Por Sergio Cedeño Amador *

El enorme árbol de pechiche (Vitex gigantea) es uno de los más populares en la zona montuvia del Ecuador, no solo por su excelente e incorruptible madera, sino también por el delicioso dulce de pechiche, el postre más famoso de la gastronomía montuvia que se consume en todos los pueblos justamente en esta época de inicios de año.

Y así como en cada pueblo montuvio hay un historiador, así mismo hay en cada pueblo o caserío la “matrona del dulce de pechiche” y todo el mundo descubre dónde vive por el intenso y agradable olor que despide la olla de pechiche en la candela, olor que llega hasta los confines del pueblo.

Árbol de pechiche. Foto: Sergio Cedeño Amador (cortesía). Foto: El Universo

Este bello árbol que llega a medir más de 20 metros de altura es originario de la zona entre Panamá y Perú, pero yo creo que el centro de origen es el Ecuador por la abundancia de árboles silvestres que existen en la zona de Loma Alta, provincia de Santa Elena, y en otras provincias.

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El ingeniero y militar español Francisco Requena en su célebre Descripción de Guayaquil de 1774 comenta sobre el árbol de pechiche: “Es la madera que más resiste el tiempo, la corrupción y los cinco principales enemigos: los abejones, el comején, la polilla, la broma y la carcoma”.

El dulce de pechiche es el postre más delicioso de la gastronomía montuvia. Foto: cortesía. Foto: El Universo

Muchas casas antiguas de Guayaquil y del campo eran construidas con madera de pechiche por ser dura y casi eterna, pero el pechiche también se usaba mucho para la confección de bateas para lavar la ropa, canoas, etc.

Y los “antiguos” dicen que se han desenterrado ataúdes de pechiche de más de 80 años en perfecto estado y donde del muerto no queda ya ni la “rabadilla”.

Santiago Medrano Olvera (izq.), promotor de la cultura montuvia en Baba, y Sergio Cedeño Amador. Foto: cortesía. Foto: El Universo

Hace poco, regresando de Baba a Guayaquil pasé por el pueblo de Jujan, donde mi querido amigo Santiago Medrano Olvera, promotor de la cultura montuvia de esa zona, me convidó al mejor dulce de pechiche de ese querido pueblo montuvio.

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El matapalo, un bello asesino

El matapalo es el “símbolo preciso del pueblo montuvio”. Así dice el escritor José de la Cuadra en su famosa novela Los Sangurimas, escrita en 1934 y donde en su “Teoría del Matapalo”, que es una breve descripción del pueblo montuvio, relaciona a estos árboles con los miembros de la familia Sangurima.

Y agrega que “el pueblo montuvio está sembrado en el agro prendiéndose con raíces como garras” tal como lo hace el matapalo.

La semilla del matapalo, de la especie ficus, es diseminada por los murciélagos y al caer sobre otros árboles va creciendo sobre los mismos hasta que los estrangula y prácticamente los engulle.

Árbol de matapalo. Foto: cortesía. Foto: El Universo

Recién visité al más grande matapalo de la hacienda Cañas (cantón Naranjal) y en su interior se podía ver aún una palma de mococha o tagua, llamada el marfil vegetal (Phytelephas aequatorialis), que había sido devorada por el matapalo.

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A pesar de ser un “árbol asesino”, el matapalo es un árbol bellísimo y en su interior anidan innumerables aves y su tronco sirve de refugio a saínos, culebras, ardillas, murciélagos, etc.

Y dice De la Cuadra: “Como esos viejos árboles del agro que heridos de hacha rebrotan y se resisten a morir, la gente montuvia soportando males tremendos se agarran a la vida como los matapalos al subsuelo con raíces profundas y tenaces”.

El achiote, necesario pero poco conocido

El achiote (Bixa orellana), originario de Brasil, está difundido por toda América tropical y sus semillas son indispensables como saborizantes y colorantes de quesos y mantequillas, pero sobre todo de muchísimos platos típicos de casi todos los países latinoamericanos, desde México hasta Perú.

Las semillas contienen dos pigmentos colorantes: la bixina, para dar el color amarillo, y la orellina, para dar el color rojo.

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Achiote. Foto: cortesía. Foto: El Universo

En Ecuador es infaltable para darle “color y sabor” al seco de gallina , al locro de papas, hayacas, cazuelas de pescado, etc., etc.

Las semillas son además ricas en vitamina A, y se usan también como cicatrizante, diurético, desinflamatorio, purgante, repelente de insectos, etc., y en ciertas zonas de la provincia de Los Ríos la infusión de las hojas se usa para espantar “los malos espíritus”.

Achiote. Foto: cortesía. Foto: El Universo

La etnia tsáchila, indígenas nativos de la costa de Ecuador, usan el achiote para pintarse el pelo y el cuerpo de color rojo, por lo que son conocidos como los “indios colorados”.

El achiote tiene un uso ancestral para los tsáchilas. Foto: archivo.

El árbol es además bellísimo y es muy común en el “campo montuvio” del Ecuador, donde sus habitantes siempre tienen en la cocina un pequeño recipiente metálico para el sabroso achiote. (I)

* Miembro de la Academia Nacional de Historia y orgulloso montuvio.