Si pudiera conseguir un medicamento que extendiera la vida de su perro, ¿se lo daría? Las razas grandes, que suelen vivir la mitad que las pequeñas, podrían tener esta oportunidad en los próximos años, cuando salga a la venta un fármaco elaborado por una compañía de biotecnología de San Francisco.

Loyal está desarrollando tratamientos de longevidad para perros, especialmente los de razas de gran tamaño, como los labradores, que viven de 10 a 12 años, o los gran daneses, que viven de siete a ocho años, en contraste con los chihuahuas y minipoodles, que pueden alcanzar los 20.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), ha manifestado que hay razones para tener expectativas de la efectividad del compuesto de Loyal. A través de un comunicado de su Centro de Medicina Veterinaria, la FDA ha compartido la existencia de LOY-001, nombre piloto del proyecto, anunciado el pasado martes.

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El desarrollo es “un primer intento en cualquier droga de longevidad, y es un gran paso para acelerar el camino para los cánidos, y finalmente para los humanos”, dijo Vinod Khosla, fundador de Khosla Ventures, uno de los inversores de Loyal.

¿Cómo funciona? Está diseñado para reducir los niveles de la hormona del crecimiento, que se piensa que es la que les quita años a las razas grandes y gigantes de perros. La propuesta es que sea administrada por un veterinario cada tres o seis meses, y se espera que esté disponible en 2026, de recibir la aprobación de la FDA.

Brennen McKenzie, director de medicina veterinaria de Loyal, dice que su premisa es que la relación inversa entre la talla del animal y su expectativa de vida no es natural, sino el resultado de la intervención humana, al crear razas para tareas de pastoreo, protección y compañía. “No es inevitable, es una enfermedad asociada a la genética, causada por una historia de selección artificial, y por lo tanto, enmendable con el tratamiento farmacológico”.

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La reproducción selectiva es la causante de enfermedades genéticas, como el cáncer en los golden retrievers, la displasia de cadera en los pastores alemanes y el síndrome de braquicefalia canina en los bulldogs.

Su proyecto, llamado Dog Aging, está afiliado con la Universidad de Washington y lleva un estudio clínico con rapamicina, una droga que ha mostrado potencial para aumentar la vida y retrasar los desórdenes relacionados con la edad en ratones. (I)