Al igual que los humanos, también los perros tienen necesidades especiales en la vejez, entre otras, más horas de descanso, subir el menor número posible de escalones y hacer paseos más cortos.

El momento de considerar que un perro es viejo varía de una raza a otra. En general, los perros más grandes tienen una esperanza de vida menor que las razas más pequeñas y, por lo tanto, envejecen antes. “Pero hay excepciones a esta regla”, explica Hester Pommerening, portavoz de la Asociación Alemana para el Bienestar Animal. “Los perros de razas muy pequeñas no suelen vivir más allá de los doce años”, señala el especialista, y agrega que algunas razas también son propensas a enfermedades que afectan la longevidad del animal, por ejemplo, en el caso de los bóxer.

“Dependiendo de la raza, el tamaño y la esperanza de vida, los perros se consideran adultos mayores entre los seis y nueve años”, apunta.

A medida que los perros envejecen, se vuelven más tranquilos y comienzan a dormir más. A menudo, también se resiente su audición y se deteriora la vista.

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Por eso, Pommerening hace hincapié en que un perro viejo puede tener dificultades para percibir lo que ocurre en su entorno y aconseja prestar atención a que el animal no se asuste cuando lo tocan.

El pelaje se vuelve más fino y subir escaleras es más difícil

Los perros envejecen lentamente. Pero si un mestizo ovejero-labrador ya no controla donde orina, puede ser una señal de demencia senil. Foto: Markus Scholz

Con la edad, el pelaje también se vuelve más fino y más gris, especialmente alrededor del hocico. “Los movimientos tampoco parecen ser ya tan fluidos”, señala Pommerening.

Esto se percibe, por ejemplo, al ver que los perros grandes y pesados tienen dificultades para levantarse después de dormir. A menudo, los animales mayores también tienen dificultades para subir escaleras.

Dado que la probabilidad de padecer ciertas enfermedades aumenta con la edad, los dueños deben llevar a sus mascotas periódicamente al veterinario. “Los animales mayores deberían ir al veterinario por lo menos dos veces al año, y más a menudo si tienen factores de riesgo o alguna enfermedad crónica”, recomienda Svenja Joswig, especialista en geriatría veterinaria.

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Joswig resalta que las enfermedades que aparecen con frecuencia en perros de edad avanzada son los tumores, problemas dentales, renales, cardíacos, de los órganos reproductores y la glándula tiroides, pero también la diabetes o las cataratas.

Algunos patrones de conducta que el dueño puede atribuir a la vejez del can pueden ser indicio de enfermedades como la demencia. Se nota, por ejemplo, cuando un perro hace sus necesidades donde no corresponde o se muestra desorientado.

“No es raro que se diagnostiquen tardíamente algunas enfermedades, porque los cambios de comportamiento se achacan únicamente a la edad”, alerta Joswig. Por lo tanto, insta a los dueños a acudir al veterinario apenas note alguna anomalía.

Tratar a tiempo el dolor

Saltar o atrapar la pelota ya no son actividades indicadas para perros mayores, que suelen tener dolencias articulares. Es preferible sacarlos a paseos lentos y breves varias veces al día. Foto: Florian Schuh

Algunos animales también sufren dolores en la vejez. “Por desgracia, a menudo no se detectan, sobre todo los dolores crónicos, y estos hacen sufrir al animal”, señala la veterinaria, que hace hincapié en la importancia de tratar el dolor desde el principio. De lo contrario, puede desarrollarse una memoria del dolor. “En tal caso, el animal puede seguir sufriendo dolor, aunque la causa haya sido eliminada hace tiempo”, aclara.

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Muchas veces el dolor se manifiesta a través de una conducta anormal del animal. Por ejemplo, algunos perros se vuelven repentinamente agresivos, cojean, comen menos, pierden peso o aúllan repentinamente. Es posible que la mascota ya no quiera saltar encima del sofá o entrar en el coche, que suba y baje las escaleras de forma vacilante o que se lama con frecuencia un punto determinado del cuerpo.

Según Joswig, el pelaje enredado también puede ser un indicio de dolor. “Afortunadamente, en la actualidad existen varias formas de tratar el dolor”, informa la experta.

“Al igual que en el caso de las personas mayores, una vivienda sin escaleras suele ser un gran alivio para los animales con enfermedades articulares”, destaca. De no ser posible, recomienda el uso de un arnés de apoyo para subir escalones, o rampas para entrar en el carro.

Un poco de movimiento le hace bien a los perros mayores. Pero si padecen de dolencias articulares es mejor transportarlos en trayectos largos. Foto: Thomas Frey

Rampas, calcetines o luz nocturna

Una rampa también puede mejorar la calidad de vida de los animales y facilitarles el acceso a sus lugares favoritos, como el sofá o la cama.

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Elevar el cuenco con alimento también puede ser un gran alivio para algunas dolencias del animal. Joswig sugiere colocar esterillas o alfombras si el suelo es resbaladizo y, en caso de no ser posible, también hay calcetines con suela de goma para mascotas que tienen el mismo efecto.

El animal debe contar con un lugar cálido, suave y tranquilo donde pueda retirarse a descansar. Una pequeña luz nocturna facilita a los perros viejos encontrar el camino en la oscuridad.

“Si el animal desarrolla trastornos del sueño e inquietud nocturna debido a la demencia, puede ser tranquilizador poner una radio por la noche para generar un entorno sonoro familiar”, recomienda la veterinaria. (I)