“Yo empecé a venir a este club desde que tenía 6 años de edad. Ahora tengo 76 años y soy socio desde los 12. Eso significa que este club es parte de mi vida, es mi casa”, son palabras de un emocionado José Macchiavello Almeida, quien cumplió su cargo de presidente del directorio del Guayaquil Tenis Club (GTC).

El 13 de agosto próximo, esta institución ícono del deporte ecuatoriano cumplirá 112 años desde su fundación. Macchiavello, quien estuvo durante ocho años como máxima autoridad del club, conversó sobre el trabajo que se hizo tanto en la sede del centro (9 de Octubre y Lizardo García) como la de Samborondón (km 4,5 de la av. Samborondón).

“Yo aquí estuve permanentemente mientras estudié en la escuela, el colegio, luego en la universidad. Siempre he venido, otras veces he dejado de venir, pero nunca he abandonado, al menos en mi corazón nunca ha dejado de existir el Tenis Club. Entonces, siento la emoción de haber servido al club... más bien de devolver algo que me dio: amigos. Los mejores amigos que tengo los hice aquí, donde también he disfrutado con mi esposa cuando éramos enamorados, he disfrutado de los torneos en las olimpiadas del club jugando fútbol, aquí hemos celebrado despedida de solterías con los amigos. Este club ha sido parte de mi vida y llegar a ser presidente del directorio de esta institución ha sido no solamente honroso, sino un privilegio”.

Guayaquil, 23 de junio del 2022.Entrevista a José Macchiavello, presidente saliente del Guayaqui Tenis Club. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

Sede centro

Macchiavello resume su trabajo en el GTC como de servicio a los asociados. “Fundamentalmente para atender necesidades de los socios. No existía un buen parqueo. Así que se construyó un edificio para 70 vehículos, aproximadamente. Este permitió mayor afluencia de socios. Luego de eso analizamos el mejoramiento de los servicios de cocina. Había dos cocinas en la planta baja: una que atendía el sector de la piscina y otra, el de las canchas. Eran ineficientes y obsoletas. Cocinas que tenían 20, 30 o 40 años con equipos viejos. Hicimos una sola cocina centrada entre la piscina y las canchas. Eso permitió mejorar el servicio, comprar equipos nuevos, la calidad de la comida aumentó notablemente, así como también la salubridad”.

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Uno de los aspectos que rescata Macchiavello es lo que él llama labor escondida. “Es decir, la que no lo hacen normalmente quienes solo quieren aparentar que hacen obras. Eso pasa hasta en la política. Por ejemplo, había cables eléctricos expuestos, los soterramos unos, empotramos otros. Las trampas de grasa del club estaban colapsadas por falta de aseo y salubridad tremendas. Hicimos trampas de grasa absolutamente nuevas. También mejoramos la cocina del comedor principal, pero no alcanzamos a remodelarla, pero mejoramos sustancialmente los implementos como ollas”.

Guayaquil, 23 de junio del 2022.Entrevista a José Macchiavello, presidente saliente del Guayaqui Tenis Club. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

En la parte de entretenimiento ha habido cambios enormes. En un recorrido que se hizo mientras se hacía la entrevista, las remodelaciones son evidentes. “Pensamos darles mejoras en el sentido de contar con mayores áreas de juegos”, dice Macchiavello. “Hicimos una piscina de rehabilitación física. Mejoramos toda el área de la piscina exterior, cambiamos la cerámica de la piscina principal. Logramos que el socio regrese a su club. Incluso los jueves que hay peña, ha habido eventos que han aglutinado hasta 250 personas. Eso no se veía hace muchísimos años. Todos los jueves los socios ya están acostumbrados a venir, a tomarse su coctelito, a bailar, a disfrutar. Un evento absolutamente gratuito porque hay que atender al socio en primer, segundo, tercero y cuarto lugar”.

Otras mejoras, dice, es la construcción del edificio nuevo, en el que se puso una cocina en la planta baja. “También hicimos servicios higiénicos decentes. En la planta alta implementamos un comedor que sustituye al antiguo que estaba en las canchas y al que iba muy poca gente. Creamos una sala de coworking, en la terraza hicimos un rooftop y un pequeño comedor para atender eventos. Así el club nuevamente ha vuelto a tener la actividad que tenía hace muchos años. Un socio que está participando en las elecciones del club, me dijo ‘tienes que cerrar el centro, eso no sirve para nada, el centro no da utilidades’. Es cierto, no da utilidades, pero este club es uno de servicios no es para hacer negocios. Por eso la labor nuestra ha sido de atender fundamentalmente al socio”, enfatiza.

Guayaquil, 23 de junio del 2022.Entrevista a José Macchiavello, presidente saliente del Guayaqui Tenis Club. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

El área administrativa fue otro de los lugares que debían atenderse. ”Daba vergüenza, por ejemplo, que las sesiones del directorio se realicen en un cuarto que daba pena. Hoy contamos con un área decente para sesionar, la biblioteca. Lo hicimos no pensando en nosotros, sino en las próximas administraciones porque lo inauguramos cuatro días antes de que se cambie el directorio saliente”, dice.

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Las canchas de arcilla siempre se han inundado históricamente. En este sentido, dice Macchiavello, para solucionar definitivamente eso probablemente habrá que subir el nivel de las canchas. “Sin embargo, nosotros pusimos una valvulas check para impedir que el agua de la calle ingrese al club y eso ha dado buenos resultados. Ya tuvimos dos inviernos que no han inundado esas canchas”.

Las mejoras en general, incluyendo la remodelación total de la peluquería, “donde damos café y sanduchitos gratis y a los socios de la tercera edad les cobramos $ 1,50 el corte de pelo -y dicen que es caro (se ríe)-, alcanza el 80 % del club, destaca Macchiavello. “El 20 % que quedamos debiendo son, por ejemplo, los camerinos que están obsoletos. Ya deben ser cambiados”.

Según estimaciones de Macchiavello, el monto de estas remodelaciones y mejoras en la sede centro del GTC ascienden aproximadamente a tres millones de dólares.

Sede Samborondón

Guayaquil Tenis Club sede Samborondón. Foto: GTC

Fue planificado de la misma manera que el centro. “Hubo varios problemas en esa sede, como el ingreso que era una caseta que daba pena y que ya tenía 20 años. Algunos directorios y presidencias pasaron sin tocarla porque el club aparentemente no tenía dinero. Hicimos una entrada acorde con la categoría del club con accesos controlados con tarjetas, etc. Solo eso ya alentó nuevamente a los socios a ingresar y disfrutar de su club. En las canchas hicimos algunas mejoras como el incremento de dos canchas de arcilla y estamos inaugurando una tercera. Estamos construyendo una cancha de uso múltiple. Mejoramos absolutamente todas las canchas de asfalto, las reasfaltamos, las pintamos con pintura técnica. Cambiamos a luz led toda la iluminación de estas y techamos dos. Tuvimos que rehacer algunas tuberías de aguas servidas, de agua potable, aguas lluvias. Cambiamos toda la red eléctrica, pusimos transformadores. En ese tipo de trabajo se gasta muchísimo dinero. Incluso hicimos tres canchas de beach tenis, de las cuales techamos dos. Quedó una área de estar que creo que el próximo directorio la hará y arreglará muy bonito”, comenta Macchiavello.

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Los servicios higiénicos también fueron mejorados. “Remodelamos los baños de la planta baja que eran un desastre porque tenían 20 o 25 años de antigüedad. Hicimos un convenio (que ya no está vigente) con el Hotel Hilton para los eventos en la planta alta; se remodeló íntegramente el salón de eventos. Se cambiaron todos los aires acondicionados de todo el club porque estaban obsoletos, además que eran equipos de poca tecnología. Hoy cuenta con equipos más eficientes. En el gimnasio se cambió toda la parte eléctrica porque estaba a punto de quemarse. Las máquinas para ejercitarse son relativamente nuevas -tienen más de un año- son de marca Life Fitness. Arreglamos la cerámica de la piscina, hicimos una peluquería y la concesionamos a una marca reconocida. Lógicamente tienen un costo”.

Las mejoras en la sede de Samborondón alcanzaron alrededor de cinco millones dólares de inversión, enfatiza Macchiavello.

Guayaquil, 23 de junio del 2022.Entrevista a José Macchiavello, presidente saliente del Guayaqui Tenis Club. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

Las finanzas que quedan

El déficit en los dineros del GTC era evidente, cuenta Macchiavello, pero lograron revertir esa tendencia en la contabilidad del club. “Recibimos un déficit de 250.000 dólares. Estamos entregando un club con un superávit de más de un millón de dólares. En caja tenemos alrededor de 350.000 dólares; hay cuentas por pagar a 30, 60 y 90 días que no suman más allá de unos 300.000 dólares, dinero que se va a recaudar en esos meses. Estamos dejando cuentas por cobrar de aproximadamente un 1′400.000 dólares. Hemos logrado, a costa de dar mucho crédito para poder ingresar al club, tener ingresos importantes que nos han permitido hacer obras. Por otro lado, creamos una categoría especial de socio de tercera edad que pagan una pequeña fracción de lo que pagan quienes no son tercera edad y pueden ingresar al club, pero no se pueden jubilar, no tienen los mismos derechos como hacer socios a sus hijos y nietos. En realidad son personas que vienen a compartir con su amigos, a jugar naipes, a comer y eso nos ha dado buenos resultados porque el club, hacia los años 2022-2023, iba a tener un déficit de unos 4 o 5 millones de dólares para subsidiar a los de tercera edad”.

Guayaquil, 23 de junio del 2022.Entrevista a José Macchiavello, presidente saliente del Guayaqui Tenis Club. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

Lo que no quiere para su club

Macchiavello se refiere a administraciones pasadas. Lo hace en el sentido de que las cosas en el club se pueden mejorar siempre y cuando haya la decisión de querer hacerlo, pero con eficiencia. “Debo reconocer que en el club, al menos en la administración anterior a la mía, fue una decente, con un hombre muy honrado. Posiblemente él no tomó las medidas adecuadas para poder administrar más eficientemente, pero en todo caso, hubo seriedad. El problema más importante que hay en este club es la politiquería. Desgraciadamente (en la campaña de las nuevas elecciones) se está ofreciendo no subir las cuotas sociales, por ejemplo. Eso es un error. Dicen que no van a cobrar el parqueo, ni el costo de peluquería, que eliminarán a los socios de tercera edad... No sé pues de dónde van a sacar dinero, pero al mismo tiempo ofrecen parqueo para 500 vehículos que cuesta 6 millones de dólares. Durante ocho años y, haciendo todo lo que hicimos, logramos recaudar 8 millones de dólares para hacer obras. Ojalá que todas estas cuestiones sean quizás razones para ganar votos y nada más. Pero que a la hora de administrar el club se den cuenta que este es un club serio”.

¿Existe un modelo ideal para administrar el club? “Diría que ser eficiente”, resalta Macchiavello. “El mayor legado que dejamos nosotros -y hablo del directorio que ha sido una fortaleza impresionante para esta administración- es dejar un grupo humano que es invalorable desde el director financiero, de deportes, de infraestructura, de eventos y bebidas, la jefa de relaciones públicas, el jefe de compras, son personas nuevas. El club no puede administrarse como si fuera un negocio. Hay que trabajar de forma seria”.