Nuevos cambios que engloban normas, delitos y penas se han redactado en la reforma del Libro VI —sobre las sanciones penales en la Iglesia— del Código de Derecho Canónico, con base en el contexto sanitario y social por el que está atravesando no solo la Iglesia católica, sino el mundo entero.

El nuevo Libro VI del Código de Derecho Canónico es el resultado de los trabajos realizados por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos desde el año 2007, cuando recibió el encargo del papa Benedicto XVI de revisar la normativa penal del Código de 1983, promulgado por Juan Pablo II.

La ordenanza entrará en vigor el próximo 8 de diciembre de 2021. Fue promulgada por el papa Francisco este primer día de junio, mediante la constitución apostólica Pascite gregem dei.

El texto contiene una determinación de las leyes penales que antes no existían. Estos son los cambios que forman parte del nuevo apartado, según recoge el portal especializado Aciprensa.

En el nuevo derecho penal de la Iglesia se introduce un espacio específico de delitos contra los sacramentos, donde se incluyen la celebración ilegítima de sacramentos, la violación del sigilo sacramental o la ordenación episcopal ilegítima. Además de sanciones duras para clérigos que abusan de menores (pedofilia) y adultos vulnerables; esto se toca en dos artículos: 1395 y 1398.

El papa Francisco se dirige a los fieles durante la Audiencia General de los miércoles en el Vaticano. EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI Foto: EFE

Delitos económicos. Otro punto a considerar y aprobado ha sido la tipificación de los delitos económicos, como la transferencia de bienes eclesiásticos sin las necesarias consultas, delitos patrimoniales cometidos por mala gestión o la malversación.

Ordenación sacerdotal. Con respecto a las féminas cristianas, se especifica que la ordenación de mujeres queda penada con la excomunión; y la administración de un sacramento a quien tiene prohibido recibirlo, con la suspensión. En otras palabras, no existirá forma de que las mujeres puedan aspirar al sacerdocio, o serán apartadas, pese a ser bautizadas, de la comunión de los fieles de la Iglesia y del acceso a los sacramentos.

Pero ¿qué es lo que la Iglesia sugiere para las mujeres?

  • Ahora la mujer podrá ser lectora, es decir, podrá leer el Evangelio.
  • Podrá desempeñarse además como monaguilla o acólita, acto que antes solo podía efectuarlo un hombre.
  • Finalmente, sí está permitido que una mujer pueda distribuir la comunión.

Según indica el Vaticano, estas modificaciones buscan proteger a la comunidad y prestar mayor atención a la reparación del escándalo y la indemnización por daños; pero también disponer de los medios necesarios para prevenir delitos y poder intervenir a tiempo para corregir situaciones que pudieran agravarse o atentar contra la sociedad. (I)