El Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom) aprobó ayer un reglamento a la publicidad infantil, que exige que los dibujos animados sean idóneos para los menores de edad; y, entre otros temas, para usar su imagen se deberá contar con la autorización de los padres.

Aunque el documento no se divulgó, el organismo emitió un comunicado en el que se insistió que para la producción de piezas publicitarias habrá “la obligatoriedad de que los padres, tutores o quienes ejercen la patria potestad otorguen una autorización escrita de uso de imagen” de los menores hasta antes de cumplir 16 años, según consta en el artículo 63 del reglamento general a la Ley de Comunicación.

Tomando como argumento un estudio del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), que concluye que los infantes pasan 1.400 horas al año frente a la televisión, se estableció que “los programas con contenidos destinados al público infantil, que no superen los 25 minutos de duración, no pueden ser interrumpidos por los espacios publicitarios: la publicidad se emitirá exclusivamente al inicio y al final del programa”.

Este reglamento de 26 artículos se habría elaborado con los representantes de las agencias de publicidad, dice el Cordicom por lo que se contempló que la “publicidad no debe fomentar expectativas inalcanzables: los personajes ficticios deben ser claramente identificados como tales”. Y agrega que “la fantasía, incluyendo los dibujos animados, será idónea (...) en función de la categoría etaria”.

Los comerciales que se difundan durante estos espacios deberán contener el lenguaje de señas para las personas con discapacidad.

La prensa tiene un plazo de 90 días para evitar que esas piezas, en las que aparecen menores, exagere, manipule y explote su condición económica, social o de salud.