La Batalla del Pichincha fue un enfrentamiento militar crucial en la historia de Ecuador y de América del Sur. Sucedió el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán Pichincha, cerca de Quito, durante las guerras de independencia de América Latina.

En esta batalla, las fuerzas independentistas lideradas por el general venezolano Antonio José de Sucre derrotaron a las fuerzas realistas españolas, asegurando la independencia de lo que hoy se conoce como Ecuador y allanando el camino para la liberación de toda la región andina.

El combate se dio entre el ejército independentista, comandado por Sucre, y el ejército realista, dirigido por el militar español Melchor Aymerich.

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La emancipación definitiva comenzó a concretarse el 9 de octubre de 1820, cuando Guayaquil proclamó su independencia de España, después de una rápida e incruenta revolución. Sus líderes formaron un consejo de gobierno y un ejército, con el propósito de extender el movimiento independentista a otras provincias de la Audiencia.

Así, el 22 de enero de 1822 comenzó la campaña por la libertad, cuando el general Antonio José de Sucre partió desde su cuartel hacia Quito. El ejército, despachado por secciones, llegó a Machala por vía fluvial. Los patriotas tomaron la ciudad de Cuenca, luego de que los realistas la abandonaron y huyeron hacia el norte.

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10 de agosto de 1809 ¿independencia o autonomía?

Antigua descripción del recorrido del ejército patriota de Guayaquil al Pichincha.

Para el mes de abril, la caballería de Sucre derrotó a la caballería realista en el combate de Tapi o Riobamba. El 13 de mayo, los patriotas salieron de Ambato rumbo a Quito, a donde llegaron cuatro días más tarde. El 22 de mayo se instalaron en Chillogallo y el general Sucre trazó un plan: bordear las laderas del Pichincha para llegar a El Ejido, de Iñaquito. La subida fue especialmente dificultosa para la caballería y las municiones.

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En la mañana del 24 de mayo, el ejército realista salió al encuentro de las tropas libertadoras para detener su avance. Sin embargo, llegaron las compañías que se habían retrasado, detuvieron la subida del batallón Aragón y los vencieron. Para el mediodía, la derrota del enemigo puso fin a la batalla, mientras el general Aymerich reconoció su fracaso. (I)