Se la conoce como la vitamina del sol, ya que al recibir sus rayos sobre la piel se produce vitamina D. También se la denomina colecalciferol, este es un elemento liposoluble esencial para mantener el equilibrio mineral del cuerpo, pues adquiere un papel protagónico con niveles adecuados, que resultan apropiados para reducir el riesgo de enfermedades óseas o infecciones respiratorias virales.

El rol de la vitamina D es esencial sobre los sistemas nervioso, muscular e inmunitario, y clave en la lucha contra el coronavirus, que desde hace un año ha afectado la salud de miles de personas a nivel mundial.

Sin embargo, un estudio de la Universidad Espíritu Santo (UEES) realizado en Guayaquil en 2017 (www.edicionmedica.ec) reveló que el 70% de la población analizada (269 personas de edad media) mostró niveles insuficientes de esta sustancia, dado que normalmente los ecuatorianos no reciben suficiente cantidad solar como para producir naturalmente la vitamina D, pese a estar en la mitad del mundo y tener una exposición solar elevada durante todo el año.

Consumir vitamina D refuerza la inmunidad innata e incrementa las defensas contra el COVID-19

Es importante tomar en cuenta que si una persona presenta déficit de vitamina D tendrá alteraciones óseas, como una menor densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas o un mayor riesgo de raquitismo; también se ha observado que tener déficit de vitamina D incrementa el riesgo de contraer psoriasis, cáncer de próstata, de mama, de ovario, de colon, hipertensión arterial, diabetes, esclerosis múltiple, enfermedad de Crohn (patología intestinal inflamatoria) y enfermedades respiratorias, siendo estas últimas las más comunes actualmente.

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La exposición solar diaria es la principal forma de metabolizar la vitamina D.

El grupo más afectado por la osteoporosis es el de adultos mayores. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres sufren de osteoporosis, y según una auditoría realizada por la Fundación Internacional de Osteoporosis en Latinoamérica para el año 2050 se estima que habrá un aumento del porcentaje de personas con enfermedades crónico-degenerativas, entre ellas la osteoporosis y las fracturas por fragilidad. Por ello se pronostica que para el 2050 la esperanza de vida promedio en la región será de 80 años.

Vitamina D: ¿De qué alimentos puedes obtenerla y cómo saber si te hace falta?

Tomando en cuenta el confinamiento que vivimos, es normal que hoy en día las personas salgan de casa a trabajar totalmente cubiertas, que por teletrabajo no tengan la necesidad de salir y que el fin de semana apenas tomen una hora de sol; por lo tanto, es importante aprovechar el sol en patios y balcones todos los días, aunque esté nublado, especialmente para personas mayores y niños. Pero si la exposición es en ambientes internos, a través de una ventana, la piel no producirá vitamina D al no exponerse directamente a los rayos ultravioleta.

¿Cómo suplir la vitamina D que el cuerpo necesita durante el confinamiento?

Lo recomendable es recibir los rayos solares entre las 9 y 10 de la mañana, o pasadas las 3 de la tarde durante 5 a 15 minutos. Pero también se puede adquirir a través de alimentos como pescado, la carne, lácteos, cereales, bebidas de soya, yemas de huevo, hongos, quesos, cítricos, o a su vez en productos multivitamínicos y suplementos para obtener vitamina D.

Según la Endocrine Society, organización médica internacional profesional en el campo de la endocrinología y el metabolismo, los niveles óptimos de vitamina D en sangre son superiores a 30 ng/mL, por tanto, se requiere una ingesta mensual de 100.000 Ul de vitamina D1,2; esto depende también del estilo de vida y de cada persona, por lo cual es recomendable que sea recetada por un especialista de la salud.

Los suplementos de vitamina D, con prescripción médica, podrían reducir el riesgo de enfermedad respiratoria aguda. Foto: Shutterstock

La vitamina D es una vía para mejorar nuestra salud, principalmente en tiempos de pandemia, en que se ha evidenciado que las personas con bajos niveles sanguíneos de vitamina D tuvieron un porcentaje de hospitalización de 26,6%, frente a un 12,8% de aquellas que tenían niveles satisfactorios de la vitamina D.

Coronavirus: ¿La vitamina D realmente ayuda contra el COVID-19?

Numerosos estudios también han destacado los beneficios de niveles suficientes de vitamina D o su aporte suplementario en infecciones virales respiratorias. Esto se debe a que el SARS-CoV-2 afecta a las células epiteliales del tracto respiratorio superior e inferior, a las que ingresa a través del receptor ACE2. Este receptor es una enzima importante en la regulación de la respuesta inflamatoria inducida por la infección viral, lo que reduce la severidad clínica.

Un estudio realizado durante la pandemia por el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism en 2020 observó a 216 pacientes y demostró que el 80% de los que se contagiaron de COVID-19 no tenía suficiente vitamina D; además, que los pacientes con COVID-19 que tenían niveles adecuados de vitamina D tenían un riesgo 51,5% menor de morir por la enfermedad.

Una publicación reciente de The Lancet Diabetes y Endocrinología ha confirmado, mediante un metanálisis de 43 pruebas aleatorias con casi 50.000 participantes, el efecto de la vitamina D en el sistema inmune para aumentar las defensas contra enfermedades infecciosas y reducir el problema de la autoinmunidad. Hay menor incidencia de infecciones respiratorias agudas en aquellos que recibieron suplementos de vitamina D en comparación con los que recibieron placebo.

Cada vez son más los estudios que se realizan internacionalmente sobre riesgos, efectos y posibles tratamientos que prevengan o traten el coronavirus, que hasta el momento en Ecuador ha dejado más de 347.000 contagios y 17.298 muertes, de acuerdo a las cifras presentadas en abril de 2021 por el Ministerio de Salud Pública. Por ello es fundamental nuestro autocuidado, la buena alimentación y un control responsable de niveles saludables de la vitamina D, un nutriente al alcance de todos en tiempos de COVID-19.