A partir de 2026, los bebés que nazcan en el mundo formarán parte de una generación que ya ha comenzado a definirse como generación beta.
Aunque su inicio se ubica desde el 1 de enero de 2025, el año 2026 marca su consolidación demográfica, con un relevo ya evidente de la generación alfa, que abarca aproximadamente a los nacidos entre 2010 y 2024.
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Las generaciones no se delimitan únicamente por fechas, sino por los contextos sociales, tecnológicos y culturales que moldean los primeros años de vida. En el caso de quienes nacen desde 2025, y especialmente a partir de 2026, crecerán en un entorno profundamente atravesado por la inteligencia artificial, la automatización, la digitalización total de los servicios, el trabajo remoto y la crisis climática.
A diferencia de la generación Z o incluso de la alfa, la tecnología no será percibida como una innovación, sino como una infraestructura invisible integrada de forma natural a la vida cotidiana.
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Diversos expertos ya se refieren a este grupo como generación beta, siguiendo el orden del alfabeto griego iniciado con la alfa, aunque, como ocurre con todas las cohortes, su nombre y rasgos podrían ajustarse con el tiempo. (I)