Esta urbe del noroeste de Bélgica es conocida como la Venecia del Norte debido a sus canales de agua rodeados de calles de adoquines, arcos de ladrillo, iglesias de piedra y puentes pintorescos. Es la capital de la provincia de Flandes Occidental, con unos 120.000 habitantes.

La belleza de su bien preservado centro histórico, de aspecto medieval, la ubica como Patrimonio Cultural de la Humanidad, por decisión de la Unesco.

“La ciudad de Brujas es un ejemplo excepcional de asentamiento humano medieval que ha conservado su tejido urbano histórico tal como ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Sus construcciones góticas primigenias forman parte de la identidad de esta capital comercial y cultural de la antigua Europa, que estableció vínculos culturales con distintas partes del mundo. El nombre de Brujas está estrechamente unido a la escuela de pintura de los primitivos flamencos”, menciona el portal de esa entidad de las Naciones Unidas.

El portal turístico oficial de la urbe señala: Desde hace siglos, los canales de Brujas unen la ciudad con el mar, una garantía de riqueza y prosperidad. Comerciantes de todo el mundo hicieron de Brujas una de las ciudades hanseáticas más grandes. En el siglo XV, la ciudad floreció como nunca antes. Gran parte del patrimonio medieval se ha mantenido prácticamente intacto.

En el siglo XI, Brujas, Bruges o Brugge –palabra que proviene del noruego antiguo Bryggia, que significa puentes, muelles o atracaderos– era un importante centro de comercio gracias a una industria de la lana próspera y bien conectada debido a su red de canales. (I)