Algunas mascotas llegan a nuestras vidas inesperadamente. Aparecen en la puerta, solas o en brazos de alguna persona que piensa que somos buenos candidatos a darles un hogar.

Otras son intencionalmente buscadas y rescatadas por los que se han acostumbrado a andar con los ojos y oídos atentos, e incluso van equipados con agua, comida, mantas y lo que pudiera hacer falta para salvar una pequeña vida.

Puede atesorar los recuerdos de su mascota, y tal vez se anime a compartir ciertas pertenencias con otros animales o donar a un refugio. Foto: Shutterstock

Algunas más vienen a alguien que tomó la decisión de no comprar sino buscar un amigo en un refugio, albergue u hogar temporal.

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El momento para el que nadie está realmente preparado es cuando se van y nos damos cuenta del enorme cariño que llegamos a tenerles, y la dificultad de dejarlos ir. ¿Cómo despedirnos? ¿Con quién hablar de eso? ¿Cómo canalizarlo? Con nuestros lectores lo intentamos hoy a través de estas cartas a nuestras mascotas ausentes.

Mi amado Bebé, desde aquella triste tarde del 18 de julio de 2022 mi vida no volvió a ser la misma. Llegué a casa y habías partido, un dolor inmenso invadió mi corazón y mi mente no lograba entender qué ocurrió, si al despedirnos en la mañana te dejé bien y estabas feliz. Aún no entiendo por qué fue tan abrupta y dolorosa la forma en que te perdí, pero te sigo amando y siempre serás mi lindo Bebé. Sé que cuando parta, saldrás a recibirme moviendo tus lindas orejitas.

Janett Coloma de Pinto

Querido Ruffo, ¡cuánta falta nos haces! Tu familia te extraña mucho, siempre te recordamos y conversamos de las anécdotas que quedaron marcadas en lo profundo de nuestros corazones. Ya nada es lo mismo sin ti, la casa se siente vacía y el silencio se ha hecho presente en el hogar.

Desde que te fuiste han pasado muchas cosas en las que hubiese querido que estés presente, ya que siempre soñé con aquello; hoy en día estoy esperando un bebé con mi esposa y esperaba que la conocieras, sin embargo, siempre le conversaré de ti, de tus travesuras y del magnífico amigo que sigues siendo para mí, amado Ruffo.

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Es imposible evitar que las lágrimas recorran mis mejillas al momento de redactar esta carta, quiero que sepas que te adoro con la vida y cuánta falta me haces. Espero que estés en el cielo de los perros, porque fuiste un maravilloso ser. Este es un hasta luego, mi amado Ruffo, sé que pronto nos volveremos a encontrar. Con amor inmenso,

Sthefano Alvarado

Mi querido Pucho: No he pensado mucho en ti últimamente, pero quiero que sepas que me dolió muchísimo tu partida. Estuviste a mi lado durante 10 largos años, estuviste cuando me gradué del bachillerato y cuando me gradué de la universidad, cuando me enamoré por primera vez, cuando obtuve mi primer empleo y cuando encontré al amor de mi vida y me casé con él. Me llena de melancolía pensar que mientras tú me viste crecer yo te vi envejecer… Si Dios es bueno y existe y si algún día me marcho y soy digna, me gustaría encontrarte de nuevo. Te ama y te extraña, tu mamita.

Johana Ríos


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A mi Amanda Chanel. Mi princesa, mi gordita hermosa, mi angelito de 4 patas. Siempre supe que tu tiempo en la tierra era corto, que eras un ángel prestado, pero aun así luchamos con todas nuestras fuerzas para que estés conmigo un poquito más, y me regales más tiempo. Catorce años no fueron suficientes, mi princesa, aún te siento cerca, a veces te llamo sin querer, si supieras el vacío que me dejaste.

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Mi gordita, cómo quisiera volverte a abrazar, nos quedaron muchos momentos por vivir, me hubiera gustado que estés cuando tenga bebés y que ellos jueguen contigo, eras puro amor, pero al final del arcoíris sé que te volveré a ver. Ahora solo me reconforta saber que ya no sientes dolor, que ahora juegas en las nubes y que nada te lastima. No perdimos la batalla, ganamos una eternidad juntas, nos volveremos a ver, mi princesa. Te ama por siempre tu mamá humana.

Majo Jáuregui

Hola, Rex, me da mucha alegría poder escribirte esto. ¡Han pasado tantas cosas en estos 5 años! Ya me gradué, conseguí el trabajo de mis sueños, estoy casada… hice todo lo que te prometí, siento tanto que no estés aquí para compartirlo contigo. Siento tanto no haberte dado la vida que merecías, solo deseaba que vivieras para disfrutar nuestros logros juntos. Te desvelaste cada noche conmigo mientras hacía tareas, cuando llegaba tarde del trabajo; te levantabas cada mañana conmigo a caminar a las 6 porque entraba a estudiar a las 7. Comiste todo lo que te podía dar sin renegar, ibas al doctor cada semana y fuiste muy valiente, siempre me dabas tu patita que alegraba mi día. Esperabas pacientemente por mí cada noche.

Karen Renninger

Habiendo rescatado y perdido a varios por más de 15 años de labor a favor de los animales, les quisiera escribir a todos, sin embargo, tendré que escoger y lo haré con la pérdida más reciente, mi niña Joyita, una perrita mestiza de chihuahua de aproximadamente 16 años, según los veterinarios. La rescatamos hace 8 años y hace 6 meses cruzó el arcoíris, de una manera tan leal y buena hasta el final, espero poder contar toda su historia si me eligen.

Siento no haberla comprendido del todo, tal vez en su adultez hacía cosas de cachorra y no supimos darnos cuenta. Su camita sigue ahí en su lugar y ahora Tigre, uno de mis gatos que jugaba con ella, la ocupa. También quisiera decirle que está en mi fondo de pantalla y cada vez que veo su mirada, siento mucho dolor. Trato de pensar que está bien, que ya no hay dolor ni sufrimiento y que cuando me toque a mí, estará ella ahí esperándome, y que le agradezco la forma en que se fue, tratando de que yo no sufra, haciéndome creer que se sentía mejor, no emitiendo una queja ni un lamento en sus últimos momentos, eso lo llamo amor.

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Escribo todo esto con lágrimas, pero también con emoción, porque sé que a través de estas líneas más gente querrá saber de Joyita, de su historia y de la enseñanza que me dejó en su paso por mi vida, la mayor de todas, la lealtad. Gracias a La Revista por dejarme contar y sanar un poco mi alma con este relato.

Mariana Espinoza

Quiero decirle que fue el compañero fiel de toda nuestra familia por más de 13 años. Le gustaban las navidades porque le dábamos sándwich por debajo de la mesa. Cuando nació mi sobrino lo cuidó. De seguro hubiera jugado con él y los dos estarían muy contentos en este tiempo con los monigotes. Lo extrañamos mucho, siempre que vemos un perro miramos al cielo. Me dolió en el alma tomar la decisión de dormirlo, pero estaba sufriendo por la enfermedad.

Kléber Pérez Mejía

Amada Nina: Hoy, como tantos otros días desde que te fuiste, quiero tomarme un momento para escribirte y expresar lo mucho que significas para nosotros. Aunque ya no estés físicamente a nuestro lado, siempre estarás en nuestros pensamientos y corazón. Recuerdo el día en que te rescatamos, tan frágil, viejita, extremadamente delgada, habías perdido un ojo debido a la maldad humana, nos conmoviste hasta las lágrimas por tu temor a todo y todos, incluso llegamos a pensar que no ladrabas...

Pasaron los días y fue maravilloso ver tu transformación. Nunca imaginamos que pasaríamos tanto tiempo juntos, atrapados entre cuatro paredes por la pandemia, pero fue el destino el que nos unió en ese momento tan crucial.

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Al principio, pensamos que éramos nosotros quienes te estábamos salvando, dándote un hogar y una familia que te amara. Sin embargo, con el tiempo nos dimos cuenta de que en realidad eras tú quien nos estaba rescatando a nosotros. Tú nos enseñaste sobre el amor incondicional, la lealtad y la alegría pura. En medio de la incertidumbre y el miedo que trajo consigo la pandemia, tu presencia fue un rayo de luz que iluminó nuestros días de una manera inimaginable.

Los otros animales de la casa también pueden extrañar a los que ya no están. Dedíqueles tiempo. Foto: Shutterstock

Partiste repentinamente hace 9 meses y aún sentimos un inmenso vacío y tristeza en nuestros corazones. No hay un solo día en el que no te extrañemos. Tu ausencia se hace sentir de manera constante, pero también encontramos consuelo en los recuerdos maravillosos que compartimos. Cada paseo, cada juego... todo eso sigue vivo en nuestra memoria y nos reconforta.

Nina, fuiste amada más allá de las palabras, nuestra pequeña Niní, gracias por todo lo que nos diste. Te extrañamos, te amamos y siempre te recordaremos con infinita gratitud. Con amor eterno,

Andrés y Majo

Mi bebé Zoe, va a ser un año y no hay día que no piense en ti, te extraño mucho. Cuánto me dolió tu partida y aún me duele porque siento que fue mi culpa por dejar que te operen. Siempre busqué lo mejor para ti y nunca me imaginé que pasaría esto. Fuiste mi fiel compañera durante 12 años, me acompañaste en los momentos más duros de mi vida, como cuando perdí a mi mamá, no te alejaste de mí ni un solo momento, cada vez que me veías triste te acercabas a mí para darme amor. Así mismo cuando tuve la operación y no me podía mover, tú estuviste a lado, siempre cuidando de mí. Mi chiquita bella, la casa se siente vacía sin ti. Eras la reina de la casa, alegrabas nuestros días con tus ocurrencias. Te extraño mucho y no habrá nadie que pueda llenar ese vacío que has dejado en nuestras vidas.

Vanessa Precilla

A la mascota que vive en mis recuerdos, a mi mejor amiga, Mía: ¿Qué le puedo decir a una perrita de suave pelaje amarillo? ¿Qué le puedo decir a esos grandes ojos negros? ¿Qué le puedo decir a ese corazón gigante? ¿Qué le puedo decir a mi mejor amiga que está en el cielo, que se fue muy temprano de la vida en la tierra?

Te puedo decir gracias. Gracias por amarme con tus 4 patitas peludas, gracias por estar cada vez que llegaba del colegio, con tu colita moviéndose de un lado para el otro, gracias por no dejarme sola cuando más triste estaba, gracias por compartirme tus juguetes y tus ronquidos, pero más que nada, gracias por hacerme tan feliz en tan poco tiempo.

Fuiste mi perro del alma, ¿qué es un perro del alma? Es aquel con quien tienes una relación más allá que una simple mascota, es una compañía a nivel espiritual y emocional. Han pasado 5 años desde tu partida y te recuerdo a detalle, tu despedida aún nos duele a mi mamá y a mí, pero sé muy bien que pusiste en nuestro camino tres colitas nuevas para cuidar y rescatar, con eso estamos un poco más tranquilas, pero siempre pensándote.

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Extraño tus besos apestosos, extraño verte acostada en mi cuarto esperando que paren mis lágrimas, extraño sacarte a pasear y que un gato colme tu paciencia, extraño darte abrazos y que me quieras tanto que los toleres, extraño saber que me cuidabas de cualquier persona que entrara a la casa. A veces pienso en las cosas que pude haber hecho para cuidarte mejor, tal vez así aún estarías conmigo o nos hubieras durado unos años más.

Lo último que puedo decirte, mi querida y adorada Mía, es que ojalá me estés esperando para que el día en que te vuelva a ver me reconozcas y me abraces como solo tú lo sabías hacer. Prometo llevar pelotas de tenis para jugar y un pancito para disfrutar.

Daniela Palma

Mi Kahlua, mi niño precioso. No tengo palabras para explicar la falta que me haces, tengo un vacío en mi corazón al que solo tus recuerdos llenarán de alegría. Lo único que sé es lo agradecida que estoy con Dios que me ha regalado casi 14 años de tu vida, siempre juguetón, intenso, besucón y amoroso. Te llegué a entender con cada sonido que me hacías o solo con mirarme. Te imagino y aún te veo en cada rincón de la casa. La vida sin ti no va a ser lo mismo, valió la pena cada esfuerzo y malcriadez que hice por ti, aunque a veces me costaban retadas por mis papás o de Héctor.

Desde el día en que naciste, cuando ayudé a tu mamá a romper la placenta, supe que me quedaría contigo y te elegiría una y otra vez, te amo, mi perro adorado, eres único e irreemplazable, nunca iba a estar preparada ni podía imaginarme la vida sin ti. Siempre serás mi tema favorito de conversación y seguiré contando las mil historias que tenemos.

También estoy segura que hasta para ser perro hay que tener suerte y tú tuviste la mejor suerte, una familia que se desvivía por ti. Formaste parte de la mitad de mi vida, gracias por acompañarme tanto. Extraño abrazarte, besarte, extraño tu olor, tus orejas, tus ojos, esa mirada pura, tu trompita, tus patas, el sonido cuando corrías hacia mí, tus aullidos y tus ladridos roncos. Extraño la playa contigo, nada será lo mismo. Te amo por siempre, mi cachorrito, fuiste el mejor perro, algún día nos volveremos a encontrar. Sé que ya estás corriendo en el cielo. La única parte difícil de haberte tenido fue la de despedirme de ti.

Fanny Célleri

Para Ferrero:

Verónica Mejía

Mi chiquita Sami, me quedé con el corazón roto desde que te fuiste. Ya casi han pasado dos meses, pero no me acostumbro a la enorme ausencia que aún siento. Mi casa no es la misma sin ti. Cuando llego del trabajo ya no sales a recibirme, no escucho tus patitas ni tus ladridos, ya no cocino tu sopita, las tardes de paseos juntas terminaron, ya no hay galletas de premio ni besitos mutuos, ya no hay tus pelitos por toda la casa ni en la ropa…

La aparición de recuerdos alegres, las bromas y los juegos son parte del proceso de duelo. Foto: Shutterstock

¿Cómo se reemplaza todo esto? ¿Cuándo deja de doler el recuerdo del día de tu partida? Me siento incompleta sin ti y aunque a muchos les parezca exageración, para mí fuiste muy importante, fuiste alguien y por eso el perderte me ha dolido tanto…

Evito hablar de ti con ciertas personas, no todas están preparadas para entender este tipo de conexión. Pero jamás me desharé de lo que considero importante. Conservo tus cenizas, tu plaquita y otras cosas; no sé por cuánto tiempo, pero lo que sí sé es que el recuerdo que tengo de ti es eterno. Aunque pequeñita, ocupaste un lugar muy grande en mi vida… mi compañera de trabajo, de estudios, de viajes, de tantos momentos que ahora han quedado vacíos. Gracias por tanto amor y por este tiempo compartido que, sin duda, fue muy corto.

Te extrañaré en cada momento y espacio que compartimos. Navidad no será lo mismo sin ti. Sé feliz en el paraíso, sé que estás allá. Y espérame, porque solo te me adelantaste nada más a ese paso que a todos nos tocará dar algún día. Gracias por todo el bien que me hiciste a mí, a mi hermano y a todos. Tu paso por nuestras vidas fue todo amor y por eso ahora te recuerdo con inmensa gratitud.

Andrea Samaniego Álvarez

Hola, mi Titi. Qué rápido ha pasado el tiempo desde tu partida, ya son 7 meses sin ti y todos los jueves y 18 de cada mes han sido duros para mí. Busqué mil distracciones, trabajé por muchas horas, ni siquiera quería llegar a casa, porque ver tus juguetitos y medicinas me causaba mucho daño. Luego heredé tus cosas a tus primos gatunos, pero me quedé con tu primer juguetito, eso es un tesoro para mí. Cada vez que paso por la veterinaria donde diste tu último respiro, me da mucha ansiedad, y es que yo no te salvé ni te adopté, al contrario, fuiste tú el que me salvó de tanto.

Joselyne Basurto Guamán