Un grupo de astrónomos identificó 20 estrellas con características inusuales en el plano de la Vía Láctea, un hallazgo que desafía los modelos tradicionales sobre la distribución de estrellas antiguas, según un estudio reciente.
Las estrellas, bautizadas provisionalmente como “Loki”, orbitan en la “cintura” galáctica, una región donde normalmente no se encuentran este tipo de objetos. Los investigadores plantean que serían restos de una galaxia enana absorbida por la Vía Láctea en sus primeras etapas.
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Estas estrellas son pobres en metales —elementos pesados como el hierro—, lo que indica que se formaron en los primeros miles de millones de años tras el Big Bang. Por ello, se consideran fósiles cósmicos que permiten reconstruir la historia temprana de la galaxia.
Lo inusual es su ubicación. Este tipo de estrellas suele encontrarse en el halo galáctico, pero el estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, muestra que orbitan dentro del plano galáctico.
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El análisis químico reveló que su composición se asemeja más a la de galaxias enanas satélite que a la del halo. Además, presentan señales de hipernovas y fusiones de estrellas de neutrones, pero no de explosiones de enanas blancas, lo que sugiere un sistema joven y de rápida evolución.
Pese a compartir la misma “firma química”, algunas orbitan en el mismo sentido de la galaxia y otras en dirección contraria, lo que refuerza la hipótesis de un origen común.
Las simulaciones indican que una galaxia enana capturada pudo dispersar sus estrellas en órbitas prógradas y retrógradas dentro del plano galáctico. Los científicos consideran que la explicación más simple es un único progenitor: Loki.
Aunque la muestra es limitada, futuros estudios como WEAVE y 4MOST podrían confirmar el hallazgo. De hacerlo, abriría la puerta a reconstruir el origen de la Vía Láctea a partir de la química de sus estrellas. (I)