérdidas que superan los $ 4.500 millones. (I)

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