Los neandertales poseían los conocimientos para identificar una infección dental y la destreza motora para taladrar la parte dañada con herramientas de piedra, según atestigua un diente de hace casi 60.000 años hallado en la cueva de Chagyrskaya, en Rusia.

Esta sería la prueba más antigua del cuidado dental complejo y la primera fuera del Homo sapiens, indica un estudio liderado por la Academia de Ciencias de Rusia y que publica Plos One.

Los hallazgos arqueológicos han demostrado que los neandertales utilizaban palillos para eliminar los restos de comida de los dientes y que podrían haber utilizado plantas medicinales, pero el alcance de sus capacidades médicas no está claro.

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La nueva investigación describe un diente de neandertal que sufrió modificaciones físicas para tratar una infección, en concreto un orificio profundo en el centro que se adentra en la cavidad pulpar para retirarla.

El daño documentado apunta no solo a una extracción intencionada de la pulpa, sino también a un desgaste ante mortem, que solo podría haberse producido si el individuo hubiera seguido utilizando el diente mientras vivía, escribe el equipo.

A la vista de esos restos, los neandertales tenían “la capacidad de identificar el origen del dolor, determinar cómo tratarlo, aplicar la destreza manual necesaria para una intervención eficaz y soportar un tratamiento doloroso para aliviar molestias futuras”.

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Asimismo identificaron zonas de desmineralización en las que se conservaban restos de caries, lo que revela “aún más que la concavidad del diente estaba relacionada con el tratamiento”, resalta el artículo.

La investigadora Lydia Zotkina, una de las firmante del texto, explicó que el equipo realizó un taladrado manual experimental en una serie de muestras: un diente de humano moderno y dos dientes de Homo sapiens procedentes de una colección arqueológica del Holoceno de procedencia temporal y cultural incierta.

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La comparación de los rastros microscópicos del espécimen neandertal original con los producidos experimentalmente reveló una clara coincidencia.

Los hallazgos demuestran que el fresado de una lesión cariosa con una herramienta de piedra afilada y delgada “es totalmente eficaz, lo que permite la rápida eliminación del tejido dental dañado”, destacó Zotkina. (I)